El disfrute de la sexualidad debe partir de un principio: el respeto al otro. Sin embargo, en busca de la satisfacción algunas personas lo pierden. Tanto el acoso sexual como la violación causan daños físicos y mentales a sus víctimas. Por eso están penadas por la ley. Quienes pasen por cualquiera de estas situaciones tienen que denunciarlas en cuanto ocurran.
El hostigamiento o acoso sexual se da cuando una persona exige a otra tener relaciones, bajo la amenaza de causarle perjuicio en la actividad que los vincula.
La violación se da cuando cuando una persona usa la fuerza física para obligar a la otra a tener relaciones sexuales.


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