jueves, 6 de agosto de 2009

¿Qué pasaría si llevaras pendientes en el cuerpo y no te lo quitaras en una resonancia magnética?

Las resonancias magnéticas (RM) proporcionan una visión incomparable del interior del cuerpo humano. El nivel de detalle es extraordinario. La RM es el método de elección para el diagnóstico de muchos tipos de lesiones y patologías, gracias a su increíble capacidad de confeccionar a la medida de la cuestión médica particular que se desea evaluar.

El componente de mayor tamaño y más importante en un sistema de RM es el imán, que se califica mediante el uso de una unidad de medida llamada «tesla». Otra unidad de medida comúnmente utilizada con los imanes es el «gauss» (1 tesla = 10.000 gauss). Los imanes que se emplean hoy en día en las RM oscilan entre 0,5 y 2 teslas, o lo que es lo mismo, entre 5.000 y 20.000 gauss. Los campos magnéticos superiores a 2 teslas no han sido aprobados para su uso en el análisis médico a través de la imagen, si bien es cierto que en investigación se utilizan imanes mucho más poderosos (de hasta 60 teslas). Si los comparas con el campo magnético terrestre (0,5 gauss), te harás una idea de lo asombrosamente potentes que son.

Dada la colosal potencia de estos imanes, la sala en la que se realizan las RM puede ser un lugar muy peligroso si no se observan ciertas precauciones muy estrictas. Los objetos metálicos se pueden convertir en peligrosos proyectiles si se hallan en la sala de escáner. Así, por ejemplo, los clips, bolígrafos, llaves, tijeras, estetoscopios y otros objetos de pequeño tamaño pueden salir despedidos de los bolsillos y del cuerpo en el momento menos pensado, volando hasta la abertura del imán (donde está situado el paciente) a altas velocidades, constituyendo una amenaza para cualquiera que se halle en la sala. Por otro lado, la mayoría de los sistemas de RM borran el código magnético de las tarjetas de crédito, libretas bancarias, etc.

La fuerza magnética ejercida sobre un objeto aumenta exponencialmente a medida que se aproxima al imán. Imagina que estás a 5 m de distancia del imán con una sección de tubería en la mano. Notadas un ligero tirón. Acércate un par de pasos y el tirón será mucho más fuerte. Cuando llegues a 1 m del imán, es probable que no puedas seguir sujetando la tubería y que se te escape de la mano. Cuanto mayor es la masa del objeto, más peligroso puede ser, ya que la fuerza con la que es atraído por el imán es mucho más poderosa. Cubos de fregar metálicos, aspiradoras, tanques de oxígeno, monitores cardíacos y muchísimos otros objetos han sido atraídos por los campos magnéticos de los aparatos de RM. En general, los objetos más pequeños se pueden liberar del campo magnético con la mano, pero los de gran tamaño deben extraerse con un cabrestante, so pena de que el campo magnético sufra un cortocircuito.

Antes de que un paciente o un miembro auxiliar del personal pueda acceder a la sala de escáner, pasa por un detector de metales, pero no sólo externos. Con frecuencia, los pacientes tienen implantes en el interior del cuerpo que hacen muy peligrosa su presencia bajo un potente campo magnético. Los fragmentos metálicos en el ojo son muy peligrosos, ya que su desplazamiento podría dañar el globo ocular o incluso provocar ceguera. Quienes llevan un marcapasos no se pueden someter a un escáner, ni siquiera acercarse al equipo, puesto que el imán puede provocar un mal funcionamiento del aparato. Asimismo, los clips de aneurisma en el cerebro también pueden resultar muy peligrosos, pues el imán puede moverlos, provocando el desgarro de la arteria en la que se implantaron. Como verás, los campos magnéticos de una RM son increíblemente fuertes Si se desdeñara una pieza metálica, por muy pequeña que ésta fuera, durante un escáner, podría causar problemas. Las piezas de joyería, bisutería, piercings, pendientes, etc. se pueden desprender con facilidad y volar hasta el equipo de RM.