jueves, 10 de septiembre de 2009

¿Por qué algunos hombres se casan con árboles y ciertas novias se esconden en cajas?

Muchos ritos y costumbres todavía hoy practicados en ceremonias nupciales fueron concebidos originalmente para proteger a los novios de influencias malignas.

Quizás el talismán más universalmente empleado aún es el velo. Se usaba como disfraz para esconder a la novia de los espíritus diabólicos, y también como manto protector contra el mal de ojo. Los chinos tienen particular cuidado con las presencias malignas durante lo que ellos consideran el "periodo del limbo". Éste es el lapso que transcurre desde que la novia abandona el hogar paterno hasta que llega a la ceremonia, recorrido que hace en una silla de manos cerrada. Si está demasiado temerosa, viaja al estilo "muñeca rusa", dentro de una caja inserta en la silla. Los espíritus del mal también se evitan en algunas ceremonias rusas al sellar las puertas, ventanas y chimeneas para impedir que las brujas entren a la boda.

Actuación

Una manera más sutil de rechazar a los espíritus del mal es desviar su atención por medio de "novias falsas". Esto implica sustituir a la novia por su hermano, un truco muy socorrido en el país báltico de Estonia, lo cual también ha engañado a muchos novios y motiva la hilaridad en la familia de la novia. Por otra parte, en el sur de la India la novia se viste de muchacho, al tiempo que en Fez, Marruecos, el novio se disfraza de mujer. Pero el tipo más raro de engaño es uno que se practica en el norte de la India, donde la gente realiza matrimonios simulados con árboles u objetos.

Esto normalmente ocurre sólo cuando los presagios son especialmente adversos. Por ejemplo, si un viudo desea casarse por tercera vez, la nueva novia puede estar maldecida por los espíritus celosos de las esposas difuntas; con el propósito de impedirlo, el novio se "casa" primero con un árbol, para que los espíritus ataquen a la planta. De igual manera, si el horóscopo de la novia predice su temprana viudez, ella realizará una ceremonia simulada con un gran cántaro ataviado con ropa del futuro marido. Después se efectúa la boda verdadera.

Hay quienes prefieren adoptar una postura más ofensiva contra los espíritus del mal. Un antídoto favorito es el ruido de un tiroteo. Escuchado ya raras veces en bodas rurales, aún se practica con entusiasmo en Marruecos. Primero se disparan salvas de mosquetes a lo largo del camino que recorre la novia, después junto a ésta, y finalmente en la cámara nupcial. Se cree que el humo purifica a la novia, mientras que el ruido ensordecedor aterra a los espíritus malignos. El tiroteo no cesa ni siquiera cuando la novia está a solas con el novio. En este punto, él golpea la frente y los hombros de la novia con la superficie plana de su espada y oculta una pistola bajo la almohada, por si acaso algunos espíritus decididos todavía andan merodeando. Al menos en este caso la novia no tiene que soportar una tradición eslava, en que los invitados se reúnen fuera del dormitorio y hacen el mayor ruido posible mientras se consuma el matrimonio.

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