jueves, 9 de julio de 2009

¿Cómo puedes hacer incienso?

Aunque lo puedes comprar fácilmente en la tienda, lo divertido de esto es que lo puedes hacer con tu propias mezclas e incluso venderlo.

Primero debes comprar los ingredientes. Si no puedes conseguir el sándalo, o cualquier otro ingrediente como cedro, menta o naranja, en polvo, muélelo en la licuadora, en el molcajete o en una moledora de café. En  este caso, mientras más fino sea el polvo, mejor.

Vierte en  uno de los recipientes una cuchara de goma arábica con ocho onzas de agua caliente, no hirviente. Mézclalos hasta que se forme una pasta. La consistencia precisa debe ser como la del pudín. Si requiere más agua, añádela poco apoco. Cuando termines, cúbrela con un paño mojado. A esta base le llamaremos mucílago.

En otro recipiente coloca seis cucharadas de sándalo, dos de goma de benjuí y una de lirio de cárdeno. Ten cuidado con las cantidades.

Agrega seis gotas de tu esencia favorita de aceite sin alcohol. Usa la misma base: si es sándalo, de sándalo, si es pachuli, de pachuli. Revuelve con tus manos y agrega una cucharada y media, dos más de sándalo, media de eucalipto y tres gotas de limón. Mézclalo muy bien. Pésalo en una báscula. Es importante que tengas una con gran precisión, pues unos gramos de más pueden ser la diferencia entre una buena o una mala mezcla.

Saca el 10% del peso total y agrega esa cantidad de nitrato de potasio. No le pongas más porque tu incienso se consumiría más rápido. Mezcla bien los ingredientes. Toma el mucílago y poco a poco revuélvelo con los demás ingredientes.

Toma trozos de la masa y fórmalos como conos. Envuelve cada conito en papel de cera. Ponlos en un lugar sin humedad y déjalos secar por lo menos cinco días. Pasado este tiempo podrás utilizarlos para aromatizar.

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