viernes, 12 de marzo de 2010

Cómo escaparse de la oficina

Emprender la graciosa huida de tu lugar de trabajo es algo que a todos se nos antoja hacer (aunque para muchos es un hábito). El realizarlo educadamente, es decir sin que tu jefe se dé cuenta, es todo un arte; pues de lo contrario, con una sola vez que te atrapen, será motivo para que le digas adiós a tu trabajo.

¿Porqué y cuándo vale la pena que te salgas?
Pero para que quieres irte de la oficina. Ah pues puede ser para irse a comer algo para recuperarse de la resaca un lunes por la mañana tras un etílico fin de semana. Es mejor un rato de ausencia que todo un día de cruda realidad. Para acudir a la boda de tu mejor amigo en viernes o para asistir a una cita con alguna chica. También puede ser que al menos una vez al mes, necesites una excusa válida para irte a casa a descansar, y olvidarte del trabajo. Pero cuidado, no lo conviertas en hábito .

La técnica La de "voy al banco"
Ideal para ser utilizada en quincenas. Si te pagan con cheque o depositas en una cuenta, es preferible que lo hagas por ahí de las cuatro o cuatro y media de la tarde. Si tu hora de salida oscila entre las seis o las siete, podrás tranquilamente presentarte al otro día argumentando que había una mucha gente.

La del enfermo
Esta es sólo para aquellos aficionados al teatro o la actuación, ya que tiene cierto grado de dificultad. Aquí lo esencial no es decir "ya me voy porque me siento mal", sino lograr que te digan ''ya vete a descansar". Lo mejor puede ser argumentar alguna migraña, un padecimiento estomacal o una gripa. Pon cara de sufrimiento, dirígete varias veces al sanitario, llevate las manos al vientre y camina despacito. Los mejores días son los lunes (para extender el fin de semana aún más), y los jueves. Así, si deseas ausentarte también el viernes, ya tienes un pretexto válido que ni el mismo jefe no podrá objetar.

De "puntitas" y adiós
Aquí lo que cuenta bastante es la información: es decir, saber si el jefe va a regresar o no. En caso de que no sea así, tienes la puerta abierta para irte a la hora que quieras, aunque, para evitar murmuraciones de que sólo te vas tú, organiza una "fuga masiva", o sea, que tus compañeros también estén de acuerdo en marcharse todos de la oficina a una misma hora. Además, así evitarás que alguien te delate o busque aprovecharse de ti chantajeándote sin misericordia.

Consigue un cómplice
Una última recomendación. Búscate a alguien dentro del trabajo que te sirva de compinche, de modo que tú lo cubras a él cuando desee ausentarse. Cuida entonces de elegir muy bien a tus amistades en el trabajo, no sea que en una de ésas alguien te delate y te despidan. ¡Buena suerte!

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