viernes, 28 de agosto de 2009

La historia de los lenguajes "universales" artificiales

¿No sería más sencilla la vida si todo el mundo hablara el mismo idioma? Centenares de hombres y mujeres, no contentos con simplemente soñar esta utopía, se han dedicado a crear idiomas para que todo mundo los hable.

En el siglo XVII uno de los más entusiastas fue el clérigo y científico inglés John Wilkins. En su opinión, un lenguaje universal "seria el remedio más seguro que podría existir contra la calamidad de la confusión, y haría que todas las demás lenguas y sus caracteres se volvieran inútiles."

Se sabe que la idea de un idioma universal interesó a los antiguos griegos. También se afirma que en la Alemania del siglo XII la mística Santa Hildegarda inventó un idioma con un nuevo alfabeto y un vocabulario de 900 palabras.

Sistema de clase

La propuesta de Wilkins, publicada en 1668, seguía la moda de la época, de sistemas de comunicación totalmente lógicos y no relacionados con idiomas existentes. Cada objeto, idea o acción se clasificaba en una de 40 clases o géneros, desde "minerales" y "plantas" hasta "temas navales" y "temas eclesiásticos". A cada género se le asignaba un sonido particular y un signo escrito, los cuales podían modificarse levemente para diferenciar objetos específicos.

No fue sino hasta finales del siglo XIX que el mundo puso a prueba los lenguajes artificiales, al intentar aprender a hablarlos. El que marcó la pauta fue el volapuk, que creó en 1880 el sacerdote alemán Johann Schleyer. Al cabo de una década, tenía casi 200,000 seguidores en Europa y Estados Unidos. No obstante, pronto fue evidente que era demasiado complejo, en especial porque dependía en mucho de la gramática alemana. El volapuk fue seguido del esperanto, del que se publicó por primera vez en 1887 el escrito Linguo Internada de la Doktoro Esperanto ("El lenguaje internacional del doctor Esperanza"). El doctor Esperanza era Ludwig Zamenhof, un judío lituano. La confusión lingüística de su propia educación —creció hablando ruso, yiddish, polaco y hebreo, además de que en la escuela aprendió inglés, alemán, francés, latín y griego— lo convenció de la necesidad de un idioma internacional único.

Algunas frases en Volapük

Volapük: Odelo ovisitobs flenis obas. Castellano: Mañana visitaremos a nuestros amigos.
Volapük: Lif ela Schleyer äbinon vemo nitedik. Castellano: La vida de Schleyer fue muy interesante.
Volapük: Givob ole bukis tel. Castellano: Te doy dos libros.
Volapük: Reidanes valik lüvipobs nulayeli läbik ä benüköli. Dünobsös obs valik in vob kobik dini Volapükatikoda! Castellano: Deseamos a los lectores un año nuevo feliz y próspero. ¡Que todos podamos, en una labor común, servir a la causa de la lengua universal!
El esperanto ha disfrutado un éxito mayor que cualquiera de sus rivales, ante todo en el periodo posterior a la Primera Guerra Mundial. Muchos esperaban que, en aras de fomentar la paz y comprensión internacionales, la Liga de las Naciones lo adoptaría como lenguaje universal oficial.

Gran atractivo

Aunque no fue oficializado, el esperanto ha persistido como el idioma auxiliar más conocido en el mundo, con más de 1200 sociedades locales en 110 países. Se calcula que el número de hablantes es de 100,000 a un millón de personas. Sus construcciones gramaticales y raíces son del todo europeas, pero goza de gran popularidad entre los japoneses, para quienes su aprendizaje resulta más sencillo que el de otras lenguas, como el francés, alemán o inglés.

Algunos regímenes persiguieron y prohibido el esperanto durante el siglo XX. Durante el primer tercio del siglo pasado se utilizó por el movimiento obrero de Europa, en Alemania era conocido como el latín de los obreros. En España alcanzó gran popularidad entre las clases trabajadores y era común que la mayoría de escuelas racionalistas y ateneos libertarios incluyeran lecciones de este idioma, abruptamente interrumpidas tras el triunfo de las tropas franquistas en la Guerra Civil.

Adolf Hitler menciona en su libro Mein Kampf al esperanto como una lengua que podría ser usada para la dominación del mundo por una conspiración judía internacional. Como resultado de esa animadversión, se produjo la persecución de los esperantistas durante el Holocausto. Stalin denunció el esperanto como "lengua de espías" y hubo ejecuciones de esperantistas en la Unión Soviética.

El senador estadounidense Joseph McCarthy, conocido por su anticomunismo, consideró el conocimiento del esperanto como "casi sinónimo" de simpatía hacia el comunismo. Hoy se publican periódicos y miles de libros en esperanto, incluyendo ediciones de la Biblia y el Corán. En varios países también se transmiten programas de radio en esperanto.

Curiosidades


  • EN 1884, durante el tercer congreso de volapuk, celebrado en París, todos los participantes hablaron en esta lengua, incluidos los meseros. A pesar de este notable logro, el congreso provocó violentos desacuerdos entre volapukistas respecto de propuestas para simplificar la gramática de esta lengua, y marcó el principio del fin del breve reinado del volapuk como la primera lengua universal.
  • EL PREMIO para el idioma más original creado durante el siglo XIX debe ser para el solresol, invención del músico francés Jean Francois Sudre. Las palabras en solresol, que se pueden cantar, ejecutar en un instrumento o hablar, se forman con combinaciones de las siete notas que componen la escala diatónica.
  • AUNQUE los progenitores hablen idiomas muy distintos, hay similitud considerable en el balbucear de los bebés de todo el mundo. El estudio de 15 "ambientes lingüísticos" diferentes, desde África hasta Noruega, reveló que los bebés utilizan muchas de las mismas consonantes en su parloteo. Por ejemplo, todas las criaturas incluidas en el estudio pronunciaron las consonantes m y b.
  • LOS ANTIGUOS romanos solían registrar sus maldiciones en tabletas de piedra. Una vez terminada la inscripción, tiraban la tableta en aguas profundas ola enterraban.
  • ALGUNAS palabrotas no ofenderían al oído más delicado. Por ejemplo, el filósofo griego Pitágoras maldecía "por el número cuatro", mientras que en la antigua Jonia (hoy parte de Turquía) se decía "por la col". Por su parte, el poeta francés Baudelaire maldecía "por la sacrosanta cebolla".

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