viernes, 8 de mayo de 2009

El telegrama Zimmermann

En 1917 la Revolución Mexicana aún no llegaba a su fin. En el norte del país, la expedición punitiva Pershing trataba de capturar a Pancho Villa para vengar su invasión a Columbus Nuevo México. Venustiano Carranza, líder del Ejército Constitucionalista, luchaba por asegurarse en el poder y controlar los focos de insurgencia vivos en buena parte del territorio nacional y buscaba terminar la redacción de una nueva Constitución Política que marcara el rumbo de México. Mientras tanto, en Europa la Primera Guerra Mundial tomaba un giro inesperado cuando, tras el ataque efectuado contra el barco Lusitania (en mayo de 1915) por un submarino alemán, Estados. Unidos se aprestaba a participar en el conflicto como parte de los aliados. Viendo que su victoria se volvía cada vez más dudosa, el Imperio Alemán buscaba estrategias desesperadas para modificar la situación a su favor. Una de ellas estuvo ligada a un documento confidencial que se ha convertido en toda una leyenda para la historia contemporánea de México: el Telegrama Zimmermann.

Fechado el 16 de enero de 1917, a primera vista su contenido es una secuencia de números dirigida a la legación alemana en México. Se trata de un mensaje cifrado que remitió el secretario alemán de Asuntos Exteriores, Arthur Zimmermann, al embajador de su país en México, Heinrich von Eckardt. El texto expresa el interés de Alemania por permanecer neutral ante Estados Unidos; sin embargo, instruye a Eckardt para que, en el caso de que la estrategia falle, convenza al gobierno de Carranza de aliarse a Alemania y aprovechar las buenas relaciones con Japón para atacar a Estados Unidos. Al Imperio Alemán le interesaba aprovechar la estratégica situación geográfica de México con el inminente enemigo.

¿Qué recibiría México a cambio? En primer lugar, el apoyo económico para la reconstrucción después de casi una década de lucha armada. La segunda propuesta era excéntrica e inverosímil: Alemania ayudaría a México a recuperar los miles de kilómetros anexados a EU en el Tratado de Guadalupe Hidalgo que en 1848 redujo casi a la mitad eI territorio nacional.

Carranza era un cuidadoso estratega y desde un inicio estuvo consciente de lo descabellado de la empresa. Sabía que el Imperio Alemán sería incapaz de dar el apoyo necesario a México en caso de una guerra con Estados Unidos y, por otra parte, era ilusoria la recuperación de los territorios.

De esta forma, en abril de 1917 Carranza respondió con una negativa á la propuesta: Para ese entonces, Alemania había declarado la guerra a Estados Unidos, y este país había movilizado numerosas tropas a Europa. El documento y el asunto parecían haberse mantenido bajo la mayor confidencialidad, sin embargo, dos criptógrafos del servicio británico de Inteligencia lograron interceptarlo y contaban con él código para descifrarlo. Cuando el gobierno de ese país fue informado, le resultó difícil tomar una decisión: hacer público el texto significaba revelar que conocían el código, y perder el acceso a, más información reservada; por otra parte, como el telegrama había sido recuperado de una transmisión hecha de Copenhague a EU, también haría evidente ante este país que sus propias comunicaciones estaban siendo vigiladas. Sin embargo, por otra parte, la tentación de dar una copia a Estados Unidos era muy grande: aseguraba, sin duda, su intervención en la guerra. La salida más: ingeniosa fue recuperar una copia del documento en la oficina de telégrafos de México, transmitida con un código distinto y más simple, sin hacer referencia a la historia previa del documento.

El gobierno estadounidense recibió la información y público el telegrama el 1 de marzo de 1917. El consenso internacional dio a los hechos la interpretación más conveniente: el documento había sido fabricado para contraponer los intereses de los países involucrados. Pero dos días después Arthur Zimmermann informó que el telegrama no era apócrifo, que él mismo lo había enviado, aunque su preocupación central no era la: guerra, sino el cese de las hostilidades. Este reconocimiento motivó que en la opinión pública estadounidense creciera el sentimiento anti-alemán Aunque no puede considerarse una causa directa, el telegrama Zimmermann fue un factor de peso para que Estados Unidos declarara la guerra a Alemania, el 2 de abril de 1917. Un mes después, Carranza lograba acceder a la presidencia de la república.

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