sábado, 20 de marzo de 2010

El efímero éxito del Pony Express

“He resuelto establecer un Pony Express a Sacramento, California, a partir del 3 de abril. Tiempo: 10 días." Así decía el lacónico telegrama con que William Russell anunció e127 de enero de 1860 su servicio postal rápido de ponis, de 240 horas (10 días), entre St. Joseph, Missouri, y Sacramento, California: 3,165 km de recorrido a través de algunas de las partes más salvajes del territorio estadounidense. En poco más de dos meses se instalaron a lo largo de la ruta estaciones para el relevo de caballos y jinetes a intervalos regulares.

El correo debe pasar

Osados jóvenes se alistaron para montar los famosos ponis, atraídos por la oportunidad de aventuras y la buena paga: 50 dólares al mes, más cuarto y comida. Tenían que ser jinetes diestros, que pudieran cabalgar hasta 160 km diarios, deteniéndose sólo por momentos cada 25 km poco más o menos para un rápido cambio de caballos. En este selecto grupo se incluyeron figuras legendarias, como "Buffalo Bill" Cody y "Wild Bill" Hickok. Su lema era "El correo debe pasar" y, pese a los obstáculos, pocas veces dejaron de cumplir el agotador plazo de 240 horas para la entrega.

Apenas un mes después de inaugurado, el Pony Express tuvo su prueba más dura, cuando los indios paiutes de Nevada atacaron e incendiaron algunas estaciones y hostigaron a los jinetes. En total, destruyeron 7 estaciones, se perdieron 150 caballos y murieron 16 hombres. Sin embargo, el correo pasó de todos modos.

No fueron los indios ni el riguroso clima del invierno de 1860-1861 los que pusieron fin al Pony Express, 18 meses después de su lanzamiento. Requería más de 80 jinetes y 500 caballos, de modo que resultaba demasiado costoso.

Con todo, el Pony Express fue digno de su leyenda. En su breve periodo de operación, sus jinetes corrieron 985 000 km, equivalentes a dar 24 vueltas alrededor de la Tierra. Y sólo se perdió una valija postal.

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