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Conviviendo con los vecinos

¿Qué diferencía a un buen vecino de un mal vecino? ¿Cuáles son las reglas de oro para la convivencia diaria con personas que no necesariamente consideras tus amigos y que viven mucho más cerca de ti de lo que te gustaría? A continuación, te presentamos las 10 reglas de oro para convertirte en un buen vecino.

DALES LA BIENVENIDA A TUS VECINOS NUEVOS

Echarte a la bolsa a los inquilinos recién llegados podría ser mucho más benéfico a largo plazo de lo que crees. Con sólo conocerte, ellos serán más conscientes de que existe alguien al otro lado del muro.

¿LO ROMPISTE? REPONLO

No importa si fue tu perro o la pelota de tu hijo la que destruyó las macetas del vecino. Lo que importa es que debes comprarle unas nuevas tan pronto como sea posible.

CUIDA LOS ESPACIOS QUE SEAN COMPARTIDOS

Claro que no es tu responsabilidad limpiar los pasillos ni trapear el elevador. No obstante, si tú los cuidas como si fueran parte de tu propiedad (que en cierto sentido lo son), evitarás fricciones innecesarias con tus vecinos.

OFRECE TU AYUDA CUANDO SEA NECESARIA

Si la familia de enfrente está a punto de viajar, no está de sobra que les preguntes si necesitan que recojas su correspondencia, alimentes a su mascota o estés pendiente de cualquier evento que pudiera ocurrir respecto a su casa.

DEVUELVE LAS COSAS QUE PIDAS

El vecino te regaló azúcar en una de sus tazas; regrésala lo antes posible y, de preferencia, con algún regalo simbólico de agradecimiento. Lo mismo aplica para martillos, desarmadores, sillas, discos, libros y demás.

RESPETA SU PRIVACIDAD

Sabemos que es una gran tentación: el cuarto de esa mujer del departamento de enfrente se alcanza a ver desde tu habitación, ¿qué puede pasar si espías un poco? Por sencillo que parezca, estás invadiendo su privacidad y, con todo y su cara de angelito, podría levantarte una demanda y convertirse en tu peor pesadilla.

APRENDE

Más que diferencias, piensa en las costumbres de tus vecinos como tina oportunidad de aprender y vivir experiencias nuevas. Así se trate de los condimentos que usa, la música que escucha o sus costumbres; busca enriquecer tu vida en lugar de sufrir.

EVITA RUIDOS INNECESARIOS O FUERA DE HORARIOS

A nadie le molestará que tengas una fiesta de vez en cuando, pero evita echar la casa por la ventana entre semana, incluso si estás de vacaciones. También intenta que los ladridos de tu perro y los sonidos estruendosos (aspiradoras, martillazos, lecciones de piano) no se den en horas inusuales.  Un vecino desesperado puede ser más peligroso de lo que te imaginas.

SOLUCIONA CON CALMA LOS PROBLEMAS

Invítalo a tomarse un café, sal a caminar con él, escríbele una carta... haz lo que sea necesario para discutir esos asuntos que te molestan, sin alterarte. Una vez que rebasas ciertos límites, ya no hay posibilidad de regreso.

CELEBRA

No hay mejor manera de construir vínculos amistosos con tus vecinos que invitarlos a una fiesta. Sugerimos que planees al menos una por año. Te garantizamos residentes de tu mismo condominio mucho más amables al día siguiente.

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