martes, 13 de octubre de 2009

Desastres monetarios de superproducciones cinematográficas

Lo que hay detrás de las estratosféricas sumas que se gastan en filmar una película costosa, en especial si culmina en un desastre de taquilla, puede ser tan fascinante como la película misma. Olvídate por un momento que la película “Waterworld de Kevin Kostner, la cual es él fracaso cinematográfico más popular, y recordemos los desastres monetarios anteriores en la historia del cine.

Cleopatra se planeó como una producción de dos millones de dólares, con protagonistas de renombre, un reparto de miles y escenarios que hicieran honor a las maravillas de la antigüedad. Pero desde el principio los costos se elevaron vertiginosamente, en parte porque la protagonista, Elizabeth Taylor, exigió un millón de dólares de honorarios, dos penthouses y un Rolls-Royce. La cuenta de 130,000 dólares de vestuario sólo para los 65 trajes que utilizó Cleopatra tampoco ayudó mucho.

Se contrató y despidió a protagonistas y directores, o simplemente renunciaban; las locaciones se cambiaron de California a Roma y Londres, se desecharon escenas y hubo que reconstruir los escenarios, de modo que después de ocho meses sólo se habían rodado 10 minutos del largometraje definitivo. Cuando finalmente se exhibió, el costo de Cleopatra era cercano a 44 millones de dólares, suma extraordinaria para principios de la década de 1960.

Por fortuna, se recuperó la inversión hecha en la película con su exhibición internacional, a diferencia del que se considera el mayor fracaso en la historia del cine (recuerda que no contamos a Waterworld), la película de vaqueros de Michael Cimino Heaven's Gate (1980). Desde su estreno fue el parámetro para medir otros desastres de la industria fílmica. La película costó 57 millones de dólares, mientras que recuperó 1.5 millones de dólares por venta de boletos en cines de Estados Unidos.

El director Cimino decidió no escatimar gastos para que Heaven's Cate tuviera la mayor autenticidad visual posible, lo que implicó construir un pueblo del Oeste, investigar para que el vestuario fuera históricamente fiel, y enseñar a cientos de extras cómo patinar, bailar vals y usar armas de fuego de la época. Se filmaron 200 horas, o sea casi 400,000 m de cinta, y Cimino tuvo que reducirlos en la edición a las dos horas de una película comercial. Al principio la disminuyó a 5:25 horas, pero finalmente quedó en 2:30 horas.
Los esfuerzos del director no sirvieron de nada, ya que Heaven's Gate fue vapuleada por la crítica estadounidense, y los cinéfilos no acudieron a las salas. Durante años, Cimino fue conocido corno "el hombre que mató a los western" , y no se produjeron filmes de este género durante gran parte de la década de 1980.

Sin embargo, parece que no se aprendió la lección. The Adventures of Baron Munchausen (1989), del director Terry Gilliam, fue un intento de recrear las legendarias hazañas de un soldado alemán del siglo XVIII. Desacuerdos ajenos al rodaje estropearon su realización, al igual que costosos cambios de locación y la renuncia de actores clave justo antes de iniciarla. El director decía con sarcasmo que había costado: "menos de 40 millones de dólares, pero quizá sólo un dólar menos." Esto da una idea de las enormes sumas que aún se despilfarran en la producción de una película. La gran rapidez con que se comercializó en videocassettes indica la magnitud de su fracaso en las salas cinematográficas.

Y como no voy a hablar del dinero que perdió Waterworld, lo que he de contarles es que en una versión extendida, al final de la película, los que se quedan en la isla encuentran una placa que indican que a dónde han llegado es el Monte Everest. Así que es de seguro que no hay más tierra firme en ningún otro lugar de ese mundo acuático.