jueves, 22 de octubre de 2009

Los maratones de baile eran una forma dolorosa y humillante de volverse rico con rapidez

En 1932, un joven estadounidense cayó muerto luego de bailar 48 horas en un maratón de baile. En estas sesiones de competencia dancística, a varios concursantes les extrajeron muelas, otros se casaron y algunos hasta se volvieron locos. En 1923 se llevó a cabo el primer maratón en Inglaterra, que duró nueve horas. El mismo año, en Nueva York, Alma Cummings bailó durante 27 horas, en las que agotó a seis compañeros de baile.

En la década de 1930, los maratones —que Hollywood llevó a la pantalla en 1969, en They Shoot Horses, Don't They — se volvieron un gran negocio. En plena Depresión, competir significaba la oportunidad de ganar un premio en efectivo y comidas gratuitas por un tiempo, hasta ocho diarias. Ganar o continuar casi hasta el final auguraba fama inminente; aunque el precio fuera la pérdida de la dignidad humana y, a menudo, lesiones físicas.

Las reglas eran estrictas: en cada hora, los concursantes debían estar 45 minutos en constante movimiento. Sólo se permitían 15 minutos para descansar (pero sin dormir), recibir primeros auxilios e ir al sanitario. Y el programa duraba las 24 horas del día.

En los primeros días de un maratón, los concursantes verdaderamente bailaban tango, fox-trot y vals. A medida que avanzaba la prueba ya sólo mantenían los pies en movimiento.
El público, que a veces llegaba a 5,000 personas, pagaba de 25 a 30 centavos de dólar por boleto. Llevaba regalos para sus concursantes favoritos y apostaban. La concurrencia estaba atenta a todo lo que ocurría con los bailarines, incluido el vendaje de pies ampollados y tobillos rotos, que se hacía en la zona de "hospital".

Si el interés decaía, los "jueces de piso" —cuya labor era incitar a los concursantes y despertar las emociones del auditorio— aseguraban lleno total para el día siguiente al prometer eliminatorias, carreras, comedias cortas, bodas fingidas y hasta peleas con barro entre los ya exhaustos participantes. Los jueces torturaban sin piedad a los concursantes más débiles al acelerar el ritmo de la música o tirarles toallas húmedas a las piernas hinchadas.

Los profesionales

  • Pese a estas humillaciones, muchos participantes se volvieron profesionales. Un periodiquero y bailarín de tap, Stan West, "bailó" 2,000 horas en un concurso realizado en 1933.
  • Según el libro de récords de Guinness, el maratón más largo, efectuado en Pittsburgh, Pensilvania, en 1930, duró más de 30 semanas, con reducción progresiva de los periodos de descanso a 20, 10, 5 y 0 minutos por hora y premio de 2,000 dólares.
  • Estos maratones fueron una mezcla de competencia de gladiadores, deporte y melodrama. Aunque en 1933 se prohibieron en EUA, continuaron ilegalmente hasta fines de la década de 1940.

Curiosidades

Cuando la policía de Nueva York emprendió una redada en el Roseland Ballroom, durante un campeonato mundial de maratón de baile, los promotores trasladaron a los participantes, que no dejaron de bailar, en una camioneta a un balandro, que salió de aguas territoriales y, por lo tanto, quedó mera de la jurisdicción policiaca. La treta sirvió hasta que los concursantes se marearon.

Después de todo.. Los Reality’s Shows no son tan nuevos como parece.

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