viernes, 12 de junio de 2009

Por qué los árboles pierden las hojas en otoño

En otoño las hojas de muchos árboles cambian de color, las ramas se desnudan, y poco a poco, durante toda la estación van cayendo las hojas.

En cambio, otros árboles —como el pino, el abeto, el laurel o el acebo conservan la copa verde incluso en invierno, razón por la cual podría pensarse que no necesitan cambiar de hojas todos los años.
Sin embargo, ello no es cierto: las siempre verdes sustituyen periódicamente las hojas viejas por otras nuevas, sólo que lo hacen un poco cada vez y durante todo el año. Lo demuestra la gran cantidad de agujas secas que encontramos bajo los abetos cuando vamos de excursión al bosque.

Por consiguiente, todas las plantas cambian las hojas.

Pero, ¿por qué?

Las razones son múltiples. Las plantas de hojas anchas se enfrentan con el problema de la defensa contra el frío. Si conservaran la copa en invierno expondrían al hielo una enorme superficie, equivalente a la de todas las hojas colocadas unas junto a otras. Además, la planta tiene que descansar, y para ello elimina todos aquellos pequeños laboratorios que evaporan gran cantidad de agua aspirándola desde las raíces.
Pero el principal motivo del cambio, válido también en el caso de las siempre verdes, es el hecho de que a la larga los laboratorios químicos que contienen las hojas envejecen inexorablemente. De ahí que sea necesario sustituirlos por otros capaces de funcionar a la perfección durante otro período de tiempo.

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