viernes, 4 de septiembre de 2009

La ciencia forense real Vs la ciencia forense de la televisión

Estamos inundados de programas de televisión sobre crímenes que forman y deforman nuestra percepción de la realidad, la ciencia forense resuelve de forma casi mágica y misteriosa cualquier tipo de delito. Podemos ver como un análisis de ADN que normalmente toma días elaborar, se termina en escasos minutos, todo en aras del ritmo de la historia, la cual hay que presentar en menos de 60 minutos. Esto propicia un mensaje negativo en los juicios que las personas se forman y suponen que en la vida real ha de ocurrir lo mismo.

Desde que el programa de televisión CSI nos presentó de forma falaz y rápida la manera en la que son resueltos sus casos, el número de programas que falsean métodos de investigación se ha incrementado. El lado positivo es que a partir de esta popularidad, cada vez son más los estudiantes que eligen estas carreras forenses, tal vez por el impacto mediático.

Aunque las partes “reales” de dichas series también tienen desafortunadas repercusiones: en Trumbull, Ohio, un fanático de CSI, mató a su mujer y su hija, utilizando técnicas aprendidas en el programa para deshacerse de las evidencias y destruir su propio ADN empleando lejía. También sonó el caso de un tipo que se suicidó usando un globo para deshacerse del arma con la que se disparó, mismo que vio en dicha serie.

El crimen no siempre paga, esto es un hecho. A escala mundial, las estadísticas no son alentadoras: sólo tres de cada diez secuestros terminan con la recuperación de la víctima (en 60% de los casos muere al menos alguien de los captures o el secuestrado), mientras a uno de cada diez nunca se esclarece. Por otro lado, uno de cada 25 habitantes del planeta ha sido asaltado y únicamente en uno de estos actos delictivos la ciencia sirve como herramienta para capturar al culpable. Finalmente, sólo cinco de cada 75 asaltantes son arrestados y enjuiciados. ¿Cuál es la razón? ¿Depende de la habilidad que desarrollan los criminales o de lo vulnerables que son los departamentos de investigación e inteligencia de la mayoría de los países?

El análisis del pensamiento y la conducta humana es el principio de la investigación contra el crimen. Así como las personas nacen con ciertas preferencias sexuales, también los criminales lo hacen con inclinaciones a la desobediencia y rechazo de las normas. Esta característica inherente a todo ser humano.

¿Quién? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué? 

El crimen marca el inicio del estudio de pruebas, circunstancias y evidencias. En torno suyo se recreará la escena; los investigadores enlistarán posibles culpables y recabarán muestras de todo lo que hay en el lugar, desde fibras, huellas dactilares, sangre y hasta cabellos. Todo lo que nos rodea está compuesto de materia que se puede clasificar.

En 1910, un oficial de policía francés, Edmond Locard, estableció un patrón de investigación, éste dicta el más mínimo contacto físico que establece una persona con otra, deja marcas que pueden ser rastreadas y sirven para revelar la identidad de los individuos. Este principio constituye la piedra angular de la ciencia forense. Con la aplicación del fundamento de Locard, los criminalistas a cargo del análisis de evidencias de la escena del crimen son capaces de identificar hasta los más mínimos detalles de un sospechoso: basta una sola fibra para que los analistas especializados prueben de manera concluyente si un sospechoso está relacionado con un crimen y puede servir como evidencia contundente para encarcelar a alguien. Sin embargo, el mayor problema al que se enfrentan cientos de países, no es su falta de disposición por resolver un delito, sino que no se cuenta con presupuesto suficiente en el erario. Las autoridades no pueden poseer sistemas de investigación de primer mundo porque la mayoría del dinero gubernamental tendría que invertirse en desarrollo de programas científicos y capacitación, así que tenemos que conformarnos con un sistema criminalístico bastante precario.

Tecnología inteligente

Por fortuna, es esa misma necesidad de simplificar la averiguación lo que impulsa el desarrollo de nuevos equipos y procedimientos que permiten a los criminalistas registrar los rastros más inverosímiles. Lo que se recolecta se divide en dos categorías: evidencia física y biológica. La física se refiere a huellas, armas de fuego y otros artículos; mientras que la biológica comprende la recolección de muestras de sangre, cabello, piel u otros fluidos corporales como sudor o lágrimas.
Una vez que el área fue explorada, se instalan laboratorios provisionales en avanzadas tiendas de campaña cerca de la zona de recolección, el motivo es garantizar que la evidencia no sufra daño o sea destruida por algún factor climático. Con ayuda de grabadoras digitales es posible registrar notas que describen los escenarios y posteriormente se descargan a una PC. Con cámaras digitales se hacen tomas panorámicas y planos cerrados de piezas y lugares que se presentan también como evidencia o permiten reconstruir con mayor precisión los acontecimientos. Además de guantes de látex, los investigadores utilizan herramientas simples como pinzas de precisión y cinta adherente para recolectar evidencia y otras muy avanzadas, es decir, lámparas de luz alternativa ultravioleta o infrarroja que, con ayuda de catalizadores, evidencian la presencia de elementos que no son perceptibles a simple vista. Estas son algunas de las disciplinas, tecnologías y técnicas más empleadas en la criminalística contemporánea:

Huellas dactilares. Los analistas las exponen con ayuda de polvos o hacen copias de muestras individuales mediante la dactiloscopia, que permite identificar personas con sólo imprimir una muestra de crestas papilares de las yemas de los dedos. Este método no sólo ofrece la posibilidad de identificar con total seguridad ya sea a la víctima o al delincuente, también probar la presencia de un sospechoso en el lugar del crimen. Mundialmente conocido como Sistema Automatizado de Identificación de Huellas Dactilares (AFIS, por sus siglas en inglés), las pruebas se comparan con miles de registros en una base de datos conectada en línea con las principales agencias policiales del mundo. La eficiencia de este mecanismo permite la identificación de una persona aunque sólo se encuentre una de sus huellas en donde haya ocurrido el crimen —la fórmula original del FBI se basaba en el reconocimiento de los 10 dedos de la mano—. Hace algunos años se desarrolló una de las técnicas más novedosas para descubrir huellas latentes. Con rayos láser, los agentes químicos de la transpiración humana se vuelven fluorescentes y deja al descubierto las huellas dactilares. Este novedoso avance no se aplica en muchos paises debido a su elevado costo, y sólo países como Estados Unidos, Canadá, Alemania, Suiza, Japón y China, lo utilizan.

Nanotecnología. Esta relativamente nueva tecnología ayuda a observar residuos y encontrar pistas a una escala de ¡una millonésima de milímetro! De esta manera, con la nanotecnología es posible mostrar la constitución molecular de la evidencia, y así determinar a qué tipo de materia pertenecen.

Grafoscopia. Permite establecer, con sólo leer una firma, si el individuo es zurdo o diestro, blanco o negro, hombre o mujer, tiene problemas mentales, rango de inteligencia y qué enfermedades padece.

Toxicología forense. Realiza estudios a líquidos del cuerpo como sangre, orina, contenidos gástricos y otras sustancias, con el fin de encontrar probables residuos de veneno, droga o alcohol en la víctima.

Pruebas de ADN. Quizá las más reconocidas sean las llevadas a cabo por medio de secuenciación de microsatélites de DAN (STR) —metodología utilizada por el FBI— y la identificación de genes de MHC (Complejo Mayor de Histocompatibilidad, por sus siglas en inglés), que brinda resultados infalibles para detectar el árbol genealógico de una persona. La determinación de genes en el MHC se logra mediante una prueba de ADN que arroja resultados en tres días, y en la que se conoce el origen del sujeto o de alguno de sus antecesores. Se emplean para este análisis un simple cabello, cualquier líquido del cuerpo o tejido y fibras en la ropa de una persona. Muestras de ADN encontradas en la escena de un crimen son a menudo muy pequeñas para ser estudiadas. Los equipos de Reacción en Cadena de Polimerasa (PCR, por sus siglas en inglés) utilizan la manera natural en la que el ADN se copia a sí mismo y lo amplifican, proporcionándole a los criminalistas hebras duplicadas de ADN que son utilizables. Así, la tecnología genética ha ayudado a ponerle fin a sucesos criminales que habían permanecido sin solución por años.

Con todos estos avances, los llamados “casos fríos” se han reabierto de manera rutinaria y comienzan a ser investigados con técnicas forenses modernas, incluso cuando pasaron ya décadas desde que terminaron las averiguaciones originales. Estos nuevos detectives, tomados de la mano de la ciencia, proveen renovadas esperanzas a familiares de desaparecidos y todos aquellos que, simplemente, desean tener justicia.


No le temo a la muerte... ¡Mátame de amor! (Además habrás cometido el crimen perfecto!) (Anónimo)

Siguiendo el rastro del criminal

Éstas son algunas de las disciplinas científicas que marcan la diferencia entre resolver (o no) un crimen.
Dactiloscopia

Ciencia que se dedica a la identificación mediante las impresiones formadas por las crestas papilares de las yemas de los dedos de las manos. Utiliza principalmente una base de datos, donde se comparan los registros de los sospechosos contra la lista de delincuentes con antecedentes, dichas impresiones se registran con polvo de detección y luz morada de reacción.

Documentoscopía

Es la disciplina pericial que aplica diversos métodos y técnicas con el fin de estudiar de manera integral documentos de dudosa procedencia, como pasaportes y dinero falso, en su aspecto físico - material. Utiliza microscopios, luces fluorescentes, rayos laser…

Toxicología forense

Realiza estudios en sangre, orina, contenidos gástricos y otras sustancias para encontrar restos de anfetaminas, metanfetaminas, barbitúricos, cocaína, alcohol, venenos o cualquier otra sustancia que ofrezca claves para la resolución del crimen. Utiliza instrumentos de laboratorio, tubos de ensayo, cajas de Petri, mecheros, mezcladores, morteros, rejillas, filtros, reactivos…

Grafología

Es la rama criminalista que examina escrituras y firmas para poder determinar sus origen e identificar al autor. Usa lupas, restirador, por supuesto, un grafólogo con estudios en Pericia Gráfica Judicial.

Química forense

Se encarga del análisis, clasificación e identificación de los elementos o sustancias que se encontraron en el lugar de los hechos o que pudieran relacionarse con la comisión de un ilícito. Utiliza un cromatógrfafo de gas (separa las moléculas de un compuesto), espectrómetro de masa (para medir la carga de iones), espectrofotómetro de infrarrojo (muestra los enlaces moleculares de un compuesto con luz infrarroja).

Balística forense

Estudia las armas de fuego, fenómenos provocados en el momento del disparo; casquillos percutidos, proyectiles disparados, la trayectoria de éstos y los efectos que producen. Utiliza una base de datos con todos los tipos de armas, calibres, cartuchos, registros. También se emplea software de simulación computarizada para recrear posibles trayectorias de la bala.

Arte forense

El retrato compuesto o hablado, realizado a partir de la memoria de la víctima, es el más famoso, pero también se llevan a cabo dibujos con base en videos y fotos, y progresiones de edad en caso de personas desaparecidas. Utilizan un restirador, lápices, testimonio, ya sean verbales o con fotos y videos, para ofrecer opciones al artista.
Análisis de manchas de sangre
Permite conocer si ésta es de origen humano o animal. En el caso de la humana, se puede precisar el grupo sanguínea, factor RH, sex y enfermedades de transmisión sexual. Analiza la trayectoria de un salpicón de sangre, dónde y cómo salió de un cuerpo. Utiliza la fotografía analógica en 35mm y la digital, con un mínimo de 7 megapixeles; instrumental de laboratorio y software de reconocimiento de trayectorias de salpicones de sangre como HemoSpat.

Genética forense

Auxilia en la obtención de la huella genética de un individuo, basada en el estudio de saliva, sangre, pelo y células espermáticas. Utiliza productos para muestreo genético, instrumental de laboratorio, sistemas computarizados de análisis de ADN.

Fisionomía forense

Reconstruye las características de un rostro con la ayuda de materiales moldeables. Utiliza un molde de cráneo de plástico con varias capas de material para simular la piel, espátulas de escultor, pinturas. En muchas agencias se utilizan programas de computadora para modelar huesos, músculos y piel en 3D.

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