Las leyendas urbanas sexuales

Leyendas urbanas sexuales Quién no ha escuchado la historia contada por el primo del sobrino del vecino en la que se narra cómo un niño, después de haber recibido una incontable cadena de e-mails, pudo salvarse de cáncer; o aquella en la que se plantea que McDonald's creó en un laboratorio un ser del cual sustrae toda la carne necesaria para sus hamburguesas.
 
Miles de relatos como estos son parte de las leyendas urbanas. El culto que han generado ha crecido tanto que, seguramente, cuando estés leyendo esto, alguien ya te habrá comentado que el tío de un amigo fue secuestrado por una jauría de ninfómanas. Disfruta de unas cuantas leyendas urbanas que giran alrededor del sexo. Y por favor, no las tomes en serio.
 
Leyenda 1: Bienvenido al club
Gente infectada por sida ha iniciado una campaña criminal para infectar a inocentes con esta enfermedad mortal. Juan H. fue uno de los primeros en sufrir por estas represalias contando que "al momento de ocupar mi lugar en la butaca, sentí un fuerte piquete en el trasero. Al incorporarme, me di cuenta de que había una jeringa en el asiento y que en su interior había sangre. Junto a la jeringa, había una nota que decía "Bienvenido al club". Al acudir con el doctor, después de unos análisis, me confirmó que era portador del VIH".
 
Leyenda 2: La jumbina
Cierta ocasión, en una fiesta de fin de cursos de la preparatoria, un grupo de estudiantes que pretendía sexualmente a una chica, decidió hacer algo para tener relaciones con ella. Sin que ella lo notara, disolvieron un poco de jumbina —un potente estimulante sexual— en su refresco. Al terminar la bebida, la víctima comenzó a sentir deseos sexuales inusuales y, aprovechando esto, los jóvenes la llevaron afuera y sostuvieron relaciones con ella. Pese a haber tenido sexo durante toda la noche; la chica, aún no satisfecha, decidió introducirse una botella de vidrio en la vagina. Cuál fue su sorpresa al darse cuenta de que, después de meter y sacar el objeto, parte de éste quedó adentro de su órgano sexual, cortando la vagina. Después de lanzar un grito de satisfacción, cayó muerta.
 
Leyenda 3: Ricky Martin en el clóset
En una emisión de Sorpresa, sorpresa, programa de Antena 3 en España, se pretendía sorprender en su propia casa a una chica de 15 años con la visita de su ídolo: Ricky Martin. Para tal efecto, el boricua esperaría en el clóset para sorprenderla cuando entrara a su recámara, mientras que sus padres y novio veían la transmisión por medio de unas cámaras ocultas en el cuarto de la joven. Minutos después, llegó la chica y entró en su habitación. Creyendo estar sola, se bajó los pantalones, untó crema en sus genitales y llamó a su perro —que para variar se llamaba Ricky— para que le lamiese en dicha zona (icorten, corten!). Aunque siempre se le ha cuestionado a la cadena española sobre este asunto, ésta lo niega categóricamente argumentando que si hubiera sido cierto, existirían copias.
 
Leyenda 4: Examen oral
En los alrededores de diversas secundarias públicas de la Ciudad de México, hay un grupo de misteriosos homosexuales que, según cuentan, pertenece a una sociedad secreta de multimillonarios. Ofrecen grandes sumas de dinero y regalos costosos a los estudiantes por permitir que les hagan sexo oral. Algunos educandos cuentan que después del acto —que consistía, mucho ojo, en succionar y soplar el pene repetidas veces—, su miembro nunca más volvió a estar erecto por más manipulaciones, excitación o tratamiento que les practicaran.
 
Leyenda 5: Gracias por tus vísceras
En una ocasión, en la carretera México-Acapulco, al filo de las 23:00, el automóvil de dos bellas mujeres se quedó sin gasolina. No tuvieron otra opción que pedir aventón. Minutos después, un joven, impresionado por la sensualidad de las mujeres —que vestían ropas muy cortas y ajustadas—, decidió detenerse para recogerlas. Después de una breve plática, ellas empezaron a acariciar al sorprendido conductor que, ardiendo en deseo, orilló el auto para entrar de lleno en el festín carnal. De pronto, el buen samaritano sintió un leve piquete en el brazo y un sueño muy fuerte comenzó a invadirlo hasta que, por fin, se quedó completamente dormido. Cuando abrió los ojos, se encontraba en una casa vieja, acostado en una tina repleta de hielo. Al momento de querer ponerse en pie, sintió cómo dos tubos —que salían de su espalda— no se lo permitían. Al frente, para que lo pudiera ver, se encontraba una nota que decía "gracias por tus vísceras".
 
Y te aseguro que tú conoces algunas leyendas más… ¿Te apuesto a que si?