lunes, 17 de agosto de 2009

La ciencia comenzó, y prosiguió, con las ideas más extrañas

Aristóteles, el filósofo macedonio que radicó en Atenas en el siglo IV a.C., es conocido como el "padre de la ciencia". Sus intereses abarcaron los mundos natural y humano, el arte, la metafísica y la ética, y creó un sistema para clasificar a los seres vivos, similar al que se emplea en la actualidad. Sin embargo, sus teorías a menudo adolecen de graves defectos.

Describió más de 500 especies animales y disecó unas 50. No obstante, creía que el cerebro enfriaba la sangre, que la carne generaba espontáneamente gusanos, que un cuerpo pesado caía más rápidamente que uno ligero y que el aire, en su intento por escapar de la Tierra, era el origen de los terremotos. Todos estos errores estuvieron basados tanto en la lógica y la observación como en un concepto muy equivocado de las propiedades físicas que rigen el mundo.

La teoría aristotélica sobre los terremotos, por ejemplo, surge de la creencia de que toda materia era resultado de la mezcla de tierra, agua, aire y fuego.

Observó que la materia "terrestre" se sumergía en el agua y otros líquidos, que el aire burbujeaba a través de los líquidos y que el fuego se avivaba en el aire.

Aristóteles escribió cientos de libros de muchas ramas del saber. Por desgracia, pocas obras suyas han llegado hasta nuestros días

Aristóteles pensaba que cada elemento tenía un grado particular de "gravedad" o "ligereza". El fuego, que se eleva por el aire, era el elemento más ligero; la tierra, el más pesado y de mayor gravedad. La gravedad aumentaba en el centro del planeta, que, a la vez, era el centro del cosmos. Para explicar cómo flotaban las estrellas sobre la Tierra propuso un quinto elemento: el éter, sin gravedad. Su mayor error fue menospreciar la idea de Demócrito relativa a que el cosmos estaba constituido de pequeñas partículas llamadas átomos.

La teoría sometida a prueba

Aristóteles llegó a esas conclusiones porque nunca se le ocurrió —ni a ningún otro griego de la antigüedad— comprobar una teoría mediante la experimentación. No fue sino hasta el siglo XVII, cuando Francis Bacon introdujo ese razonamiento, que los científicos admitieron una teoría sólo después de haberla comprobado con experimentos.

A Aristóteles se le llama el "padre de la ciencia" porque sentó el principio de que una teoría era valida sólo si derivaba lógicamente de la observación del mundo real. Y ése es el fundamento de toda ciencia.