El bizarro mundo Googliano

Parafraseando a Charlton Heston en el Planeta de los Simios:
 ¡Maníacos!. ¡Lo explotaron todo! ¡Maldito seas! ¡Google, te maldigo hasta el infierno!"

Cuando hay que dar una explicación siempre hay dos razones: una buena razón... y la verdadera razón. ¿Por qué en Google hay tantos cambios sin lógica aparente? Pues porque si hay una razón para esas modificaciones, pero no nos la van a decir.

El inicio del fin

A riesgo de equivocarme, el primero en caer en la fila de fichas de dominó fue Feedburner. Me refiero a que fue éste el aviso temprano de Google anunciando los cambios por venir. Antes se podia poner publicidad de Adsense en el Feed de los bloga registrados en Feedburner, el no poder hacerlo más nos debería haber dado una idea de lo que se traían entre manos. 


Adios Google Reader Adios

Después le tocó el turno a Google Reader, la mejor aplicación para suscribirte a casi cualquier sito, salvo que, era tan bueno en su función, que la gente no navegaba fuera del mismo, por lo tanto, el ingreso de dinero mediante Adsense en los blogs no alcanzara su potencial. Así, primero fue el Feedburner, luego el Google Reader. Feedly es ahora el menos peor sustituto del Reader, pero a mi parecer aún es una porquería.

To blog or not to blog.

Cuando elegí la plataforma en la cual publicar mi blog, no dude en elegir a Blogger, ya que ahí si se podía insertar los bloques de publicidad de Adsense. Mala decisión, debí haber elegido a Wordpress. Blogger es complicado, simplista, no se actualiza, las plantillas predeterminadas son precarias y los servicios que ofrece son muy limitados.

Al ser dueños de la plataforma de publicidad por defecto, tienen asegurada la publicación de los anuncio chatarra que de otro modo no aparecerían de ningún otro modo.

Aborrezco darme cuenta que muchos nombres de blogs están ocupados, no se actualizan y no se puede ni poner en contacto con el creador para hacer un intercambio. Al menos en una ocasión me eliminó decenas de artículos en uno de sus respaldos, siendo eso el menor de mis males con Blogger.

Perded toda esperanza

A inicios de 2013, mi blog daba muy buenos resultados económicos, tanto que incluso ganaba mas como blogger que en mi trabajo. Y así, sin aviso previo, mis artículos ya no eran indexados por el buscador de Google, las visitas cayeron un 95 %, y las ganancias prácticamente se fueron.

Como no hay a quien preguntarle en Google, mi único indicio sobre lo que había ocurrido era un mensaje criptico en Webmaster tools. Según entendía, algunos artículos contenían publicidad de la cual Adsense no soporta tener como competencia, pero no me decían cual; tuve que eliminar cientos, si... cientos de artículos hasta dar con los que Google no deseaba.  Si me hubieran dicho cuales eran los que no eran adecuados, hubiera eliminado sólo esos, pero no, la borrada fue criminal y a lo pendejo.

La recuperación fue lenta, y justo cuando pasaba el.mal trago, otra actualización me penaliza por el tipp de plantilla y contenido no adecuado. Es decir, se castigaba al blog por dar consejos y por colocar la publicidad en sitios que podrían engañar al visitante.

Y volví a borrar cientos de artículos, a ciegas y a lo idiota, ya que de nuevo ignoraba de cuales artículos se referían los de Google.

Intermedio

He de contarles que por el 2012 intenté adquirir otros nombres de dominio para otros blogs, me los cobraron en Google  pero nunca pude utilizarlos. Y por supuesto que no hubo donde preguntar ni como resolverlo.

Fin del intermedio

Volviendo la frivolidad de mi relato. La plantilla que tanto tiempo me tomó dejar bonita y minimalista tuvo que ser reemplazada por una predeterminada, horrible. Los comentarios sufren constantemente de Spam y la interacción con mis lectores es casi nula por la carente manera de ponernos en contacto de forma atractiva. ¡Ah! No quiero dejar de mencionar que durante un tiempo me plagiarion el feed y en los resultados de la búsqueda los ladrones aparecían en mejores posiciones. Una burla.

Por lo tanto, estoy en la busqueda de una manera de cambiar de alojamiento para mi blog, y poder ganar dinero. Ya se, el dinero no compra la felicidad, pero si compra cosas que se le parecen.

¡Estoy encabronado!

¡Ja! Lo re leo y parece uno de esos artículos paranoicos de conspiración; pero es lo que creo. Claro que como dicen por aquí... Cada quien cuenta como le fue en la feria. ¿Qué tal te ha tratado Google a ti? Déjame un comentario. 

Meai gotu de batrum?



Es cierto que en la vida conocemos a personas que pueden cambiarnos, a veces de forma tan profunda que nunca volvemos a ser los mismos. Pero en éste texto no me refiero a uno de los buenos. 

Quizas recordarán la televisión antes de la era de Cable, por el tiempo cuando trasmitían las "Fantasías animadas de ayer y hoy", El Pájaro loco, Mandibulín y un largo etcétera. Al inicio de cada capitulo se escuchaba una voz en Off indicando el título del episodio. Mi sentido arácnido me indicaba que algo, un no se que, que qué se yo, no cuadraba. Por aquel entonces mi nivel de Inglés era casi nulo, pero bastaba no ser bruto como para darse cuenta de que lo escrito como título de la caricatura no corrrspondía a lo expresado por el locutor.

Pasan los ríos, pasan los autos, pasan los ańos; el vivir cerca de la frontera ayuda para aprender el lenguaje de Shakespeare por osmosis; del mismo modo en que lo frankensteiamos y acabamos por parlar el Espanglish. Así, la camioneta es la troca, bye es adios, pollito chiken, gallina hen, Pablo Marmol y pluma pen.

Es decir, mas tarde qye temprano me di cuanta la manera en que loa productores de television nos timan en el asunto del doblaje de programas. Jack Palance no decia: ¡Aunque usted... no lo crea! Sino que era algo así como: ¡Crealo...o no!

Y no crean que es cosa del pasado, en los programas actuales como Los Simpson, The Big Bang Theory, CSI, el doblaje se las ve negras para adaptar el doblaje de aquella cultura pop al espańol. Incluso en el afan de protegernos de chistes pelados en Ingles, hasta se atreven a cambiar el contexto de la trama (por ejemplo el caso del pianista de 20 pulgadas de Bart Simpson). 

Como decia Don Gato, me sentia engańado, timado, estafado... me veían la cara. 

En uno de tantos ańos en que mis papás buscaban la manera de mantenerme ocupado, me inscriben al Instituto Iberoameicano de Idiomas (el Ay ay ay, por la onomatopeya de sus siglas al pronunciarlas en Inglés), donde no se si aprendí mucho, o si aprendi poco... pero si se que aprendí algo. Ahí fue el primer sitio donde aprendí a aprender el Inglés por mi cuenta; desde entonces procuro aprender idiomas y de las diferentes culturas del planeta, no unicamente de la anglosajona. 

Y entonces entre a la Facultad de Comercio. 

Una de las primeraa clases de la mańana era precisamente la de Inglés. Ingles I la impartia una maestra de cuyo nombre no quiero (y no puedo siquiera) acordarme. Y ahí me tienen, el primer día con el aula totalmente abarrotada, nos explicó la manera de calificarnos y en que consistiría su clase. El primwr tema: lo escencial de cualquoer lenguaje, las letras... mencionó una palabra fatídica para mi: Abecedary.

En el Ayayay me habían enseñado que no se decía Abecdary, sino Alphabet... la primera era la manera vulgar de referirse al conjunto de letras que componen nuestro idioma, y era preferible hacer uso de Alphabet, parq sonar sofisticado. Cualquiera con acceso a la Wikipedia podrá darse cuenta en tres patadas que esas definiciones se quedan cortas, pero la idea ya la tienen. 

Tuve la inmadura y estupida idea de levantar la mano aquella mańana, con el afan de colaborar al entendimiento entre universitarios, haciendo gala de mi conocimiento y en el afan de participar (la participacion estaba contemplada en la evaluacion), la maestra me dio la palabra y yo de menso... la corregí.

Por supuesti que esi ya lo habia hecho antes; en cuarto grado de primaria corregí a la maestra por el orden de los planetas. Vi a un astronomo explicar que dadas las orbitas excentricas de Neptuno y Pluton, durante algunos años el ahora ya no planeta Plutón estaría más cerca del Sol que Neptuno. La maestra dijo que así no estaba en el libro.

Corregí a la maestra de Historia de la Secundaria, cuando aclaré el asunto de la "I" de Francisco I. Madero, tema del cual mi abuelo, priista de toda la vida me había contado. Tambien la maestra no me creyo y me hizo bullyng (burla pues) frente a todos. dos decadas despues el tema resurge y se establece oficialmente como la version que contase mi abuelo.

Volviendo a la frivololidad de mi relato. 

A la "Miss" de Inglés de la Universidad le cayó de la chingada mi arroganre aclaracion linguistica. Y así sin más me expulsó de la clase por lo que restaba del semestre. No lo podía creer, yo con mi libro nuevecito no pasé de la media hora de la primera clase. Al principio era incredulo, pero la "Miss" hizo pausa a la clase hasta que abandoné el salon. Al dia siguiente regresé en la esperanza de su olvida. Pero ni madres, al entrar volvio a enviarme a la chin pum pas tortillas papás. 

¿Y qué creen? 

Ese malditio vicio de corregir profesores se hereda. Mis hijos hacen lo mismo... ¿con cuál cara les digo que no lo hagan? Claro que cada uno lo hace a su modo, y es a mi hija a quien le resulta bien a fin de cuentas. Y los apoyo en eso de alegar si tienen la razón, pero com humanos que son, sus maestros no lo ven tan didactico como yo. En fin, pobres de ellos, de los maestros de mis hijis. Sorry!

Como dice Dora la exploradora, lo que aprendí a fuerzas fue a quedarme callado en ciertas (muchas) clases, hasta en los diplomados, porque el que expone es el que sabe y los demás estamos muy pendejos. Calladitos nos vemos más bonitos. 

La "Miss" me mandó a extraordinaro, por tanto vagué todo el semestre durante la hora de Inglés.

... saqué 10 en el extra. 

Reflexionando, no quizo aguantarme de mamón todo el curso, y no se si yo sabía tanto Inglés, pero al aprobarme con tan buena calificacion quizas se aseguraba de no volverme a ver en clase.

¡Feliz cumpleaños! Te estoy eliminando de mi lista de amigos… extraño.

Eliminando amigos del Facebook


¿Te acabo de eliminar? Lamento haber herido tus sentimientos. Aunque a decir verdad, no me arrepiento, de hecho… te hice un favor. Estoy haciendo una limpieza profunda en mi cuenta de Facebook, lo cual ha logrado encariñarme un poquito con esa red social; no la había soportado durante todos estos años. Te recomiendo realizarlo también.

Desde la creación de mi cuenta no encontré el sentido de la misma, me resultaba frustrante un “Face” totalmente inútil para mí. Demasiadas ideas dispersas, publicaciones aleatorias, chismes de eventos que sinceramente no me importan… resultado de aquellos primeros años en los cuales acepté, “megustée”, agregué y me suscribí a todo lo que se atravesaba; además de decirle al “Face” cuáles eran mis libros, películas, citas y libros favoritos (durante algunos periodos parecía un chico fácil).

Si te conocí en una reunión o en algún curso, si me gustaba tu trabajo en uno de los tantos grupos en donde estoy inscrito, si eres amigo de un amigo… te enviaba solicitud de amistad. Por supuesto que todo comenzó con la búsqueda de los viejos camaradas de la primaria, secundaria, preparatoria y Universidad (si, la “u” de Universidad va con mayúsculas); la cuestión era entonces restablecer el contacto y mantener la conexión; luego se agregó la familia, los compañeros del trabajo actual y de los anteriores… hasta que eventualmente todo distorsionó en agregar al que fuera, con tal de aumentar la colección de “amigos”, como si se tratara de las figuras de acción de Star Wars.

¿Y cuál era el propósito original de tener una cuenta en Facebook?

Claro, al inicio la curiosidad mantenía viva la llama del chismorreo, pero poco a poco me daba igual a dónde habían ido de vacaciones esos desconocidos a los que nunca había visto en persona. No me interesaban los desplantes amorosos, ni las actividades de los hijos de esos seres a los que sólo les decía “amigos” por una convención Facebookiana. Diariamente tenía que leer frases mal atribuidas de Paulo Cohelo, Einstein, el Dalai Lama… veía videos de Rock en tu idioma… y se atestaba con dibujos contra políticos.

Por supuesto, Facebook permite ocultar las publicaciones de ciertos “amigos”, crear listas para mantener lo publicado visible sólo para algunos segmentos previamente identificados, y con ello, resultaba molesto tener la necesidad de editar el contenido del muro haciendo click constantemente en “No quiero ver esto”. ¿A mi qué me interesan las reuniones familiares del amigo de un amigo en Argentina? ¿Cuántas veces tengo que leer la adoración por el Peje y las muestra de odio del Presidente en turno? ¿Cuántos “Likes” necesita ahora el niño para su operación? Y no… no quiero jugar al Candy Crush.

Estoy seguro que la indiferencia era mutua.

La idea de depurar mi lista resultaba onerosa e insensible. ¿Quién soy yo para juzgar a cada uno de ese listado y decidir si valía la pena o no mantenerlos entre mis “amigos”? ¿Acaso soy demasiado bueno para ellos? Además… ¿quién tiene el tiempo para dedicarlo a tan ardua tarea?

Entonces... un día veo media docena de avisos de cumpleaños; tal como hacía desde el inicio, enviaba los más cordiales saludos a quienes decía el Facebook que había de felicitar. “Feliz cumpleaños Desconocido, espero que te la pases muy bien...”; Mmmmm, realmente el hecho de escribir “Feliz Cumpleaños” me hacía pensar que al felicitado no le importaba ni un cacahuate mi ceremoniosa cortesía. Para ser sinceros, yo no quería desearle felicidad a quien no me la había deseado a mi primero… un círculo vicioso en potencia. Así que en vez de desearle “Felicidades”… le piqué a “Eliminar de mi lista de amigos”.

El acelerado incremento de la culpabilidad fue reemplazado inmediatamente por una oleada de alivio; resultaba tan simple… ya estábamos fuera de nuestros muros, ya no sabríamos nada mutuamente de nuestro diario acontecer. Después di de baja a otro, y a otro más… a cientos; la lista era cada vez más manejable. Para sonar más técnico, el porcentaje de “amigos” disminuyó un 75%.

Es verdad que las amistades no duran para siempre… y ninguno de los eliminados me ha hecho saber que le ha dolido mi indiferencia; supongo que le daba igual si lo felicitaba o no el día de su cumpleaños.

Extraño aquellos días en los cuales compartí experiencias con mis amigos; la mayoría ahora vive lejos y no hay oportunidad de compartir buenos (o malos) momentos juntos. Y no es culpa de nadie, la vida te lleva por caminos diferentes. Quizás ya no seamos amigos reales, pero es agradable pensar que es así, y es así gracias al Facebook.

Ahora mi muro no parece un estadio, lleno de desconocidos; ahora luce más como una fiesta de cuates y familia. Ahí están mis amigos de toda la vida y los actuales; por supuesto que hay algunos a los que nunca he visto físicamente, pero con quienes mantengo intereses en común… eso me hace pensar que en verdad somos muy amigos. Visito al Facebook con más frecuencia, y sus algoritmos inteligentes están hechos pelotas y dedicando más esfuerzos para sugerirme cosas interesantes.

Así que si estás sufriendo de un desmadre facebookero... desorden de amigos, prueba hacer una limpieza con el corazón frío. A la postre disfrutarás de una mejor experiencia en línea, mucho más atractiva y significativa. Y si tu cumpleaños es pronto y ves un mensaje de felicitación de mi parte… ¡ALÉGRATE! Significa que eres especial para mí.

... y ya que estás aquí, te invito a que des LIKE a mi página en Facebook.


Filipenses 2:3
3 Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo