
En una ocasión un individuo cualquiera se encontró una lámpara mágica. Al frotarla apareció un genio el cual no le concedió tres deseos, pero este genio no era un genio común. En vez de los clásicos tres deseos, le ofreció concederle uno, solamente uno. Le dio a elegir entre dos opciones que el mismo le planteo.
- Puedes elegir entre tener mucho dinero, o bien, tener mucha sabiduría. – le grito fuerte y claro.
- Elijo la sabiduría ¡Oh genio de gran poder! – le contestó el individuo, que como era una persona honorable, pensó que al elegir la sabiduría el genio lo vería con buenos ojos por tan noble decisión y le concedería algo mas.
- Está bien – dijo el habitante de la lámpara – TE CONCEDO POSEER UNA GRAN SABIDURÍA – Agitó sus manos pronunciando algunas palabras incomprensibles para el sujeto Y así tan de repente como apareció, se esfumó del lugar.
Pasaron muchos años, el ahora sabio se dedico a la noble profesión de la enseñanza. Fueron miles y miles los alumnos que pasaron horas escuchando las palabras del gran hombre en el que se convirtió. Reyes de todas partes le consultaban para resolver sus problemas, sus colegas valoraban su opinión por sobre las de los mas estudiosos en las diferentes materias y sus alumnos atesoraban todo el conocimiento que les proporcionaba. No fue sino hasta que estaba de muy avanzada edad, que uno de sus alumnos le preguntó algo que estaba esperando durante años que alguien le cuestionara.
- Maestro – le dijo el alumno joven e inquieto - ¿Cómo es que te volviste tan sabio?
- Excelente pregunta – le respondió amablemente el sabio – Hace mucho tiempo, de casualidad encontré una lámpara mágica, la froté y de la misma salió un genio que me dio a elegir un deseo, entre dos, que me ofreció. Me preguntó si quería obtener mucho dinero o mucha sabiduría; naturalmente elegí la sabiduría, y por lo mismo seguí esta noble profesión de maestro, para transmitir en lo posible lo que se me ha otorgado.
- ¡Fantástico maestro! – Respondió el alumno – Pero ahora dígame, con toda la sabiduría que obtuvo… ¿Qué aprendió?
- ¡Mmmmh! Aprendí… Que debí haber elegido el dinero.


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