Botellas personalizadas de Coca Cola

Lata personalizada de Coca Cola


La lata de la foto la compró y se la tomó una compañera de trabajo... otra compañera tiene una hija con ese nombre y se la pidió... si, si se la regaló por lo que la campaña viral funciona; y como dicen en Telmex, funciona muy bien. 

Les voy a contar lo que se sobre las botellas personalizadas con nombre de Coca Cola... quiero una... y no quiero uno. ¿Por qué quiero una? Pues porque se vería muy bien en mi colección de latas de Coca Cola... ¿Por qué no quiero una? Estoy a dieta y elegí dejar el refresco con azúcar.

Ahora que si me la regalan sería otro cantar.

Primero pensé que las adquirían mediante una máquina en la que escribes tu nombre e imprimía en el acto... obvio, mediante una módica cuota. Después me dijeron que no... que en los HEB podías comprarla... luego que en cualquier lugar van a aparecer.

Como casi no veo televisión ignoro si hay alguna campaña local para promocionarla... y como no lo he visto en Youtube, pues estoy en el oscurantismo y recibiendo los rumores sobre las latas de poco en poco ¿Funciona la campaña? Si, si funciona... se me antoja comprar una con mi nombre.

Vamos a Google  ver qué sabe... 

Si, la campaña ha funcionado muy bien en otras partes del mundo. Incluso tiene su página oficial:


Ahí puedes personalizar una botella de vidrio con el texto de tu preferencia... sólo que no se te ocurra poner PEPSI porque no funciona. Ok... si que lo quieres hacer... ve a la página, escribe PEPSI y espera el mensaje de error, aquí te espero.
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¿Listo? ¿Qué pasó? ¿No se pudo? Te lo dije.

Pepsi en Coca Cola

¡QUIERO UNA COCA COLA BIEN FRÍA!

El rescate de una obra maestra de Caravaggio

El mundo recupera una pintura excepcional gracias a la perspicaz mirada de un amante del arte


El cuadro llevaba casi 60 años colgado sobre el aparador del refectorio. La gente decía que necesitaba una buena limpieza, pero eso no le importaba a la pequeña comunidad de jesuitas que vivía en aquella casa de la calle Lower Leeson, en Dublín. Para ellos el cuadro no era sino una pieza más del viejo mobiliario.

Sin embargo, en el verano de 1990 soplaron vientos de cambio en la casa: se quitaron las alfombras, se pulieron y lustraron los pisos, y se repintaron las paredes. Al ver que era una buena ocasión para hacer que un experto revisara la pintura, el padre Noel Barber, superior de la comunidad, telefoneó a la Galería Nacional de Irlanda.

La captura de Cristo, Galería Nacional de Irlanda

Fue así como Sergio Benedetti, restaurador de pinturas, se dirigió a la residencia jesuita una mañana de agosto. Le agradaba esa clase de salidas, pues le brindaban la posibilidad de llevarse una sorpresa. Había estudiado en el Instituto Central de Restauración, en Roma, la escuela de restauración de obras artísticas más antigua del mundo, y una de las más prestigiosas, y tenía la ilusión de hacer un gran hallazgo algún día. Pero, a sus 47 años de edad, comenzaba a pensar que no podía pasarse la vida alimentándose de esperanzas.

Cuando entró en la casa, el cuadro, de 1.20 metros de alto por 1.70 de ancho, se encontraba en la biblioteca, apoyado contra un estante de libros. Al verlo, una fuerte sensación de estar ante algo conocido lo obligó a apartar la mirada. No daba crédito a lo que había visto.

Se puso a examinar los otros lienzos de la biblioteca, pero ninguno tenía nada de particular. Por último, volvió a posar los ojos en la enorme tela y su elegante marco dorado. ¿Será posible?, se preguntó. La pintura estaba oscurecida por un barniz amarillento y una gruesa capa de polvo y grasa.

Benedetti se arrodilló frente a ella. Aunque la mugre ocultaba muchos detalles, el experto reconoció la composición y el estilo del pintor. Al centro se veía la figura de Judas, que, con la mano aún apoyada en el hombro de Cristo, acababa de darle el beso de la infamia; a la derecha del traidor estaban los soldados, cuyas armaduras reflejaban la luz mortecina, y, en la esquina superior derecha, un hombre casi indistinguible sostenía una lámpara en alto.

El experto se acercó para mirar los rostros de Judas y de Jesús, y en la parte inferior del marco vio una placa que identificaba la obra como "La traición de Judas", de Gerrit van Honthorst. Pensó que era un error.
Se volvió entonces al padre Barber y le dijo:

—Me parece que esta es la mejor pintura, pero, para estar seguro, quisiera llevármela para examinarla con detenimiento.

El religioso accedió, y el restaurador volvió a la galería con la prisa de quien debe atender una urgencia. Brian Kennedy, el nuevo subdirector de la institución, lo miró con ojos inquisidores.

—Ese cuadro tal vez sea más importante de lo que suponen los jesuitas —dijo Benedetti—. Creo que es un Caravaggio.

Según los registros oficiales, hoy día se conservan menos de 60 obras de Michelangelo Merisi da Caravaggio. Este revolucionario artista de fines del siglo XVI y principios del XVII, que trabajó sobre todo en Roma, plasmó temas religiosos con sorprendente naturalismo, utilizando personas de baja extracción como modelos. Por lo demás, fue un individuo impulsivo y violento, que en 1606 mató a un hombre por una apuesta. Cuatro años más tarde, a los 38 de edad, murió a causa de una fiebre.

Con el correr de los siglos se han perdido 30 de sus obras, y, según los cálculos de algunos historiadores del arte, una sola de ellas podría valer 30 millones de dólares, o más.

En Italia, Benedetti había limpiado y restaurado cientos de pinturas, pero nunca un Caravaggio. Conoció a su esposa, que es irlandesa, en Roma, donde ella estudiaba italiano. En 1977 la pareja se enteró de que un restaurador de la Galería Nacional de Irlanda había renunciado, de modo que Benedetti solicitó el puesto, y lo consiguió. Cuando ya llevaba 13 años en Irlanda dedicado a identificar cuadros, remendar lienzos y remozar retablos, hizo aquel hallazgo, que, según pensaba, sería la culminación de su carrera.

Brian Kennedy y él fueron de inmediato a hablar con el director de la galería, Raymond Keaveney, que era experto en arte italiano.

En su opinión, hallar un Caravaggio en Dublín era punto menos que imposible, pero el entusiasmo de Benedetti lo hizo tomar en serio sus conjeturas.

Los tres expertos coincidieron en que lo primero que debían hacer era someter la pintura a un riguroso examen. Luego, en caso de comprobar su autenticidad, tendrían que averiguar su historia: de dónde había salido y cómo había ido a parar a esa ciudad.

Pero debían actuar con suma discreción, pues la noticia del hallazgo podría propagarse en cuestión de horas. Keaveney se imaginó a los comerciantes en arte de Londres, Nueva York, París y Roma formados a la puerta de los jesuitas con las chequeras en las manos.

Convinieron en mantener en secreto el asunto. Benedetti se comprometió a realizar la investigación y a ofrecer conclusiones indiscutibles.

—Si nos equivocamos —advirtió Keaveney—, haremos un papelón.

Benedetti volvió a la residencia de los jesuitas, envolvió cuidadosamente el cuadro y lo trasladó al taller de restauración de la galería. Al quitarle el marco, de estilo neoclásico, pensó que podía serle útil para indagar la procedencia de la obra.

Notó que un restaurador había pegado un lienzo nuevo sobre el revés del original (operación llamada reentelaje), y que era urgente hacerlo una vez más para evitar el descascaramiento de la pintura.

Keaveney fue al taller a echar un vistazo. Había visto muchos Cara vaggios, y al observar el cuadro de los jesuitas lo asaltaron las dudas.

—No sabría qué decirte, Sergio —comentó.

Benedetti no se inmutó; estaba convencido de que aquel era un Caravaggio, e iba a probarlo.
Bajo la capa de suciedad y barniz, la superficie de la pintura parecía estar en perfecto estado, y el resquebrajamiento (la trama de grietas que se forman cuando la pintura se seca y encoge) correspondía al de un cuadro de 400 años de antigüedad.

El restaurador extendió una delgada capa de pegamento muy diluido sobre el frente del lienzo, y luego cubrió la superficie con papel de seda para evitar la pérdida de escamas de pintura. Colocó después el cuadro boca abajo sobre una mesa y comenzó a desprender el refuerzo de tela. Trabajó lenta y metódicamente, valiéndose a veces de una cuchilla.

Una vez que quitó el refuerzo y pegó uno nuevo, volteó el lienzo y, con una pesada plancha de sastre, alisó el papel de seda para fijar las escamas que se hubieran desprendido.

Luego quitó el papel y empezó a limpiar la superficie. Conforme iba desvaneciendo la capa de mugre con ayuda de solventes, la mano del autor empezó a mostrarse. Delgada en algunos sitios, gruesa en otros, la pintura se había aplicado apresuradamente, como al descuido. Ese era un rasgo peculiar de Caravaggio, y sin duda ningún imitador se habría atrevido a trabajar así.

Poco a poco, la obra fue revelando sus secretos. Benedetti descubrió el esbozo de una oreja que se traslucía de una capa inferior de pintura, un par de centímetros arriba del lugar donde el artista había pintado finalmente la oreja de Judas. Se han descubierto esbozos semejantes en otras obras de Caravaggio, que solía usar las orejas como puntos de partida. Además, el pintor había corregido un error en la cadera de uno de los soldados agrandando el cinturón; era improbable que un imitador hubiese cometido adrede esa clase de equivocaciones insignificantes.

Con base en reproducciones conocidas del cuadro, los historiadores del arte habían conjeturado que el hombre de la lámpara era el autorretrato de Caravaggio. Para Benedetti, el maestro italiano seguía vivo en aquella pintura.

El restaurador dejó el cuadro en un caballete, cubierto con un paño verde, para dedicarse a la tarea de desentrañar el enigma de su procedencia. Sabía que la primera descripción detallada de la pintura había aparecido en un libro escrito en 1672 por un conocedor llamado Giovanni Pietro Bellori. Tres siglos más tarde, Roberto Longhi, especialista en la obra de Caravaggio, se basó en el libro de Bellori para identificar cuatro reproducciones de "El prendimiento de Cristo". Posteriormente se hallaron unas diez copias más, en su mayoría burdas, por lo que fueron relegadas al olvido.

Benedetti también dio con una pista importante en un artículo escrito en 1969 por Longhi. Este señalaba que un cuadro llamado "El prendimiento de Cristo" (más tarde titulado "La traición de Judas"), atribuido a Van Honthorst y vendido en 1802 a un escocés llamado William Hamilton Nisbet, era en realidad un Caravaggio.
En el otoño de 1990, Benedetti halló otros datos sobre la historia del cuadro en unos artículos de dos eruditos italianos. Resultó que Caravaggio lo había pintado para un opulento aristócrata, Ciriaco Mattei, en los inventarios de cuyos descendientes la obra figuró durante casi 200 años. Luego, inexplicablemente, el registro de 1793 no incluía ninguna pintura de Caravaggio, pero sí un "Prendimiento de Cristo", de Van Honthorst.

Por entonces, según revelaban los archivos, la familia Mattei estaba en apuros de dinero y había comenzado a desprenderse de sus tesoros artísticos. El 1 de febrero de 1802, el duque Giuseppe Mattei vendió "El prendimiento de Cristo" y otras cinco pinturas a Nisbet. Casi 120 arios después, el 16 de abril de 1921, un heredero del escocés ofreció el cuadro en subasta en la Casa Dowell's de Edimburgo. Desde entonces se le había perdido la pista.

BenedettI viajó a Edimburgo. En la Galería Nacional de Escocia, comparó los marcos de las pinturas que la familia Nisbet había donado a la institución con el del cuadro de los jesuitas: eran idénticos.
En otra visita a la misma ciudad, descubrió las actas de la venta de 1921.

Según parecía, la casa de subastas había fijado a "El prendimiento de Cristo" una postura mínima de ocho guineas (unos 32 dólares), pero como nadie ofreció ni siquiera esa cantidad, el establecimiento se quedó con el cuadro.

Aunque el restaurador estaba convencido de que la pintura era auténtica, sabía que necesitaba el aval de alguna eminencia. En el otoño de 1992, durante una visita a Italia, reconoció a un anciano caballero que estaba sentado solo en un banco en una galería de Bolonia. Se trataba de Sir Denis Mahon, decano de los estudiosos de Caravaggio desde el fallecimiento de Longhi, ocurrido en 1970.
Benedetti lo saludó y, luego de conversar unos minutos con él, le dijo en voz baja:

—Creo que encontré "El prendimiento de Cristo".
— ¿El Caravaggio? ¿Dónde? —exclamó Mahon, escéptico.
—No lo va a creer: en Dublín. ¿Por qué no va a verlo con sus propios ojos?
—Tengo que verlo —contestó el anciano.

Seis meses después, Mahon visitó la Galería Nacional de Irlanda. Su anfitrión había llevado el cuadro a la oficina de Keaveney. El experto se puso ante la pintura, apoyado en su bastón; se fue acercando poco a poco a la tela, hasta casi tocarla con la nariz, y luego se volvió a, Benedetti y le tendió la mano.
-¡Lo felicito, Sergio! —dijo.

El padre Barber recibió la noticia con la sorpresa que era de esperar. A él y a los demás jesuitas les correspondía colocar la última pieza del rompecabezas: ¿cómo había cruzado la pintura el Mar de Irlanda y llegado a sus manos? Al afanarse en dar con la respuesta, los religiosos recordaron que el cuadro les había sido donado en los años treinta por una doctora llamada Marie Lea-Wilson, que había acudido a ellos en busca de consejo espiritual. No obstante, ignoraban cómo lo había adquirido ella. La mujer no tuvo hijos ni herederos, y murió en 1971, a los 83 años de edad.

En octubre de 1992, la Galería Nacional de Irlanda invitó a los jesuitas a ver el cuadro restaurado. La pintura estaba reluciente a causa de la nueva capa de barniz. Después de admirarla por espacio de varios minutos, el padre Barber se volvió a su superior y dijo:

—Creo que lo más sensato es dejar que la galería conserve el cuadro. Encantado, Benedetti exclamó: — ¡Es un acto de generosidad extraordinario, padre!

En la actualidad, la Galería Nacional de Irlanda recibe todos los días cartas dirigidas a Sergio Benedetti. No hace mucho, una persona abordó al restaurador en la calle y le pidió su autógrafo. La Fundación Roberto Longhi, de Florencia, lo invitó a dictar una conferencia sobre la obra recuperada. "En mi opinión", reconoció, "eso equivale a tener el honor de ir a celebrar misa en la basílica de San Pedro".

Cuando le preguntan cuáles son sus planes, contesta con una amplia sonrisa: "Dar con otro Caravaggio".

Te dejo un documental sobre Caravaggio:

El poder de la presentación

La tarea
El poder de la presentación.

No soy el mejor, soy el adecuado. - James Bond

Parte uno. 

Pepito, el de los cuentos, llego ante el escritorio de la maestra a inicio de la clase. Fue el último en entregar la tarea la cual le solicitó la maestra a todo el grupo para entregar ese mismo día.

La mayoría de los niños del salón entregaron sus deberes de forma impecable, algunos engargolados, otros de más capacidad económica incluso lo encuadernaron.

Pepito en cambio llevaba una par de hojas escritas a mano, emborronadas, manchadas de aceite de cocina, rotas y unidas por tan sólo un doblez en la esquina superior izquierda.

- ¿Qué es esto Pepito? - Le cuestiono la maestra.
- Eso es mi tarea - respondió el chiquillo.
- ¡Pero si a esto le falta presentación!
- Faltaba más querida profesora. ¡CON USTEDES... LA TAREEEEA!

Parte dos. 

En el libro de ficción Enemigo mío, Barry B. Longyear nos narra una historia de dos especies enemigas luchando por el control de planetas habitables en alguna parte de una galaxia. Hasta aquí es la clásica Space Opera, muy al estilo Flash Gordon. Sin embargo, en un giro de la trama, los personajes principales y enemigos a muerte se ven enfrascados en el dilema de tener que ayudarse mutuamente para sobrevivir en el inhóspito planeta en el cual quedaron atrapados.

La forzosa convivencia y la necesidad mutua de socializar los arroja irremediablemente al campo de la filosofía. Una vez llenadas sus barrigas disponen del tiempo para especular e intercambiar ideas abstractas.

Uno de los planteamientos que propone el extraterrestre al humano, es cuestionarse quién es.

- Soy un piloto - responde Davidge (el Homo Sapiens)
- Eso es lo que haces, no es quien eres - le responde el Draco.

Y cada vez que Davidge contestaba algo que lo definía, Samis (el Draco) le reviraba la respuesta para hacerlo dudar sobre su propia visión de lo que él mismo era.

To be or not to be, escribía Shakespeare, ser o no ser, he ahi el dilema. Davidge no supo presentarse a sí mismo.

Parte tres. 

¿Conoces la utilidad de los bailes de quince años? Esas fiestas en las que una chica de (obvio) quince años celebra su integración a la sociedad adulta. Pues si, para eso sirven, para decirle de manera formal al mundo que la chiquilla existe y se encamina a su preparación como mujer. Por ello el baile, el vestido, la cena y como no, el brindis del papá o de algún tío elocuente.

¿Y a qué viene lo de la quinceañera? Calma… calma, ya lo sabrás.

Parte cuatro.  

Uno nunca sabe cómo influyen nuestras palabras en las personas a quienes educamos o a quienes tenemos la oportunidad de educar. Pueden ser hijos, sobrinos, alumnos o incluso compañeros de trabajo.

Puede ser que una frase o un gesto que para nosotros sea irrelevante, a uno de estos pupilos le sirva de guía o le marque la vida por y para siempre.

Imagina que tienes que presentar a tu hijo ante una persona quien nunca ha sabido nada de él; después del saludo y la presentación del nombre ¿cómo percibes quién es?

- Te presento a Fulanito de Tal, mi hijo, el pintor (o el médico... el perezoso... el patinador... el coleccionista... o lo que sea.

¿Cómo lo marcas? ¿Cómo lo defines? ¿Cómo lo identificas?

En una ocasión, una persona me presento como lo que soy pero no me había dado cuenta de que lo era. Y me sentí muy bien al escuchar la definición. De verdad que mis oídos se deleitaron. Y no cambió mi forma de ser, pero si me ayudo a entender una parte de lo que me identifica interiormente y como quiero que me conozcan.

Y lo mismo le pasó al documento de Pepito, al piloto de naves de combate Davidge y a la quinceañera; una buena presentación era todo lo que necesitaban para apreciarlos mejor.  No les cambia ni una molécula, pero se percibirán de una forma totalmente diferente.

La velocidad de obturación: disparar rápido Vs disparar lento

¿Tu y tu cámara están disfrutando una agradable velada juntos? Espero que ya sean amigos porque vamos a practicar con ella y las velocidades de obturación. También te quiero animar a que no leas el artículo del mismo modo que mitad los vídeos de ejercicios, la fotografía no es un deporte de espectadores; no te haces más delgado o más fuerte estando sentado, del mismo modo no conseguirás mejores fotos si no la utilizas y pones a prueba lo aprendido. Vamos a doblarnos las mangas y poner manos a la obra. ¿Vamos a trabajar juntos? ¿Si? Entonces confió en que irás por la cámara. 

Dial de camara Canon


Entender la velocidad de obturación

Imagina que estas en el fregadero con una taza pequeña. Deseas llenarla con agua por lo que la acercas al grifo (a la llave pues). Si dejas que se llene demasiado tiempo, la taza se desbordará y se derramará. Si no la dejas el tiempo suficiente, la taza no se llenará. Debes dejar la taza el tiempo suficiente para que se llene sin llegar a derramar derramarse. 

Usando esa analogía - necesitas dejar el obturador abierto la cantidad de tiempo justa para permitir que la cantidad de luz que entre llene la foto y se pueda grabar la imagen, sin excederse y con ello sobré exponerla. 

La velocidad de obturación se refiere a la cantidad de tiempo que el obturador estará abierto. Se mide en fracciones de segundo. La veras en la cámara como 1/1000, 1/250. A veces sólo verás el denominador ya que el 1 se asume: .250 = 1/250. Cuando la velocidad es mayor que una fracción de un segundo, y se utilizan segundos enteros, se representan con comillas. 1" = un segundos, 2" = dos segundos.... Y así sucesivamente. 

Foto significa luz en griego, grafía se refiere a grabarlo en papel. La fotografía se traduce como luz grabada en papel. La velocidad de obturación controla cuanto tiempo vas a grabar tu tu foto, o cuanto tiempo vas a dejar que la luz se registre. 

El disparo rápido congela el tiempo. Permite capturar un momento pequeño en el tiempo, una cosita nada más. Puedes usarlo cuando tu sujeto esta en movimiento. El disparo rápido también es necesario si la luz es muy brillante, volviendo a la analogía, si la llave del grifo arroja demasiada agua se llenará la taza muy rápido. Hablaremos sobre cómo controlar la cantidad de agua muy pronto.

El disparo lento permite una exposición más larga. Permite que entre más luz en situaciones oscuras. Puede, si así lo deseas, mostrar el movimiento. Al dejar el obturador abierto durante un periodo más largo permitirás que entre más luz. 

Disparo en modo prioridad de obturador

La prioridad de obturación significa poder controlar sólo la velocidad de disparo de tu cámara, permitiéndole adivinar mejor el resto de sus ecuaciones, seleccionará la apertura que considere como la mejor. 

En las cámaras aparece de este modo. 

S = Prioridad de obturación. La encontrarás regularmente en las marcas Nikon, Olympus y Fuji. 

TV = No, no es televisión, es el modo del valor en el tiempo (suena complicado), en inglés, Time Value. Lo utiliza la marca Canon. 

El dibujo de un hombre corriendo = Mejor conocido como Modo de deportes, en algunas cámaras mal llamadas "baratas" o Point and shoot, te permiten ajustar el tiempo. 

Hora de jugar. 

  • Ve por esa cosa que te ha costado tanto mantener. No, no me refiero a tu esposa... me refiero a ti cámara. 
  • Coloca el dial en modo manual. Bloquea la misma ISO y la misma apertura. 
  • Encuentra un sujeto a fotografiar, tómale varias fotos, cambia la velocidad un número a la vez en cada disparo; observa lo que sucede con las fotografías a medida que cambia la velocidad de obturación.  
  • Presta atención en com la velocidad de obturación puede afectar la foto. 
  • Mira como la velocidad de obturación puede congelar o mostrar el movimiento. 


Sugerencia: si deseas que tus hijos inquietos aparezcan nítidos en las fotos, fotografía más rápido que 1/125avo de segundo. 

Si públicas tus experimentos con la velocidad de obturación estaría encantado de colocar un enlace al mismo desde mi blog. Por favor, incluye la mayor cantidad de datos posibles como el ISO, la apertura, la velocidad de obturación y la distancia focal. También te invito a incluir cual cámara utilizaste e información sobre la lente. Si no sabes cómo encontrar estos datos, te aseguro que si lo sabrás antes de que termine este mes. 

El cráneo [Lámina escolar]

 
El cráneo - Lámina escolar
El cráneo
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El cráneo es una cavidad bastante resistente, que tiene entre otros fines: el de proteger al cerebro o masa encefálica, en contra de posibles golpes provenientes del exterior.
 
El cráneo suele presentarse entre los diferentes individuos que forman la especie humana, con diferentes conformaciones que en ocasiones son fácil de distinguir a simple vista, de esta forma se ha notado la existencia de varios tipos craneales que actualmente han interesado poco al ciencia médica y sin embargo para los fines de la psicología esta conformación que presenta el individúo le es importante: así tenemos que existen cráneos redondos, cráneos ovalados y otros achatados en su parte posterior, estos son los tipos más comunes.
 
Ahora bien se sabe que los huesos están formados por tejidos óseos y envueltos por una membrana que se le ha dado el nombre de PERIOSTIO.
 
Existen así mismo también tres clases o tipos de huesos: los cuales pueden ser anchos, largos y cortos Los huesos anchos son aquellos que presentan una gran superficie y entre estos pueden citarse los huesos del cráneo.
 
Los huesos se unen unos a otros por articulaciones: en unos casos las ranuras sobresalientes del borde de uno de ellos encajan en entrantes de otro, así se puede observar en la cavidad, en la cual estas uniones se presentan como verdaderas costuras y de aquí que reciban el nombre de suturas o articulaciones inmóviles.
Eh otros casos estas uniones se encuentran ligadas por cortos y potentes ligamentos o por discos fibrosos de naturaleza cartilaginosa. De esta manera los huesos unidos, así, apenas presentan pequeños movimientos y por consiguiente a este tipo de articulación se le nombra "Sínfisis o articulación semimovil."
 
Los huesos de la cabeza:
En el cráneo se localiza, por la parte delantera, el frontal, que se encuentra unido por su parte trasera a los parietales y estos, a su vez, con el occipital, hueso impar situado posteriormente. Todos ellos forman la bóveda craneana, Eh el occipital existe el orificio occipital por el cual el encéfalo se continúa con la médula espinal; a un lado a un lado de otro y este orificio se encuentra los cóndilos occipitales, que son importantes, debido a que por medio de estos la cabeza se articula con la primera vértebra.
 
A los lados del cráneo se encuentran repartidos los huesos temporales, en los cuales en su altura se localizan las partes más importantes del oído humano. A la altura del temporal sale hacia delante una apófisis llamada cigomática que, se une al hueso del pómulo o molar y forma la conocida "asa de la calavera". En la base del cráneo se localiza el esfenoides llamado también HUESO EN CUNA, debido a que se articula con todos los huesos del cráneo y varios de la cara, debido a su forma especial que presenta se le ha comparado con Un murciélago, Delante de éste, y formando parte del tabique de la nariz, está el etmoides, que presenta la forma de una balanza.
 
En la cara existen 14 huesos: dos impares y seis pares. De ellos trece están unidos de tal modo que no se pueden mover, y el otro la mandíbula o maxilar inferior está unido por medio de una articulación móvil con el resto del esqueleto cefálico.
 
En la cabeza existe un hueso situado en la base de la lengua llamado hioides, que se une por un ligamento con el hueso temporal y por una membrana con el cartílago tiroides de la laringe.