De las olimpiadas y cosas peores

Cuando era niño, los eventos como las de las olimpiadas y Miss Universo eran todo un evento a celebrarse en casa de mi abuelita; una vez anunciada la fecha de un futuro espectáculo, mis tíos y mis papás se organizaban para celebrar - lo que sea -. En aquel entonces no tenía idea del orden en el cual se transmitían los eventos… para mi era simplemente esperar a que todo el mundo llegas a apoderarse de la única televisión en la casa, no importaba cuál justa deportiva fuera, mi familia gozaba de la compañía, la algarabía y la botana. Se escuchaban vitoreos apoyando a los equipos capitalistas, a los latinoamericanos, a los mexicanos…. en ese orden.

Después, Televisión Azteca tuvo la ocurrencia de llevar a sus comediantes a los Mundiales de fútbol tanto como a las olimpiadas; Televiso imitó el concepto… en justas subsecuentes ya no se veían los juegos, las familias esperaban a los actores y presentadoras de las televisoras en lugar de las competencias. En los resúmenes ocurría lo mismo, el Compayito tenía mucha mayor cobertura que los deportistas, ya no se trataba de los juegos, sino de anuncios comerciales y entretenimiento bobo.
Las olimpiadas de Río 2016 no las vi, al no ser transmitidas por televisión abierta y tener que descargar aplicaciones para seguirla me impidieron darle seguimiento. Primero porque con la calidad de la televisión actual desde hace años la he dejado de consumir. Segundo, porque únicamente instalo las aplicaciones necesarias, ni una más. El hecho de haberle negado a la TV los derechos de trasmitir los olímpicos corresponde al campo de los chismes financieros. Tampoco tengo televisión de paga, pasan los mismos programas una y otra vez, llenos de anuncios comerciales, en casa preferimos los canales de Youtube y Netflix.

La única competencia en vivo que presencié, fue una de las tantas de Phelps; mientras cenábamos en un restaurante estaba en las pantallas. Del resto me enteraba en los memes de las redes sociales…. sobre todo de la inmensa idiotez de quejarse de la apariencia física de una gimnasta. Atrás quedaron los días cuando vi los maratones completos, con acercamientos a los pies de los corredores para apreciar el enorme esfuerzo. Éstas semanas no vi ni media hora de juegos… la verdad, no los extraño.
Esperemos a ver si mejoran en Tokio 2020