jueves, 25 de febrero de 2010

American Graffiti

George Lucas ha conseguido a lo largo de su carrera ser uno de los grandes triunfadores de Hollywood, – los otros serían Spielberg y Cameron – que han logrado llegar a la cumbre sin sacrificar en ningún momento sus propias concepciones y al mismo tiempo conseguir un éxito económico que les ha permitido continuar cada vez en proyectos de mayor ambición.

Si Lucas es famoso en este momento es sobre todo en su faceta de productor. La doble trilogía de STAR WARS le ha dado prestigio y fortuna. Se cuentan entre las películas más taquilleras de la historia, sin por ello haber sacrificado los conceptos creativos de su productor, verdadero padre de la obra, aunque al final la dirección se encargara a alguno de sus hombres de confianza.

AMERICAN GRAFFITI es una de las pocas películas en las que Lucas ha asumido totalmente la dirección y es desde luego la más personal y prestigiosa de las dirigidas por él. En el momento en que Lucas asume la dirección del film, su prestigio es todavía de carácter marginal, el de un hombre que ya ha fundado su propia productora pero que sólo puede enfrentarse a producciones económicamente modestas. En este film contará como coproductor con uno de sus más estimados colaboradores, Francis Ford Coppola, alguien que al igual que Lucas está poseído de grandes ambiciones, pero cuya fortuna, tanto creativa como económica, diferirán en el futuro de las de su amigo Lucas.

El brillante guión fue escrito por el mismo Lucas, con la colaboración de Gloria Katz y William Huyck. Brillante aunque en apariencia no lo sea. La película se sitúa en una pequeña ciudad de los Estados Unidos, a principios de los sesenta. A lo largo de casi dos horas de cinta se describe el itinerario de una serie de jóvenes durante una noche de sábado que en nada en particular destaca de otras noches.

A través de esos personajes, en apariencia anodinos, se describe toda una época histórica. Sus pequeños anhelos y su gran número de frustraciones, su torpe y adolescente búsqueda del amor y de la amistad van jalonando un certero y tierno retrato de una juventud que, con toda probabilidad, es la del autor-director Lucas.

Dos símbolos omnipresentes ocupan todo el film. Por un lado los automóviles. Una larga lista de modelos, Thunderbird, Ford, Chevrolet etc. irán desfilando precisamente como símbolos de estos anhelos y aspiraciones, al mismo tiempo que se convierten en una referencia estética que marca la imagen de toda la película en su conjunto. La segunda presencia es la música que hace que AMERICAN GRAFFITI, con toda su originalidad, pueda adscribirse perfectamente al género.
A lo largo de todo el film la música lo presidirá. Todos los personajes la escucharán, expresamente o no, en todos los decorados y en todas las situaciones, cómicas o dramáticas, amargas o sentimentales, que constituyeron el argumento del film.

Al mismo tiempo un personaje, un disc-jockey que se autodenomina el «hombre-lobo» irá acompañado a los protagonistas del film, convirtiéndose, al tiempo que ejecuta su trabajo, en una referencia del camino seguido. Incluso al final de la película tendrá una brevísima aparición, de un alto contenido dramático para la historia que nos cuenta Georges Lucas.

La brillante selección de este disc-jockey, empieza por el emblemático «Rock around the clock» de Bill Haley & His Comets, y le siguen una selección de cuarenta y una piezas más, que constituyen una de las más bellas y exigentes antologías del Rock'n Roll de aquellos años.

Hasta ese momento, la presencia del rock en el cine había gravitado sobre el personaje intérprete-cantante, cuyo ejemplo más emblemático sería Elvis Presley. En sus películas, en argumentos que se parecían enormemente unos a otros, el desarrollo dramático se interrumpía sin otro motivo cuando el cantante se lanzaba a cantar una canción, normalmente sin ninguna relación con el argumento. En AMERICAN GRAFFITI y aunque en ningún momento viéramos en persona a ninguno de los intérpretes, el rock tenía una presencia dramática de primera fila y pasaba a convertirse en uno de los protagonistas principales.

La película no fue un éxito inmediato y sólo el tiempo la ha ido recuperando, asignándole uno de los primeros puestos que realmente le corresponden en el moderno cine musical americano. También ha hecho justicia a los actores, entre los que se encontraban Richard Dreyfus y el joven Harrison Ford, listo para iniciar con Georges Lucas su impresionante y galáctica carrera al estrellato.

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