domingo, 14 de marzo de 2010

Meditar para reducir el estrés

No tienes que visitar a un gurú para obtener los beneficios de la meditación. Y es que está práctica ha sido desvirtuada por los cientos de personajes que la han transformado en una industria mística. La meditación es un método simple para aliviar los desórdenes de la mente. Al concentrarte sólo en la respiración, te entrenas para encontrarte aislado en tu interior.

Es una forma de decir que aprendes a ignorar los miles de pensamientos que llenan tu mente. Y es que la meditación no es sólo sentarse en la posición de loto. En realidad se trata de prestar atención al propósito, ya sea que estés cortando verdura o jugando con los niños. La idea es que te concentres en el momento. No debes tener la mente en piloto automático o estar pensando en algún lugar diferente del que te encuentras.

Es probable que ya hayas practicado algún tipo de meditación y no lo sepas, por ejemplo: cuando ves algún partido de fútbol y pierdes la noción del tiempo. En ese momento estás realizando lo que se conoce como “meditación activa”. Es decir, has alcanzado la clase de meditación que te concentra y te relaja. Meditar no consiste en seguir un montón de reglas rígidas, lo único que necesitas es llevar a cabo una serie de pasos:

Ponte cómodo.

Lo primero que debes haces es buscar un lugar tranquilo donde no serás molestado. Usa ropa holgada y cómoda. Siéntate en una silla de respaldo recto o en el suelo sobre una almohada. No es necesario que adoptes la posición de loto, pero deberás sentarte derecho y evitar encorvarte.

Enfoca tu atención en un objeto cualquiera o cierra los ojos con suavidad, lo que te haga sentir mejor y te parezca más natural. La idea es que te relajes al máximo. Si te quedas dormido en alguna ocasión está bien, pero no lo conviertas en habito ya que eso es una siesta y no meditación.
Respira profundamente. Una vez que te encuentres cómodo, concéntrate únicamente en tu respiración. Hay varias maneras de hacer esto. Por ejemplo, mientras respiras repite para ti mismo las instrucciones: “inhalar, exhalar, inhalar, exhalar. Ciertos practicantes recomiendan concentrarte sólo en exhalar, otros en repetir alguna frase que tenga un significado para ti.

El método que elijas no es importante mientras que ayude a mantener alejado el estrés que te provoca el pensar en todo lo que tienes que hacer una vez que termines. Debes sentir que no tienes nada que hacer, cada respiro debe sentirse como una mini vacación. Al principio tendrás dificultades en concentrarte en tu respiración, te sorprenderá la cantidad de distracciones que te vendrán a la mente.

No pienses en los problemas. Cuando te invada algún pensamiento, tómalo en cuenta conscientemente; después, lentamente vuelve a concentrarte en la respiración. No te preocupes por si crees que lo estas haciendo mal, ya que eso sólo te distraerá más.

No hagas nada.

Debes mantenerte concentrado en tu respiración durante 15 minutos. Si al principio te resulta difícil, empieza con sesiones de 5 minutos y aumenta el tiempo gradualmente. Una vez que pase ese tiempo, no te apresures retomar de inmediato tu rutina. Regresar a la vida real muy rápido puede aumentar la ansiedad o el estrés.

Lo mejor es darte unos minutos para dejar que los pensamientos regresen poco a poco. Camina si es posible lentamente para que te reincorpores a la actividad. No esperes la salvación.

La meditación diaria no provocará por si misma que te caiga del cielo una luz brillante que te llene de sabiduría, de hecho, nada dramático debe suceder durante la práctica. Al cabo de unos días te darás cuenta de que el estado de conciencia que experimentas al meditar se refleja en tu vida diaria. A mi me ha resultado al menos en forma parcial ya que aun no puedo dominar algunas formas de estrés que se me presentan; sólo espero que con el tiempo las pueda superar.

Meditar para reducir el estrés

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