viernes, 12 de marzo de 2010

Lecciones de vida de un perro de la calle

Hay cosas que un perro callejero nos puede enseñar. Hay tanta filosofía oculta en su comportamiento. Basta con que una mañana, muy temprano, busques ahí por donde tu vives a un perro callejero.
Claro que ese día de aprendizaje debes dedicarlo exclusivamente a seguir a dicho animal. Observa como se comporta y podrás darte cuenta la manera en la que maneja su vida. Hace un tiempo yo lo hice y esto es de lo que pude darme cuenta al ponerle atención a lo que hacía. Aprendí que hasta un perro que nadie quiere pude enseñarnos algo como esto:
  • Inmediatamente después de despertar, estírate.
  • Toma a la primera que pase, solo hay una oportunidad cada dos meses y hay mucha competencia.
  • El camino marcado no es el más divertido, pero si es el más seguro de andar.
  • No existe la posibilidad de ser pendejo dos veces, a la primera te mueres.
  • Todos creen que perro que ladra no muerde, por lo que deberás quedarte calladito hasta que tu enemigo se acerque lo suficiente.
  • Con hambre cualquier retazo es un manjar.
  • Nunca debes de dejar pasar la siesta de medio día.
  • La vida es muy corta.
  • Levántate temprano, es cuando encuentras las mejores oportunidades.
  • Un perro viejo no aprende trucos nuevos, a menos que sea estrictamente necesario para la supervivencia.
  • A cierta hora de la noche ya no hay nada que hacer en la calle.
  • Algunos objetivos sólo se pueden lograr con los amigos adecuados.
  • Es mejor acompañar a un pordiosero, que ser parte de una dieta balanceada.
  • Si no naciste bonito y pachoncito, aprende a hacer alguna gracia.
  • Si te vas a pelear, no ladres, sólo pelea.
  • Si no tienes a nadie que te cuide, no te mojes.
  • Si la has cagado, oculta la evidencia, huye y que sea rápido.
  • Ser el mejor amigo se logra al no reclamar ni presionar.
  • Perro no come perro.
  • Si alguien te grita y no entiendes nada, lo más probable es que te está culpando de algo.
  • Si ya traes la torta, no abras el hocico.
  • Perseguir autos es como leer el Código da Vinci, nadie sabe porque lo hace, pero todos hacen lo mismo.
  • Eres el único que sabe al 100 % que tu madre es una perra.

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