martes, 28 de julio de 2009

¿Qué pasaría si dos personas quedaran atrapadas en arenas movedizas? ¿Se hundiría antes la más pesada?

Antes de ahondar en esta cuestión, conviene saber cómo se comportan las arenas movedizas. Cuando aparecen en las películas, suele ser habitual que el héroe o la heroína de turno se vea atrapado y succionado por una enorme masa de arena húmeda en movimiento. Afortunadamente, las arenas movedizas no son esa temible fuerza de la naturaleza que nos muestra en ocasiones la gran pantalla.

Las arenas movedizas no constituyen un tipo de suelo especial, sino que por lo general son de arena o de otra clase de terreno granulado. Según Denise Dumouchelle, geólogo del Servicio Geológico de Estados Unidos, se pueden formar en cualquier lugar si se dan las condiciones apropiadas. Un buen ejemplo lo tenemos en la arena de la playa. Piensa en la arena húmeda situada en las proximidades del agua. A simple vista parece sólida, pero cuando la pisas, se estremece.

Básicamente, las arenas movedizas son arena ordinaria con una escasa fricción entre sus partículas. El término «movedizas» se refiere a la facilidad y rapidez con la que se desplaza la arena.

Dos factores contribuyen a propiciar dicho desplazamiento:

Agua subterránea: El agua se filtra en la arena creando una minúscula bolsa entre cada grano. Cuando la arena se satura de agua, la fricción entre las partículas se reduce, adquiriendo una consistencia parecida a la de un líquido.

Terremotos: La inmensa fuerza de los terremotos agita la arena y la separara, disminuyendo así la fricción. La zona afectada se inestabiliza, haciendo que los edificios y otros objetos situados en esa superficie se hundan o desmoronen.

Muy bien, ahora que sabemos cómo funciona, ¿qué ocurre cuando dos personas se caen en una trampa de arenas movedizas? Por término medio, el peso corporal humano tiene una densidad de 1 g/cm3 y es capaz de flotar en el agua.

Si tienes un bajo porcentaje de grasas, tendrás una mayor densidad, pero aun así, el aire atrapado en los pulmones te permitirán flotar. Las arenas movedizas son más densas que el agua (alrededor de 2 gr/cm3), lo que significa que puedes flotar más fácilmente en ellas que en el agua. La clave consiste en que no cunda el pánico. La mayoría de la gente que muere ahogada en las arenas movedizas, o en cualquier otro liquido, suele asustarse y empieza a agitar los brazos y las piernas.

El error más común en relación con las arenas movedizas consiste en creer que se tratan de una especie de pozo de arena «viviente» y sin fondo que tira de ti hacia abajo. En realidad, si pisas unas arenas movedizas, nada te succionará.

Sin embargo, tus movimientos pueden provocar que te hundas sin remedio. En opinión de Dumouchelle, al pisar una trampa de arena es tu peso el que facilita inicialmente el hundimiento. Así pues, en principio se podría pensar que la persona más pesada es la que se hundirá más deprisa. Pero lo cierto es que cuando la arena llega hasta las rodillas, el peso realmente no importa. Si el individuo tiene un porcentaje de grasas más elevado, es posible que tenga una ligerísima ventaja y que consiga salir a flote más pronto.

Lo peor que se puede hacer en unas arenas movedizas es agitarse alocadamente y mover los brazos y las piernas. En tal caso, lo único que se consigue es hundirse un poco más en la trampa de arena líquida. Es preferible realizar movimientos lentos para impulsarse hasta la superficie, y una vez en ella, tumbarse de espaldas, flotando hasta una zona segura. Éste es el método que da mejores resultados cuando la arena está bastante saturada.

La proporción arena-agua en las arenas movedizas puede variar; de ahí que algunas posean una menor capacidad para soportar el peso. En consecuencia, si te encuentras alguna vez en una trampa de arena menos saturada, existe un método mejor.

Una de las reacciones más habituales cuando alguien introduce un pie en unas arenas movedizas consiste en desplazar el peso sobre el otro pie, lo cual produce una especie de movimiento de balancín, con la persona alternando el peso corporal a derecha e izquierda en un intento por sacar un pie de la trampa.

Este movimiento empeora la situación. Lo que deberías hacer es dejarte caer hacia atrás e intentar distribuir el peso del cuerpo sobre la mayor superficie de arena posible. Continúa liberando el pie con movimientos lentos, y cuando lo hayas logrado, rueda sobre ti mismo hacia tierra firme, incorpórate rápidamente y corre para salir.

Ha habido muchos casos en los que las víctimas se han quedado con las piernas atrapadas en arenas movedizas y han sido incapaces de salir por sus propios medios. Para que esto ocurra, la arena debe tener el nivel apropiado de humedad, y la persona debe estar enterrada, como mínimo, hasta los muslos. En este caso, liberarla requiere la cooperación de por lo menos dos transeúntes o de un equipo completo de rescate

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