jueves, 27 de octubre de 2016

¿A qué se refiere la expresión "palo dado, ni Dios lo quita"?

Es un refrán que  apareció en nuestro país durante la época virreinal, e implica un profundo dilema teológico que quita el sueño a muchos especialistas en ese terreno: ¿Puede Dios hacer que lo que ya pasó no haya ocurrido jamás? ¿Son reversibles las acciones que se efectuaron en el lejano pasado?

¿De dónde viene el término 'juerga'?

Es un vocablo andaluz que significa "diversión bulliciosa de varias personas, acompañada de canto-baile flamenco y bebidas". Viene del latín holgare que quiere decir "descansar, estar ocioso"; de él se originaron también huelga y jolgorio. ¡Salud!

El amor en tiempos de las redes sociale

En tiempos donde una "relación a distancia" ya no implica vivir en países distintos, sino en el norte o el sur de la misma ciudad; y cuando coleccionamos "amigos" como si fueran canicas, resulta perfectamente entendible que tengamos relaciones encarnadamente apasionadas con un teclado.

El personaje del cartero, ese que se vislumbraba a lo lejos con igual dosis de ilusión que de impaciencia porque en su bandolera traía un sobre con la letra manuscrita del amado, ha sido sustituido por el foquito rojo de la Blackberry. El efecto del You've got mail (cómo olvidar la carita de emoción de Meg Ryan) se ha multiplicado con Facebook, Twitter, Skype y Messenger: la posibilidad de vivir instalada en el romance va contigo a dónde vayas, sin riesgo, in- mediato, liberador y con la fantasía como ingrediente fundamental porque puedes ser la persona que te gustaría ser y "estar" con un príncipe hecho a tu medida.

¿POR QUÉ ESTAS RELACIONES ENGANCHAN TANTO?

Platicamos con Marina Castañeda Gutman, Psicoterapeuta y autora de la novela Amores virtuales, para entender por qué ser novia del bbm es cada vez más común. "Un `noviazgo' virtual es mucho más fácil que uno real, porque eliges los tiempos, desconectas cuando quieras y muestras sólo lo que quieres que se vea", nos dijo. Son relaciones selectivas, en las que no hay horarios, ni rutinas, ni arranques de mal humor; donde cada una de las partes involucradas responde totalmente a sus deseos y fantasías". Y aquí hay que empezar por diferenciar: hay relaciones que inician por algún medio de este tipo (el típico reencuentro con tu high school sweetheart por Facebook...) y que evolucionan en una relación de "carne y hueso" (exitosa o no) y aquellas que se mantienen en el tiempo únicamente a través de contacto virtual. "Son este tipo de relaciones las que tienden a enajenarte de tu realidad, generan obsesiones y falsas expectativas", dice la experta.

"La accesibilidad del ciberamor, donde el anonimato ofrece una capa de seguridad y la posibilidad de jugar varios papeles, parece acabar con el concepto de monogamia", agrega el israelí, Aaron Ben-Ze'ev, autor de Amor online. "El ser humano nunca antes había tenido acceso a relaciones románticas tan ambivalentes", agrega.

SATISFACCIÓN INSTANTÁNEA

Una de las consecuencias de la era de Internet es que nos hemos acostumbrado a encontrar lo que queremos fácil, rápido y sin grandes esfuerzos. "Internet es el universo de los deseos cumplidos", dice Castañeda. "Porque encuentras exactamente lo que buscas. Y eso aplica también a las relaciones: si sueñas con un arquitecto de Barcelona, al que le guste la ciencia ficción y tenga el pelo castaño, lo puedes encontrar". Castañeda sostiene que Internet tiene mucho que ver con el subconsciente, "porque las relaciones cibernéticas están basadas, en gran parte, en sueños y aventuras. E Internet va un paso más allá y te facilita cumplirlos", comenta. "Los hipervínculos de la Red son el equivalente a la asociación libre: puedes empezar buscando una receta y terminas leyendo sobre el origen del universo. De la misma forma que, en la vida real, un pensamiento te puede llevar hasta un recuerdo de algo que parecería que no tiene nada que ver", explica Castañeda. Por eso es una herramienta tan poderosa que, en el plano amoroso, pone en tu mano lo que nunca imaginaste poder tener.

LA ANSIEDAD DEL INBOX VACÍO

Una amiga le llama "la opereta del foquito rojo". Y es que, ¿quién no ha estado al borde de un ataque de nervios esperando la respuesta de un mensaje por bbm? Castañeda lo explica así: "Nos hemos acostumbrado a la comunicación instantánea; a las respuestas inmediatas. Y no obtenerlas genera una ansiedad tremenda. Incluso ver que esa persona está en línea y que no establece contacto crea frustración, sobre todo entre las mujeres", afirma. "Los queremos disponibles, en todo momento, y hemos perdido la noción de la realidad", dice.

'SO FAR, SO CLOSE'

Castañeda sostiene que las relaciones virtuales son consecuencia de la desintegración de las comunidades: "Las distancias físicas, el crecimiento demográfico y el ritmo de vida de las ciudades han generado que tengamos la sensación de no pertenencia. Y es inherente al ser humano la necesidad de formar parte de algo". Por eso la importancia y gran impacto de las redes sociales y su carácter casi adictivo. "Un estudio de The Nielsen Company detectó que los adolescentes norteamericanos envían una media de 100 mensajes diarios. Ese mismo estudio hizo la prueba de quitarle la conexión a Internet por tres días a un grupo de estudiantes de preparatoria. La angustia que experimentaron fue altísima y argumentaban que se sentían completamente excluidos y ajenos a su entorno", comenta Castañeda.

El mundo virtual ya no es ni imaginario, ni paralelo; es la realidad en la que habitamos y por eso, para mucha gente, los amores virtuales son más "reales" que los que no tienen una pantalla de por medio. ¿No funcionó?... ¡delete y ya!, sin grandes costos emocionales.

AUNQUE, SIN RIESGO... ¿SEGURA?

Durante los últimos 10 años en los despachos de abogados expertos en divorcios la palabra "cyberaffair" se escucha cada vez más. Según datos de Fortino Group, consultora de Pennsylvania: "Un tercio de los pleitos de divorcio se derivan de casos de infidelidad on line y, cada vez más, en los archivos de pruebas de adulterio hay copias de chats y videos de Skype".

Pero, ¿chatear es ser infiel? Para Marina Castañeda: "Es fácil encontrar una relación sustituta en Internet y, al ser idealizada, te hace ver más contundentemente las deficiencias de tu pareja real. Y por eso suelen ser catalizadores de las crisis de pareja".

LA REALIDAD EN NÚMEROS

  • Las relaciones cibernéticas no tienen, necesariamente, un componente sexual pero sí son el caldo de cultivo ideal para que así sea; el anonimato, la desinhibición y la fantasía son ingredientes clave.
  • Sólo el 46% de los hombres encuesta-dos por Divorce Magazine considera que los romances son line son adúlteros.
  • Según el libro Affairs of the Net: The Cybershrinks' Guide to Online Relationships, del Dr. Michael Adamse, cerca del 70% de la actividad en los chats tiene un componente romántico o sexual.
  • El 50% de la gente que inicia un romance por chat eventualmente establece contacto telefónico con esa persona, de acuerdo a un estudio de Fortino Group.
  • El mismo estudio revela que el 30% de la gente que establece relaciones con desconocidos a través del chat llega a conocer personalmente a su ciber "amigo".
Ciberamor



La belleza también crea adicción

La región implicada es la misma que se activa con la cocaína. Una cara bonita se ha revelado como algo mucho más serio que un simple recreo para la vista: Hans Breiter, del Hospital General de Harvard (EE.UU.), afirma que también crea adicción. Este neurocientífico realizó un estudio con varones heterosexuales de 20 y 30 años a los que puso frente a la pantalla de una computadora en la que aparecían rostros de mujeres. Los voluntarios podían detenerse en el que querían pulsando un botón. Al mismo tiempo, los científicos registraban su actividad cerebral. Así descubrieron que la región en la que aumentaba la actividad cuando los hombres miraban los rostros de aquellas chicas que más les gustaban era la misma que se asocia a la comida y a la cocaína.

¿Quién inventó la plancha?

Ya en el siglo IV se utilizaban artefactos de piedra, mármol o vidrio rellenos con carbón caliente para alisar la ropa. Pero la primera plancha eléctrica apareció en Francia en 1882, aunque su diseño resultaba peligroso. En el mismo año, el estadounidense Henry W. Seely solicitó la patente de una plancha eléctrica, más eficiente que la francesa, pero que pesaba unos siete kilos y tardaba muchísimo tiempo en calentarse. Además, la mayoría de los hogares no tenía acceso a la electricidad, por lo que su uso tardó bastante tiempo en generalizarse. El primer modelo con termostato fue diseñado en 1924 por Joseph W. Meyers, y en el año 1939 la plancha era un instrumento doméstico habitual.