viernes, 9 de octubre de 2009

Cómo planificar un viaje placentero por carretera

¿Tienes alguna historia que contar sobre algún viaje desastroso? Pues bienvenido al club. La mayoría ha sufrido una mala pasada del destino viajando por carretera… y a los que no han pasado por algo asó, es debido a que no viajan mucho. ¿Cómo es que las vacaciones terminan mal? Todo comienza cuando alguien tiene la ocurrencia de decir… “¡Vámonos de viaje!”

Cuando se viaja (contando los contratiempos) la familia o los amigos con los que se recorre el camino conviven más… y mejor. Se practican juegos recreativos, se cuentan historias simples que suenen fabulosas, se transmiten los deseos y se manifiestan sentimientos de compañerismo. Todo esto está sazonado por paradas de reabastecimiento, peleas por la invasión del espacio vital, comidas grasosas, derrames de coca colas y la ingestión de un montón de dulces y cacahuates.

Es en el auto que viaja cuando puedes establecer una buena comunicación con tus hijos (sobre todo con los adolescentes), ya que no tienen forma de huir de lo que tienes que decirles, y la monotonía que se vive dentro los impulsa a practicar un dialogo. Así que si piensas hacer un viaje por carretera lo mejor es planearlo lo mejor posible, para que el trayecto pueda disfrutarse. ¿Qué tienes que tomar en cuenta? Sigue estos consejos:

Elije a dónde irán a pasear… sabiamente

Deberás seleccionar un lugar al que todos estén de acuerdo de ir. La diversión será una garantía si este lugar es elegido de forma unánime. Si la forma de ser de cada uno de los viajeros es incompatible, lo más probable es que no se diviertan de la misma manera. Si únicamente uno es el que decide el sitio a visitar, los demás pasarán el tiempo quejándose y haciendo la vida de los demás miserable.

Tomate tu tiempo

Cuando salía con mi papá a carretera, él solía decir una frase antes de partir: “No nos detendremos hasta llegar”. Y a no ser que se requiriera cargar combustible o por la urgente necesidad de ir al baño, dicha sentencia se cumplía. Otro caso es el de mis suegros, para ellos es motivo de detenerse cualquier paisaje, cualquier restaurante, cualquier vendedor de curiosidades y cualquier gatito desamparado a un costado del camino. Un viaje que debería durar 4 horas se convertía en una odisea de 7 (mismo viaje que a mi papá le hubiera tomado 3 y media). Por eso he tomado lo mejor de dos mundos al viajar, planeo lo que haré en el viaje y programo las paradas necesarias para disfrutar de aquello con lo que nos vamos encontrar en el camino; ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre.

Elabora un plan

La tecnología está a tu favor a la hora de viajar. Procura hacer la tarea y realiza con anticipación las reservaciones, lleva tu auto al mecánico para una revisión general, verifica el estado de tus tarjetas de crédito, avisa a quien vayas a visitar las fechas en las que tienes previsto hacerlo, consulta las condiciones climáticas que prevalecerán, y si vas a viajar al extranjero, procura cambiar de moneda antes de partir. En fin… no dejes que la incertidumbre sea otro pasajero.

Aprende a empacar.

De regreso en un viaje que hicimos a más de 800 km, mi madre tuvo la fantástica idea de comprar cantidades industriales de suavizante de telas, tan sólo porque a dónde fuimos estaba un poco más barato. El viaje de regreso fue un martirio… todos viajamos con las rodillas dobladas durante más de 10 horas, tan sólo por ahorrar un poco... Tienes que empacar con el cerebro y no con el corazón. En vez de llevar una pieza representativa de cada parte de la casa, averigua que cosas puedes adquirir en el camino, qué cosas puedes llevar que puedan desecharse y cuáles son los objetos que serán indispensables. Entre más sea el espacio dispongan en el auto, más cómodos y relajados viajarán.

Lleva buena música… para todos.

Nadie te impide llevar toda la música que puedas necesitar. En mi caso, tengo una selección especial para los viajes por carretera que incluyen muchas canciones repletas de letra y ritmos alegres. Pero no se me olvida llevar también la música que le gusta a mi hijo el mayor y canciones infantiles para los dos más pequeños. También llevo audio libros y música instrumental. Procura que el contenido sea muy variado y reprodúcelo de forma aleatoria, de tal modo que nadie se deprima por tener que escuchar sólo lo que a ti te gusta.

Si tienen un viaje algo placentero, habrá muchas cosas que contar a los amigos al regreso.

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