martes, 28 de julio de 2009

¿Qué es un mileurista?

Un mileurista es un joven que ronda los 30 años, pertenece a una generación muy preparada, que gana mil euros al mes y navega a la deriva en un futuro que se le prometió brillante, aunque la realidad le trajo tormenta.

En agosto de 2005 llegó una carta a la redacción del diario español El País titulada “Soy mileurista”. La autora, Carolina Alguacil, de 27 años, daba a conocer un término que definía a una nueva clase social: la mileurista. "Aquel joven licenciado(a), con idiomas, posgrados, másters y cursillos que no gana más de mil euros por mes. Gasta más de un tercio de su sueldo en alquiler. No ahorra, no tiene casa, ni auto, ni hijos, vive al día. A veces es divertido, pero ya cansa", decía esta joven creadora de un término en el que millones de jóvenes españoles y de otras partes de Europa se vieron reflejados.

Porque en realidad el concepto, aunque acuñado en la tierra de García Lorca, coloca en tiempo y espacio a un fenómeno que es occidental. Mileuristas hay, y cada vez son más, en Estados Unirlos y Latinoamérica. En México, a pesar de que su realidad social y económica es muy distinta no sólo a los europeos y estadounidenses, sino al resto de América Latina, no es descabellado mencionar que día a día aumentan los, se podría decir, `diezmilpesistas'.

Los mileuristas sois una realidad que se expande. Más allá de que la palabra los identifica con un sentido de pertenencia bajo protesta y en naciente rebeldía, no ven claro adónde van, estancados económica y socialmente a pesar de los años de estudios, sabedores de que el pastel que les prometieron no era tal. Pero se reúnen para hallar salidas a una situación que puede explotar en cualquier momento; incluso tienen un manifiesto de 10 puntos que puede considerarse como los 10 (des)mandamientos de sus integrantes; profesional, entre 24 y 36 años, que gana y no ganará más de mil euros al mes.

Hoy, los pobres en España son los jóvenes, y los mileuristas son quizá el mejor ejemplo. Más allá de la misiva de Carolina, fue vital el artículo publicado en el mismo diario: La generación de los mil euros, de Antonio Jiménez Barca, que dio a conocer el término mileurista y a su creadora, así como un estudio más profundo. Por ejemplo, en Galicia, una de las regiones más ricas y económicamente activas del país ibérico, 60% de la población es mileurista. De hecho, hay que decir que el concepto, que en resumen hace mención a la situación laboral de una generación, rondaba desde hace tiempo en el ambiente.

Una campaña publicitaria acuñó el término JASP (Joven Aunque Sobradamente Preparado) que se refería a una situación similar. Sea como sea esa legión de jóvenes, hijos de los balay boomers (que sí compraron casa, autos y tuvieron hijos a la edad que ahora tienen los suyos), quienes vivieron una infancia hasta cierto punto acomodada, seguros de que el futuro lo tenían asegurado porque estudiarían hasta los más altos niveles y por lo mismo encontrarían excelentes trabajos, comienza a cuestionarse qué salió mal, pero sobre todo, qué debe hacer para cambiarlo.

Este creciente fenómeno tiene a una joven y amplia clase media estancada.

¿Es aceptable? No y sí. Porque también hay profesionales que ganan la mitad que eso, aunque si se toma en cuenta que el trabajador promedio en España obtiene cerca de 1,700 euros mensuales, para el mileurista no deja de ser injusto y bastan te desesperanzador sabiendo que no hay señales que indiquen que su vida mejorará. Para la escritora Espido Freire, autora del libro Mileuristas, a estos jóvenes, que no tienen con qué rentar un departamento (a no ser que se comparta con una, dos o hasta tres personas), menos para tener automóvil, casarse y tener hijos, viajar (salvo que lo hagan en plan backpack), y no digamos adquirir gadgets, la situación les pinta color de hormiga. Muchos de ellos siguen viviendo con sus padres y la única manera de mejorar la situación es pedir un préstamo al banco y endeudarse hasta la vejez. Y eso si el banco “quiere” prestarles.

Mileuristas, una generación desideologizada pero inconforme, víctimas de una sociedad diseñada para excluirlos en lugar de hacerlos partícipes de la fuerza económica, a la medida de sus conocimientos. Y así como pasa en España e Italia principalmente, en otras partes del mundo pueden verse reflejados, aunque en el espejo en lugar de una cifra fija en euros se veríais pesos o hasta dólares. Sin embargo, los mileuristas se están organizando, levantan la voz y dejan sentir el peso de su creciente malestar, a tal punto que hoy son una masa de gente muy visible, la cual provocará tarde o temprano que quienes los hicieron a una lado comiencen a encontrar salidas de aire a esta olla de presión social.