martes, 23 de junio de 2009

¿Qué pasaría sí cayeras desde un avión sin paracaídas?

¡Cuando descubres que estás cayendo por el aire sin paracaídas, sin duda sabes que éste va a ser un mal día! Pero por un momento vamos a imaginar que así es, que te habías caído de un avión y que te hallabas en esta situación.

Ante todo, tienes que pensar con rapidez. Si te precipitas desde 3.600 m de altitud, sólo dispones de 60 segundos antes de impactar contra el suelo. En caída libre, desciendes a 200 km/h si tienes los brazos y las piernas extendidos, y a tal velocidad tardas un minuto en cubrir los 3.600 m.
Lo primero que debes hacer es buscar una masa de agua. Sumergirte en el agua no resultará una experiencia agradable a 200 km/h, pero por lo menos, si es lo bastante profunda (alrededor de 3,6 m), conseguirás sobrevivir. Así pues, dirígete hacia el agua (te resultará muy útil haber practicado skydiving con anterioridad y saber qué movimientos debes realizar para cambiar de dirección en pleno vuelo) y zambúllete en ella. Si no sabes cuál es su profundidad, procura entrar con los pies por delante.
Si no hay agua en los alrededores, tendrás que probar otra cosa. En la Segunda Guerra Mundial, un soldado sobrevivió a un salto sin paracaídas desde 5,400 m. Su caída se vio amortiguada por las ramas de un pino y luego fue a parar sobre una gruesa capa de nieve. Por consiguiente, podrías buscar algunos árboles y confiar en la suerte.

A falta de agua y de árboles, por ejemplo, estás cayendo en una zona urbana y no logras distinguir ninguna piscina en alguna azotea—, la siguiente alternativa es buscar algo grande con la esperanza de que amortiguará la caída. Aterrizar en una caravana o en el remolque de un camión es una posibilidad. Estas estructuras no son extremadamente fuertes y cuando las golpeas se rompen y absorben una parte de la energía de la caída. Si existirá o no la suficiente energía es una incógnita. Sólo hay una forma de saberlo, ¡pero no te recomendamos que lo intentes!

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