sábado, 12 de diciembre de 2009

¿Qué mantiene a la atmósfera pegada a la Tierra?

Sin aire, éste sería un mundo sin vida. Lo mínimo, además de luz solar, que plantas y animales necesitan para sobrevivir es oxígeno y agua. Ambos forman parte de la atmósfera; y ésta debe la continuidad de su existencia a la gravedad.

El aire se compone de moléculas de gas que se mueven a alta velocidad. La fuerza de gravedad terrestre es tal que nada que viaje a menos de 40,000 km/ h puede escapar de ella. Por fortuna, las moléculas del aire distan mucho de moverse a esa velocidad; por eso el campo gravitacional de la Tierra retiene a la atmósfera. Algunos astrónomos creen que la Luna alguna vez tuvo atmósfera, pero ésta se dispersó en el espacio, dado que la fuerza de gravedad lunar equivale a sólo una sexta parte de la terrestre.

La singular ubicación de la Tierra en el sistema solar fomenta el desarrollo de la vida. Los primeros seres vivos complejos sobre el planeta fueron plantas, las cuales requieren de luz solar para vivir y reproducirse.
Las plantas emiten oxígeno. Sólo en una atmósfera con oxígeno los animales terrestres —sobre todo los mamíferos— pudieron haberse desarrollado hasta llegar a ser como los conocemos actualmente. Si la Tierra estuviera más cerca del Sol, la elevación de la temperatura haría a las moléculas de oxígeno moverse más rápidamente, y podrían fugarse; si quedara mucho más lejos, sería demasiado fría para la evolución de la vida.

Poco a poco los científicos comprendieron la naturaleza de las diferentes capas de la atmósfera. A finales del siglo XIX, iniciaron el envío de globos aerostáticos no tripulados a la atmósfera más baja, equipados con barómetros y termómetros. Descubrieron que mientras la presión disminuye uniformemente con la altura, las variaciones de temperatura son más complejas. Los científicos han dividido la atmósfera en capas, tomando como base estas variaciones de temperatura. En la troposfera y la mesosfera la temperatura disminuye con la altura, mientras que en la estratosfera y la termosfera aumenta. Desde el advenimiento de la tecnología del cohete y el satélite, en la década de 1940, los científicos han podido recabar información sobre la atmósfera superior.