miércoles, 15 de julio de 2009

¿Produce humo el Sol?

No, porque la fuente de energía del Sol no proviene de una burda combustión humeante, sino de la fusión termonuclear que se desarrolla en las profundidades del interior de su núcleo, a temperaturas de millones de grados. El Sol, como muchas otras estrellas, produce un viento de partículas que viajan a través del sistema solar a unos 450 kilómetros por segundo. Este viento consiste en electrones y protones en un gas ionizado llamado plasma, ligado a un campo magnético débil. La densidad de este viento en las proximidades de la Tierra es de unas 5 a 100 partículas por centímetro cúbico. Algunas estrellas muy antiguas, como Betelgeuse, la estrella brillante de Orión, se encuentran en su fase de gigante o supergigante roja, y poseen capas exteriores a temperaturas de unos pocos miles de grados tan sólo.

En esas condiciones, los átomos de carbono y de silicio se pueden combinar para formar granos de polvo y «carbonilla» que son expulsados al espacio debido a la presión de radiación. Esas estrellas están realmente produciendo humo, pero por un proceso de condensación, no de combustión. Algunas estrellas muy antiguas, tal como IRC+10216, arrojan tanto hollín al espacio que quedan cubiertas por una nube que las oculta completamente de la vista. Solamente mediante detectores infrarrojos se las puede ver luciendo resplandecientes.

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