viernes, 27 de mayo de 2016

8 días sin comer carne

Si, hace 8 días comencé el reto de no comer carne... he aquí hasta hoy lo que puedo decir al respecto.

Ahora entiendo que decir que estás en un reto provoca que los demás quieran, a como de lugar, de que rompas la nueva rutina. Lo mismo que sucedió con el reto de no tomar Coca Cola el año pasado, no falta quien te invite a no hacer lo que te has propuesto. También es cierto que hay gente quien bien te quiere te ayudará; por lo tanto, hay que decirle a todo el mundo en lo que te has metido, de ese modo será más fácil recibir apoyo.

¿Cómo me he sentido? Pues verán, duermo casi de inmediato al acostarme, despierto poco antes de que suene la alarma y no padezco de la pesadez que dice "cinco minutos más", a ratos me duele la cabeza, pero con un vaso de agua se me pasa. No siento que haya bajado nada, en lo absoluto, de peso. La ropa la siento igual; se que es demasiado pronto, pero esperaba un pequeño milagro.Ya se me ha pasado la ansiedad de la carne, pero sigo con la ansiedad de comer, a veces parece que me atragantaré, se debe a que cerca de la oficina no hay nada ni remotamente saludable para ingerir, entonces tengo que esperar hasta salir para devorar alguna fruta o verdura, por lo cual tengo un apetito feroz. La comida me sabe más, es decir, mi paladar recibe los sabores con más intensidad, aunque quizás sean tan sólo ilusiones mías.

¡UF!

Una semana, una semana en la cual he pasado de la simple lechuga con gotas de limón y sal, a preparar una torta con frijoles, aguacate, cilantro, salsa verde, pepinos y rábanos... una delicia. Me he suscrito a blogs y canales de Youtube para descubrir nuevas recetas, leer consejos y conservar el ánimo. No ha sido una semana muy difícil, pero a ratos complicada, el proceso de aprender se facilita gracias a Internet, pero con todo y lo que uno aprende en la red, se tiene uno que preparar con lo que puede encontrar a mano... ya estoy hablando en tercera persona... creo... tengo hambre... mucha.

La carne no fue lo único que dejé hace una semana... como dije, he evitado en lo posible el azúcar procesada. Hace dos días lo olvidé y me comí una pastilla Halls, de menta, la cual no se cuánta azúcar contenga. Había prometido también dejar de beber Coca Cola, pero también ese día lo olvidé e ingerí una light. Bueno, qué les puedo decir, no soy perfecto y el reto no es para volverse santo.

Tampoco he ido a correr, y créanme que lo necesito, pero por una o por otra o por otra razón no he podido... que hace mucho calor, que se descompuso el auto de mi esposa, que esto y que lo otro. En fin, espero poder hoy, por fin, ir a correr. Estoy tentado a instalar de nuevo la aplicación que mide la distancia y toma el tiempo durante el recorrido; en mi intento de tener una vida minimalista eliminé casi todas las aplicaciones de mi teléfono que considero no son necesarias. Quizás le de una oportunidad.

Agua, todo el tiempo busco agua... agua fresca, no me importa si está fría o si es de la llave, siempre tengo sed, y a cada rato estoy en un viaje constante todo pagado al baño. Lo cual me recuerda que mi sistema digestivo se está componiendo después de años y años de pensar que funcionaba de manera normal, nada más lejos de la verdad, es ahora cuando veo como se debe sentir una persona sana de la panza. A ratos quiero fruta, a ratos quiero verduras... lo que no se me antojan son las semillas, pero se que debo comerlas.

Nota... debo buscar en Google "Cruidivegana".. o algo así.


Una semana, ya toda una semanota... seguiremos informando.

Comida vegana


viernes, 20 de mayo de 2016

Comeré la comida de mi comida

Quizás en Internet has visto los chistes sobre los veganos, o sobre los vegetarianos; donde hacen burla de quienes practican tal estilo de vida . ¿Cuál es la característica más repetida? Pues la constante mención por su parte de la práctica de no comer carne. Es decir, n vegano o vegetariano no pueden dejar de decir que lo son, así como tampoco dejan de intentar de evangelizar a quienes tienen a   mano para unirse a ellos.

Y ahora soy unos de ellos.

Quizás debería escribir éste artículo dentro de 30 días, pero se me ha antojado hacerlo ahora, por consejo de tantos y tantos blogs que he leído y podcast que he escuchado.

¿De qué va este rollo?

Durante los próximos 30 días no comeré carne, únicamente podre ingerir frutas y verduras, nada de pollo, aún, puerco ni mucho menos res. Y eso no es todo, tampoco incluiré en mi alimentación a la azúcar procesada, ni tortillas de maíz y... lo más  trágico, tampoco Coca Cola.

No escribo "Refrescos de Cola", porque la mera verdad no tomo casi nunca Pepsi, es decir, no la prefiero en lo absoluto. Quienes me siguen, de seguro recuerdan que ya una vez hice el reto de lo tomar refrescos de cola (lo hice) durante 100 días...  días nefastos y difíciles de sobrellevar la primera semana.

Eso me demostró que tengo fuerza de voluntad. Si es que necesitaba ser demostrada. Ahora le toca el turno a la carne. Pero ahora permítanme explicarles cómo ha surgido tal idea.

Un amigo, muy amigo, que digo mi amigo,  uno de mis hermanos (y, ya, estoy exagerando) está pasando por la crisis de los 40s, no dudo que yo también esté en ese tránsito, lo cual explicaría esta loca idea. En fin, que su salud se ha deteriorado por su consumo, entre otra cosas, de alcohol. Como todo buen adicto a algo, es difícil para aceptar dejar la botella, aunque sea por un tiempo. He aquí que en una mesa redonda en nuestro grupo de Whatsapp surgió la idea de otro de mi compadres de hacer una "intervención" (porque aparte éste cuate anda en la onda depre de que a vida no vale nada).

Es así que, la propuesta es que mientras él esté sobrio yo no comeré carne, ni azúcares, ni Coca Cola.

Por supuesto que puso el grito en el cielo. No quiere dejar su ritmo de vida autodestructiva, cada uno decide como morir lentamente. Para demostrarle que no está solo, la propuesta está en la mesa. Primero renuente, después aceptándolo, luego queriendo torcer las reglas ya ha transcurrido el primer día.

Ahora tuve que hacer algo que aborrezco... avisar a todo el mundo que estoy en un periódo vegano, que no comeré carne, obviamente, ya he recibido las primeras muestras de asombro e incredulidad, como era de esperarse.

Ahora tengo que buscar en Google qué puedo comer, qué no puedo comer, de paso haré algún video para Youtube y les escribiré por medio del blog lo que vaya sucediendo.

¿Quién se une?

sábado, 7 de mayo de 2016

Implacable... como Marie Kondo

'katazuke', término japonés que hace referencia a las acciones de limpiar y ordenar.


Sucedió así, mi papá pasó por la experiencia de dos operaciones en menos de una semana. No cualquier tipo de operación, siendo una de ellas a corazón abierto. Habiendo él salido del hospital, fui a cuidarlo, todo lo posible… aún así creo no fue suficiente, sin embargo hice lo que pude. Mientras convalecía, entretuve mis horas con la ayuda del teléfono celular. Hacia preparado suficiente contenido de todo tipo… música, películas, documentales, podcast, libros, audiolibros; son faltar, por supuesto, mi lector de RSS, las redes sociales: El omnipresente Facebook, el inocuo Twitter y mi relax Instagram. Fue quizás Youtube lo más consumido por ambos; mi papá tiene una unidad Chromcast la cual nos permitía transmitir hacia una televisión. Si acaso hacía tan gracioso como para hacerlo reír había omitirse, la risa provocaba dolor en su recién abierto pecho; el contenido debía ser entretenido, nostálgico y de no gran duración. Así pasaron los días, al inicio parecía como si nunca terminase uno de ver algo interesante, pero poco a poco llega uno al hartazgo.

Lo mismo me ocurrió con todo el contenido almacenado en mi teléfono. Le di vueltas a todo, nada lograba entretenerme… apague todo, simplemente me quedé viendo la recámara en total silencio mientras mi papá dormía, tome mi agenda y escribí. 

Cuando bien cansé mis dedos de arrastrar la pluma, retome el ya viejo hábito de abrir el Facebook… tonterías, chismes, quejas, chistes gráficos, amores, desamores, política, ventas. Twitter igual salvo que concentrado. ¿Cuál es la necesidad de enterarme de aquello que no me importa? Ok… no eliminaría a aquellos amigos quienes sí son amigos… ni a la familia… pero al resto, el resto a la chingada, me vale madres a donde fue de vacaciones fulanito a quien conocí alguna vez en un curso de dos horas. A la fregada todos aquellos quienes copian, pegan o republican lo mismo una y otra y otra vez. Lo menos, hacer clic en Dejar de seguir a
.. para no enterarme por enésima ocasión de su opinión sobre el presidente en turno. ¡Basta! 

Como dije, en Twitter igual, bloquear o eliminar, implacable con la decisión
.. no me sigues, no te sigo… a la primera mención de política te dejo de seguir… demasiados poemas, fuera, chistes idiotas, adiós… caput. Gente, gente, gente pendeja diciendo pendejadas y uno de idiotas desperdiciando vida leyéndolos. Por supuesto que en ocasiones aparece algo interesante, pero son en tan escasas, no vale la pena. 

Le fue igual al Instagram… fuera todos quienes publican fotos horribles con filtros sin sentido… ¿un gato? ¿una nube? ¿una mano? ¿En esto gasto mis datos? 

… ya encarrerado, también las suscripciones de Youtube sufrieron bajas, al igual que las páginas a las cuales me suscribi vía RSS. Tenía tantos sitios por revisar con más de 50 publicaciones diarias. Neta, no los leía, tan sólo miraba de reojo el título del artículo; fuera, eliminar, bye. 

Ni aún cuando me pagaran por revisar todo aquello a lo cual me suscribi me alcanzaría la vida para siquiera hojearlo. Tiempo desperdiciado es vida desperdiciada. Esos atracones de datos disfrazados de información al final del día no dejan nada, como papas fritas, llenan pero no son saludables. 

También revise la seguridad de todos esos sitios, elimine casi todo el contenido el cual alguna vez publiqué (aún termino), estoy cancelando los Likes, transcribo mis mejores twits a papel antes de eliminarlos, elimino de mi lista de “amigos” a quienes no lo son. 

Implacable… también con el Whatsapp, saliendo de los grupos en donde no tengo nada por decir, desde dónde recibo otro tanto de chismes y chistes. Implacable dije. 

Si aún estás entre mis contactos siéntete afortunado, al parecer no publicas tonterías, o quizás son de mi agrado. Sigue así o ya sabes lo que sucede… fuera. 

En palabras de Marie Kondo: "Cuando tiro cosas, les doy las gracias antes de deshacerme de ellas, pues no se trata únicamente de desecharlas, sino de reconocer la labor que han desempeñado en la vida de cada uno".

Valido para el mundo real y para el digital. 

lunes, 11 de abril de 2016

El tacaño extremo temporada uno, capítulo uno

Quizás hayan visto alguna vez un reality show llamado como el título de éste artículo. En dicho programa aparecen un grupo singular de ciudadanos con la curiosa virtud de ser tacaños… en extremo.

Para quien haya vivido alguna ocasión en la ciudad de Monterrey, en el Estado de Nuevo León, México, sabrán muy bien lo que significa el valor de los centavos, hasta el último… vivir en la Sultana del Norte es conocer el significado de tacaño; aún así, no se comparan los regiomontanos con los personajes del programa aludido.

Les haré mención además del Tío Rico, el pato más rico del Universo Disney, quien a pesar de contar con una inmensa fortuna, no dejaba pasar ni una moneda, por pequeña que ésta fuera, tirada en la banqueta.

También les haré recordar, quizás dar a conocer, un mito popular al comienzo del nuevo milenio, el cual decía que Bill Gates no se detendría a recoger de la calle 100,000 dólares, ya que en el tiempo que le tomaba hacerlo el señor ya los había ganado en algún movimiento de Microsoft.
¿A qué voy con todo el rollo de la tacañería?

Resulta que, hace poco más de un año vi uno de estos programas, no se exáctamente cuál, ya que se trataba de un fragmento encontrado por casualidad en Youtube. En tal capítulo aparecía una dama cuya excepcional visión para ahorrar había ideado la manera de reducir los gastos de electricidad. ¿Cómo? Se preguntan ustedes… pues teniendo únicamente un foco para todas las habitaciones de toda, si, de TODA su casa.

Si alguien quería luz, tenía la necesidad de quitar el único foco de alguna otra habitación y llevarlo a la cual necesitaba ser iluminada.

Por supuesto que no era la única manía, pero de todas las que aparecieron fue la que me dejó impactado.

¿Cómo podría yo, nosotros, aquel truco? ¿Cómo? ¿Cómo?

¡ZAZ! Una idea surgió en mi mente. Supe la manera de adecuar tan maravilloso concepto.
No, no nos quedamos con tan sólo un foco, sería realmente ridículo. Además, ahora que lo pienso, ya hace algunos años cambiamos todos los focos por los llamados “ahorradores”, pero en lugar de disminuir el consumo, siguió igual o mayor.

Volviendo a la frivolidad de mi relato. La forma en la cual adoptamos tan prodigiosa idea, fue desconectando por sectores el flujo eléctrico en la casa; me explico… en casa se puede bajar un interruptor y no hay electricidad digamos, en las recámaras, otro interruptor y no hay en la cochera… y así sucesivamente. En caso de saber que nadie haría uno de una parte de la casa, se bajaba el interruptor. Si dejábamos la casa sola, se desconectaban todos los interruptores, menos el del refrigerador… aunque pensándolo bien, podríamos utilizar uno pequeño y ahorrar aún más (ya me estoy pareciendo a la señora del programa).

El caso es que, lo difícil es convencer a la familia de adoptar la medida… si no puede convencer a los de casa, cómo convencer al resto del mundo. Ahora que, tras varias semanas de adaptación, por fin se entendió que aquello era para el bien de todos. Además, si algo se ahorraba, bien se podría gastar lo no gastado en algún otro gusto… jajajaja… como en una pizza, o varias pizzas.

Como en casa tengo un par de despilfarradores de electricidad, les hice el trato de que fueran ellos quienes se encargasen de bajar los interruptores, la diferencia entre lo que se ahorrase entre recibos sería para ellos. Durante un año pagamos cada vez menos, pudiendo ahorrar más pero es cierto que esos condenados muchas ocasiones deaban conectado un aparato o dos; teniendo que ir a desconectarlos por la madrugada.

En ésta era de cordones umbilicales para el celular, es fácil olvidar los aparatos mientras recargan baterías.

Luego, un hecho coyuntural… en Diciembre del año pasado cesaron las transmisiones de la televisión analógica…. Ya no se veía la tele de cada uno de los cuartos… nada más la de la sala… Infínitum de Telmex (mi proveedor de Internet) nos subió por fin la velocidad, por lo tanto, la familia dejó de ver televisión. Ya hace años somos consumidores de canales productivos de Youtube, también subimos contenido original, y si queremos estar al día con los programas, miramos Netflix.

Ya no recuerdo la última vez que vi Los Simpson por el mero hecho de cambiar de canal… mucho menos vemos ningún noticiero ni de Televisa ni de Televisión Azteca… ¿Para que amargarse la vida con malas noticias?

En fin…. Todo lo anterior es para presumirles que el recibo llegó hoy.. y nada más es un una cuarta parte de lo que fue hace un año. ¿Cómo lo ven?
Tacaño nivel extremo

viernes, 8 de abril de 2016

¿En cuánto tiempo el cerebro procesa una imagen?

Nuestro cerebro esanea y procesa imágenes complejas, como multitudes,en tan sólo 13 milisegundos, de acuerdo con una investigación recientemente publicada por el MIT. Una velocidad extremadamente rápida, teniendo en cuenta que un pestañeo toa varios cientos de milisegundos.

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