viernes, 11 de diciembre de 2009

Dime mi pequeño saltamontes

Un joven tenía la ilusión de aprender artes marciales para saber cómo defenderse y sobresalir en su círculo social. Decide irse a Japón e internarse en un sitio en el que se dedicaban a enseñar esas técnicas a todo el que así lo desease.

Tras cinco años de estancia en aquel lugar sigue sin aprender nada, así que decide hablar con su maestro muy seriamente.

- Sensei, estoy harto de esto. Llevo años desperdiciados aquí y no se ni dar bien una patada… ¿Qué puedo hacer?
El maestro lo mira y con voz tranquila le pregunta:
- ¿Has pintado la cerca con movimientos firmes?
El joven responde:
- Si, maestro.
- ¿Has pulido los pisos haciendo círculos con las manos?
- Si, maestro.
- ¿Has corrido todas las tardes para ver el ocaso desde las montañas?
- Si, maestro.
- ¿Has visto el amanecer en la playa, haciendo equilibrios con un pie en la arena de la playa?
- Si, maestro.
- ¿Lo ves? ¡Por estar haciendo esas tonterías no has aprendido nada!

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