El hipo se produce casi siempre por ingerir demasiado rápido bebidas frías o embriagantes, o por tragar aire. El hipo es producido por contracciones involuntarias y continuas del diafragma, que van acompañadas por un cierre repentino de la glotis que hace que el aire no pase por la laringe, de ahí su ruido característico. Por lo general, desaparece súbitamente. En algunos casos, el hipo se prolonga durante mucho tiempo, con lo que se dificulta el sueño y la alimentación. Se puede combatir con un anestésico local o con sustancias que reducen la sensibilidad de los nervios.


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