lunes, 8 de diciembre de 2008

¿Cómo armar un discurso o una conferencia perfecta?

En algún punto de nuestras vidas, estamos destinados a dar un discurso ante un público numeroso; ya sea en la boda de algún familiar o por cuestiones de trabajo. Si bien la espontaneidad es algo crucial, el esperar a ver que se te ocurre en el momento no resulta ser una buena idea. En vez de ello, tómate el tiempo necesario para preparar algo sólido, que deje en la audiencia una impresión memorable en los años venideros.

En una ocasión, me pidieron de forma inesperada que diera unas palabras frente a un público por demás numeroso. Sería transmitido por televisión y me dirigiría en persona a las primeras autoridades políticas del lugar en dónde vivo. Por más que procuré decir algo coherente y agradable, me ganaron los nervios  por la premura y por la falta de preparación sobre el tema que tenía que tratar. A la fecha no he querido ni ver la grabación

Decidí que no me volvería a ocurrir y por eso te propongo aquí algunos puntos que son de mucha utilidad a la hora de armar un discurso.

Investiga

Si averiguas hacia quien te vas a dirigir, te permitirá adoptar tu discurso a un estilo adecuado para la ocasión. De tal forma que aumentarás las posibilidades de impactarlos positivamente, mediante el uso de palabras y de jerga a la que estén acostumbrados, con lo que les resultará mucho más fácil darte a entender. Esto te permite elegir un tema que sea de interés mutuo y al cual estarán atentos, ya que sabrán sobre los que les estás hablando.

Lo que les vas a decir, debe, de alguna manera, ayudarlos a resolver un problema o a comprender como alcanzar algún objetivo. Tu discurso, deberás condimentarlo con alguna conexión emocional, para que se conecten sentimentalmente con lo que escuchan; de tal manera será duradero en sus mentes y no los cansaras de escucharte.

Elije el tema

Los mejores temas que entre los que puedes seleccionar, son aquellos que mueven pasiones. Si careces de la idea adecuada, recuerda que todos tenemos alguna historia valiosa que contar sobre nuestra infancia, sobre los años de escuela, sobre nuestro trabajo o algo de nuestras aficiones. La cuestión es contarles algo que les resulte interesante y que se pueda relacionar fácilmente con la ocasión. Si de todos modos no se te ocurre nada, consulta en Internet, en el periódico, en laguna revista, o bien, habla con otras personas para que te den su opinión o te cuenten ellos alguna anécdota.

Anticipa el resultado

Cada discurso debe tener una breve y específico objetivo sobre lo que se espera alcanzar con el mismo, o bien, que acciones quieres que ejecuten quienes te escuchas. Un discurso se limita a un tema y en él se procura no divagar sobre otros asuntos. Elije con cuidado los puntos a tratar y preséntalos uno a la vez.

Cuenta una anécdota

El primer borrador que elabores, por muy bueno o malo que te parezca, deberás incluirle una anécdota que sea el eje sobre el cual se base. Procura captar la atención creando suspenso al iniciar, describiendo de forma vívida los puntos clave y transmítele a la audiencia lo que tu sientes al respecto de lo que cuentas. Asegúrate también de permitir pausas para que los que te escuchan tengan unos segundos para reflexionar.

Relájate

Incluso los oradores profesionales se ponen nerviosos al hablarle a un público. Hay quienes le tienen más miedo al hablar frente a extraños que a la muerte misma. Así que para empezar, recuerda que no estás solo. Además, cierta cantidad de miedo es bueno, ya que te limita  a hablar sólo del tema en cuestión. Si tienes dificultad antes de empezar, procura utilizar alguna técnica de meditación. Y si de verdad quieres quitarte el miedo poco a poco, practica ese discurso con un grupo reducido de familiares o de amigos, de tal modo que también puedas evaluar sus reacciones.

Diviértete.

Para hacer un buen discurso hay que divertirse; lo cual no significa que tengas que contar chistes uno tras otro. Simplemente haz del momento un rato agradable para quienes te estarán escuchando. Procura no exponerte a situaciones de estrés que provoquen una influencia negativa en tus palabras. Habla lento pero seguro y permite que sea tu voz la protagonista.

Ante todo, se tu mismo, vive la experiencia mucho más que tan solo leer unas notas o recitar un documento. Mantén la pasión y la espontaneidad.

P.D.

Te recomiendo la siguiente lectura por si acaso te quedaste picado con el tema.



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