La envidia
Erase una vez, una serpiente se topó con una luciérnaga a la cuál comenzó a perseguir. Al principio, la luciérnaga estaba sorprendida y consternada, ya que pensaba que se trataba de un error. Pasaron primeros los minutos y después fueron horas de intensa persecución. Pasado ese tiempo, la luciérnaga estaba exhausta y sin poder continuar, no le quedó más remedio que desistir. Cayó al suelo y justo cuando iba a ser devorada por la serpiente ésta la cuestionó:
- Espera… espera… antes de que me comas necesito preguntarte algo.
- ¿Qué quieres saber?
-¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?
- No… yo no acostumbro comer luciérnagas.
- ¿Te hice algún mal? –preguntó el insecto.
- No, no me has hecho nada malo – Le respondió la serpiente.
- Entonces, ¿Por qué quieres acabar conmigo?
A lo que el reptil le respondió:
- Porque no soporto verte brillar...

0 Comentarios:
Publicar un comentario