jueves, 22 de abril de 2010

Cómo fotografiar un arcoíris

Los arcoíris son capaces de que detener cualquier cosa que estemos haciendo. Durante un breve lapso de tiempo nos hace disfrutar espectáculo maravilloso que nos regala la naturaleza. Cuando tengas la oportunidad de ver uno, prepara tu cámara fotográfica para retratar su esplendor.

Primero encuentra un arcoíris.

Quizá es la parte más difícil de todo el proceso, todo depende de las condiciones climáticas. Cuando la luz solar incide sobre las gotas de lluvia, éstas se encargan de dispersarla en todas direcciones, pero en algunas mucho más que en otras. Los rayos del Sol involucrados con la formación del arco iris salen de las gotas de lluvia con un ángulo de aproximadamente 138 grados respecto de la dirección que llevaban antes de entrar en ellas. Si la luz saliera a 180 grados, entonces regresaría por donde vino. Como el ángulo de salida es de sólo 138 grados, la luz no se refleja exactamente hacia su origen. Esto hace posible que el arco iris sea visible para nosotros, que no solemos encontramos exactamente entre el Sol y la lluvia. De manera que siempre, si nos colocamos de frente a un arco iris, el Sol estará detrás de nosotros. Aunque también es posible fabricar uno con él aspersor o con una fuente.

Fondos espectaculares.

La naturaleza transparente del arcoíris lo hace un objeto difícil de separar del fondo, de ser posible, elige fondos obscuros; como nubes que no sean blancas o montañas.

Composición.

Aunque el arcoíris es un objeto bello en si mismo, lo que lo rodea en la foto es lo que lo hará diferente. Al ser un objeto inmóvil en, tienes el tiempo suficiente de posicionar el arcoíris en algunos de los puntos que se cruzan en la regla de los tercios.

Recuerda los puntos.

La parte en la que el arcoíris toca el suelo suele ser uno de los puntos de mayor interés, procura hacer varias tomas desde diferentes posiciones; experimenta con diferentes sujetos.

Panorámicas.

En caso de que no cuentes con un lente que capte de una sola toma todo el arcoíris, realiza varias fotos traslapando cada una en un 25 %, podrás unirlas posteriormente en el ordenador para crear una única imagen.

Estorbantes. Así como el fondo es importante, lo que se interponga entre tu cámara y el arcoíris puede distraer la atención y estropear la toma; por supuesto que no es regla a seguir siempre ya que en algunas ocasiones se puede encontrar algún objeto que le sirva de ayuda a la composición.

Azul, pintado de azul.

Dependiendo de la intensidad de los colores, te puedes topar con que los colores luzcan alterados. Puedes jugar con las opciones de tu cámara cambiando el origen de la fuente de luz, y probar cual luce mejor.

El siempre fiel trípode.

A pesar de que el arcoíris en un objetivo inmóvil, las condiciones de luz escasa en las que se presenta el arcoíris puede ocasionar distorsiones, para evitarlo utiliza un trípode. Si no dispones de uno (cosa que debes corregir) puedes utilizar cualquier superficie que se ajuste a la toma o también la muy útil “bolsa de frijoles”.

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