miércoles, 3 de marzo de 2010

La verdadera vida de Sidney Reilly, experto espía

En el oscuro mundo del espionaje, Sidney Reilly resalta por su singular ambición: aspiraba a derrocar por su propia cuenta al gobierno comunista de la URSS... y casi lo logra.
Reilly fue uno de sus múltiples seudónimos, como "camarada Relinsky", "Georg Bergmann" o “monsieur Massimo". Sigmund Rosenblum nació en Odessa, puerto del Mar Negro, en 1874. Tomó el apellido Reilly de su primera esposa, Margaret Reilly Callaghan. Aunque después afirmó ser hijo ilegitimo de un capitán naval irlandés, era mentira.

Inescrupuloso en los negocios y en el amor, durante la Primera Guerra Mundial fue traficante de armas en Nueva York, casado en bigamia con su segunda "esposa", Nadine. Después de la revolución bolchevique de noviembre de 1917, lo reclutó el servicio de inteligencia británico para que desestabilizara al gobierno de Lenin y Trotsky.

Una telaraña de mentiras

Llegó a Petrogrado en la primavera de 1918 y formó una compleja red de conspiración. Después de establecerse como simpatizante bolchevique, se las ingenió para obtener papeles de identidad como miembro de la Cheka, la policía secreta bolchevique. Al mismo tiempo, conspiró con disidentes de la guardia letona de Lenin para arrestar a los líderes bolcheviques, que marcharían sin pantalones por las calles de Petrogrado, y establecer otro gobierno. Creía que esta intriga podría haber funcionado fácilmente, y tiempo después escribió: "estuve a un paso de transformarme en el amo de Rusia".

El 31 de agosto de 1918, un atentado contra Lenin por una asesina antibolchevique, Dora Kaplan, provocó arrestos e investigaciones por parte de la Cheka. Reilly escapó por el Báltico a Suecia, a bordo de un barco mercante holandés. Un tribunal soviético lo sentenció a muerte en su ausencia.
Pese a que el servicio de inteligencia británico lo echó de sus filas, siguió obsesionado en derrocar al gobierno comunista. En la década de 1920 ingresó al "Trust", una organización antigubernamental formada en la entonces URSS. El 25 de septiembre de 1925 cruzó clandestinamente la frontera de Finlandia a la URSS para ponerse en contacto con los líderes de la organización en Moscú, sin saber que ya estaba infiltrada la policía secreta y vigilaban todos sus movimientos. Sin darse cuenta, habló abiertamente con dobles agentes soviéticos. Fue el final para Reilly: al poco tiempo de haber ingresado en el país lo arrestaron y fusilaron.

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