miércoles, 27 de enero de 2010

¿Por qué vuela un avión?

El principal objetivo de la ingeniería espacial consiste en controlar a las dos fuerzas que impiden volar a un objeto. La primera es la resistencia que el aire ejerce contra cualquier objeto en movimiento. Para superarla, los aviones usan hélices, turbinas o reactores a fin de conseguir un impulso mayor que ella. La segunda es el propio peso de la aeronave y su vínculo con la fuerza de gravedad. En este casa es necesario crear una fuerza más poderosa que el peso, de modo que pueda empujar al avión hacia arriba. Para lograrlo hay que recordar la tercera ley de la mecánica enunciada por Isaac Newton: toda acción genera una reacción de la misma intensidad, pero en sentido contrario. O sea, mientras los primeros inventores forzaban al avión hacia arriba (empuje), la respuesta era una fuerza idéntica hacia abajo (peso) y el avión, simplemente, no volaba.
La solución fue revelada por otro principio de física, esta vez señalado por el suizo Daniel Bernoulli: cuando aumenta la velocidad del paso del aire por una superficie, la presión disminuye. Así, los ingenieros diseñaron alas que permiten al aire pasar más rápido por la parte de arriba y más despacio por la de abajo. Esa diferencia de presión 'succiona' el ala hacia arriba, generando un empuje suficiente para conseguir que el avión se eleve. En el aire, los costados móviles ayudan a controlar los movimientos laterales, así corno el ascenso y descenso, como se muestra abajo.

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