viernes, 7 de agosto de 2009

¿Qué pasaría si hubieras comprado diez acciones de Microsoft cuando empezó a cotizar en bolsa?

Ésta megaempresa empezó a cotizar en bolsa en marzo de 1986. En aquella época, el precio de oferta por acción era de 21 dólares. De haber sido lo bastante afortunado como para comprar diez, ¡hoy en día tu inversión de sólo 210 dólares tendría un valor de más de 99,500 dólares! (Más o menos… corríjanme si me equivoco)  ¿Cómo es posible que?
Para comprenderlo, veamos primero cómo funcionan las acciones. Supongamos que quieres abrir un negocio, más concretamente un restaurante. Tienes 500.000 dólares, lo suficiente para comprar el local y el equipo. Al término del primer año, habrá ocurrido lo siguiente:
  • Has gastado 250.000 dólares en suministros, alimentos y el salario de los empleados.
  • Después de sumar todo el dinero que has percibido de los clientes, los ingresos totales ascienden a 300.000 dólares.
  • Dado que has ganado 300.000 dólares y pagado 250.000 en concepto de gastos, tu beneficio neto es el siguiente: 300.000 dólares (ingresos) — 250.000 dólares (gastos) = 50.000 dólares (beneficio)
  • Al finalizar el segundo año has ingresado 325.000 dólares, mientras que los gastos no se han modificado, obteniendo así un beneficio neto de 75.000 dólares. Llegados a este punto, decides vender el negocio. ¿Cuánto vale?
Una forma de verlo consiste en asignarle un valor de 500.000 dólares. En efecto, si cierras el restaurante puedes vender el local, el equipo y los demás enseres y obtener 500.000 dólares. Éste es el valor del activo, o valor contable, del negocio, es decir, el valor de todos los activos de la empresa si la vendieras hoy mismo.

Sin embargo, si mantienes abierto el restaurante, es probable que este año obtengas un beneficio neto mínimo de 75.000 dólares; lo sabes por el historial operativo del negocio. En consecuencia, puedes pensar en él como una inversión que te rendirá un beneficio aproximado de 75.000 dólares anuales. Bajo este punto de vista, alguien podría estar dispuesto a pagar 1.500.000 dólares por el restaurante y la perspectiva de ingresar 75.000 dólares cada año, lo que resultaría una inversión bastante buena, ya que representa una tasa de rentabilidad del 5 %: ingresos por intereses + capital invertido = tasa de rentabilidad

75.000 / 1.500.000 = 0,05 o 5

¿Qué sucedería si, en lugar de un solo comprador, diez personas te dijeran: «¿Vaya! Me gustaría comprar tu restaurante, pero no tengo 1.500.000 dólares».

En tal caso, podrías dividir dicha suma en diez partes iguales y vender cada parte por 150.000 dólares. Dicho en otras palabras, podrías vender participaciones o acciones del restaurante. Entonces, cada persona que comprara una acción recibiría una décima parte de los beneficios al término de cada ejercicio y dispondría de un voto en la toma de decisiones relacionadas con el negocio. Asimismo, podrías dividir la propiedad en 3.000 acciones, reservarte 1.500 y vender las restantes por 500 dólares cada una. De este modo, conservarías una mayoría de las acciones, y por consiguiente de votos, y seguirías controlando el restaurante al tiempo que compartes el beneficio con otros socios. Entretanto, cuando vendes las 1.500 acciones, depositas en el banco el capital equivalente (750.000 dólares) .

Básicamente, las acciones son así de simples. Representan la propiedad de los activos y beneficios de una empresa. Un dividendo sobre una acción representa esa porción de los beneficios de la compañía, que suelen devengarse trimestral o anualmente.
Cualquier empresa que desee vender acciones a diversas personas debe constituirse en sociedad.
Por definición, una sociedad tiene su capital dividido en acciones que se pueden comprar y vender, y todos los socios poseen acciones que representan su propiedad. La compañía puede gestionarse privada o públicamente. En una empresa gestionada privadamente, las acciones están en manos de un reducido número de personas que casi siempre se conocen, comprando y vendiendo sus acciones entre sí, mientras que una compañía gestionada públicamente es propiedad de miles de individuos que efectúan transacciones con sus acciones en una bolsa de valores.

Cuando una sociedad vende por primera vez sus acciones al público, realiza una oferta pública inicial (OPT), que es exactamente lo que su nombre indica, es decir, la primera vez que el público en general tiene la oportunidad de adquirir acciones de una empresa, habitualmente a un precio reducido. La compañía podría poner a la venta un millón de acciones a 20 dólares cada una para recaudar 20 millones de dólares de una forma muy rápida. A decir verdad, la sociedad no obtendrá 20 millones de dólares, ya que la OPT está administrada por un broker, el cual deduce unos honorarios de la venta. Luego, la sociedad invierte el dinero recaudado de la OPI en equipo y empleados. Los inversores -los accionistas que compraron los 20 millones de dólares en acciones— tienen la esperanza de que con el nuevo equipo y el nuevo personal la empresa rinda beneficios y pague un dividendo (una distribución de ganancias entre los inversores).

Cuando tradicionalmente una sociedad distribuye entre sus accionistas la mayor parte de sus beneficios, las acciones se denominan «acciones de ingreso»,puesto que aquéllos obtienen un ingreso a costa de los beneficios de la sociedad, mientras que si la empresa reinvierte la mayor parte del dinero en el negocio, se denominan «acciones de crecimiento», en cuyo caso la compañía intenta crecer, desarrollarse e incrementar su valor para los accionistas.

El precio de una acción de ingreso suele mantenerse relativamente constante, es decir, que de año en año el precio de la acción tiende a ser el mismo, a menos que los beneficios, y en consecuencia los dividendos, aumenten o disminuyan.

Los tenedores de acciones de crecimiento no suelen percibir un dividendo anual, pero son propietarios de una compañía cuyo valor va en aumento. De ahí que los accionistas puedan obtener una mayor cantidad de dinero al vender sus acciones, pues los compradores de las acciones tienen la posibilidad de comprobar el creciente valor contable de la firma y el creciente beneficio que está obteniendo, y a partir de estos factores, podrían pagar un precio más elevado por las acciones.

A veces, las acciones de una sociedad aumentan tanto de valor que ésta o el propio mercado de valores decide que su valoración es demasiado elevada para el inversor medio. Cuando esto ocurre, la acciones se «fraccionan». Un fraccionamiento puede ser de 2 a 1, 3 a 1, 4 a 1 o superior.

Supongamos que tienes una acción en una sociedad y que está valorada en 120 dólares. La sociedad anuncia un fraccionamiento de 4 a 1, lo que significa que ahora dispones de cuatro acciones en lugar de una y que cada una de ellas está valorada en 30 dólares. Si la compañía continúa aumentado de valor, las acciones podrían ascender de nuevo hasta 120 dólares y volver a fraccionarse. En tal caso tendrías dieciséis acciones (cuatro acciones cada una de las cuales se ha fraccionado en otras cuatro) con un valor de 30 dólares la unidad; todo ello habiendo comprado una única acción.

La OPI de Microsoft tuvo lugar en marzo de 1986 y las acciones se han fraccionado cada cierto tiempo desde aquella fecha. Corno resultado, tus diez acciones originales se habrían convertido actualmente en unas 1.440 acciones.

2 comentarios:

  1. guao que post tan interesante enserio es increíble como todo sube de valor y tan rápidamente.

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  2. Muy interesante, a comprar acciones

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