sábado, 21 de noviembre de 2009

¿Qué pasaría si te quedaras varado a varios kilómetros de la costa en pleno invierno?

Estamos en noviembre y tus compañeros de facultad están entusiasmados por lo que parece ser una ola de buen tiempo. Para disfrutar del espléndido día soleado —la temperatura es de 15 °C-, decides invitar a tu amigo a realizar un crucero de recreo por el lago Huron en la nueva embarcación deportiva de 8,5 m de eslora que ha comprado papá. Conducirla resulta más emocionante de lo que habías imaginado. Sin darte cuenta, ha ido transcurriendo el tiempo y llega el atardecer. Cuando decidís que es la hora de regresar, el motor emite un sonoro chasquido y se detiene. Tras repetidos intentos de rearrancarlo, llegas a la conclusión de que se ha averiado y de que la situación no tiene remedio. ¡Fenomenal! Ahora tú y tu compañero estáis varados en la embarcación, hace cada vez más frío y pronto oscurecerá. ¿Qué vais a hacer?

Divisáis tierra a lo lejos, pero nadar no constituye una alternativa demasiado sensata, y aunque el agua no está picada, lo cierto es que está bastante fría. A temperaturas de 4 °C a 10 °C, puedes quedar exhausto en apenas media hora y desarrollar hipotermia en una hora. Aun siendo un buen nadador, no es probable que consiguieras cubrir más de 1,5 km en estas condiciones antes de agotarte, y en tal caso, estarías demasiado lejos tanto de la embarcación como de la costa. Por lo demás, tras aparecer los primeros efectos de la hipotermia, perderías el conocimiento y acabarías ahogándote.

La temperatura está bajando y muy pronto se hará de noche, de manera que tienes que actuar con rapidez. Veamos a continuación los aspectos fundamentales que deberías tener en cuenta:
  • Señalización para pedir socorro
  • Agua
  • Exposición a los elementos
  • Alimentación
  • Existen diversos dispositivos que pueden utilizar las embarcaciones varadas para comunicar su posición:
  • Radiofaro de emergencia indicador de posición (REIP)
  • Equipos de tinte o señalizadores de agua
  • Bengalas
  • Dispositivos reflectores (espejos, relojes, etc.)
  • Bocinas u otras alarmas acústicas
Al estar oscureciendo, vuestras opciones están limitadas por ahora al REIP, las bengalas y las bocinas. Tanto los marinos como los pilotos utilizan el REIP. Un REIP moderno es un sofisticado mecanismo que contiene los tres componentes siguientes:
  • Radiotransmisor de 5 watios operando a 406 MHz
  • Radiotransmisor de 0,25 watios operando a 121,5 MHz
  • Receptor GPS
Una vez activados, los dos radiotransmisores empiezan a transmitir. Un satélite meteorológico GOES situado en el espacio a 38.400 km de altitud, en una órbita geosincronizada, puede detectar la señal de 406 MHz, que transporta un número de serie exclusivo, y si la unidad está equipada con un receptor GPS, indica la situación exacta del radiotransmisor. Si el REIP está debidamente registrado, el número de serie permite conocer a las autoridades quién es su propietario. Los equipos de rescate, desde aviones o embarcaciones, pueden conectar con el REIP mediante una señal de 406 MHz o de 121,5 MHz.

Cuando hayas activado el REIP, haz sonar la bocina intermitentemente. Luego, rastrea la embarcación en busca de bengalas. Si tienes las suficientes, enciende una cada quince minutos. Con un poco de suerte, alguien podría distinguir la señal. Pero no las malgastes si consideras que ya es demasiado tarde como para que los equipos de rescate salgan en tu búsqueda. Resérvalas para cuando presumiblemente puedan estar próximos. Si no os han encontrado por la mañana, puedes incorporar otro método a tu rutina de socorro, como por ejemplo, desmontar el espejo del cuarto de baño para emitir señales en forma de destellos, aprovechando la luz solar.

Se supone que dispones de ocho a diez vasos de 224 cm3 diarios, lo cual hace un total de 1.792 cm3, o lo que es lo mismo, 2,27 litros. Tu compañero ha traído un depósito de 4,5 litros esta mañana, pero ha estado bebiendo agua durante todo el día. ¿Cómo piensas resolver el problema del agua? Es posible que la propia embarcación disponga de un tanque. Teniendo en cuenta su eslora —8,5 m—, se podría esperar que estuviera provista de un depósito de 109 a 145 litros de agua potable. Si por alguna razón el tanque está vacío, puedes echar una ojeada al equipo de emergencia que acompaña la bolsa salvavidas por si hubiera tabletas y filtros de purificación de agua, lo cual te permitiría elaborar agua potable.
Si estás en el océano en lugar de un lago y tienes un poco de suerte, tal vez puedas disponer de un equipo solar de desalinización. De lo contrario, tienes un verdadero problema. No bebas nunca agua de mar, ya que la sal acelera la deshidratación.

Aunque podéis sobrevivir varios días sin alimentos, es probable que queráis comer algo. Después de buscar y rebuscar en la embarcación, descubres que lo único que hay son unas cuantas conservas de carne que te llevaste para tomar un aperitivo. En lugar de dejaros llevar por vuestro voraz apetito y consumirlas todas de una vez, es preferible racionar el alimento y guardar un poco para un caso de emergencia. Por otro lado, con el hilo dental que has encontrado en el baño y algunos ganchos podéis confeccionar un rudimentario sistema de pesca.

Ahora que ya has resuelto el problema de la alimentación y el agua, hay que considerar la climatología. Si tienes una radio a bordo, deberías escuchar los partes meteorológicos. Sea como fuere, con o sin parte, deberías anticiparte y planificar las cosas para el peor de los casos. En esta zona, una temperatura de 1.5 °C es realmente Inusual. La temperatura media en noviembre en Alpena, Michigan (Estados Unidos) oscila entre una máxima de 6 °C y una mínima de —2 °C.

Esto significa que las temperaturas nocturnas podrían descender fácilmente por debajo de O °C, y si a eso le añadimos el factor viento, gélido por cierto, podrían aproximarse a los —5 °C o —7 °C Si no encuentras una forma de mantenerte caliente, corres el riesgo de sufrir hipotermia. Puedes utilizar toda clase de lonas o telas para confeccionar una gran manta o una tienda Si es necesario, arranca la tapicería de los asientos. Ambos podéis acurrucaros debajo de la manta o dentro de la improvisada tienda para manteneros a resguardo del viento y compartir el calor corporal. Si hace mucho viento o empieza a llover, podéis vaciar el compartimiento de almacenaje o apretujaros en el cuarto de baño, haciendo turnos en la cubierta para otear el horizonte en busca de aviones o embarcaciones de rescate. Tened las bengalas a mano para poder señalizar vuestra posición si alguien se acerca.

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