miércoles, 29 de octubre de 2008

¿Nos concentramos más al leer en espacios reducidos como el cuarto de baño?

Quizá no se trate de la dimensión del espacio, ya que hay baños grandes y pequeños, sino de la situación de aislamiento hay en esa zona. En general, es difícil hallar un espacio apropiado para la lectura, pues en el entorno abunda la contaminación sonora y visual.

Ni en las bibliotecas quedan a salvo de estos problemas; muchas de ellas son mediatecas, donde se emplean recursos audiovisuales y hay un constante flujo de personas que distrae. A esos factores se añade el uso del tiempo. Difícilmente dispone la gente de un par de horas para la lectura. Lee, por ejemplo, mientras viaja en transporte público, en la fila de un banco o mientras se come.

En el baño muchos de esos problemas desaparecen: en teoría, no hay elementos que te distraen. Es el último espacio de privacidad en los hogares. Hay casos de personas que, sin intención de defecar, se encierran allí a leer, dormir, pensar o llorar un poco.

¿Y tu... lees en el trono?