jueves, 29 de abril de 2010

¿Por qué no hay estrellas verdes?

El color que presenta cada una de las estrellas es una combinación de dos fenómenos. El primero es la temperatura de la estrella, que es la que determina la longitud de onda (frecuencia) para la cual se tiene el máximo de radiación electromagnética del espectro. Un objeto frío, tal como una barra de hierro calentada a 3.000° K, emitirá la mayor parte de su luz con longitudes de onda cercanas a los 9.000 angstroms. Un objeto muy caliente, a una temperatura de 30.000° K, emitirá su luz con una longitud de onda próxima a los 900 angstroms. La cantidad de energía emitida en otras longitudes de onda está determinada de modo preciso por la temperatura del cuerpo y por la ley de la radiación de Planck. Pero el color es otro asunto.

El color es una percepción que tenemos los humanos debido a la clase de pigmentos utilizados en nuestra retina. Nuestros ojos no perciben la luz uniformemente a lo largo del espectro visible, sino que tienen una mayor sensibilidad para la luz verde y algo menor para la luz roja y la azul. Si tuviéramos que imaginar lo caliente que tendría que estar una estrella para que el máximo de su emisión estuviera en la región del verde del espectro del color humano, cercano a los 4.000 angstroms, se estimaría que la temperatura de la estrella tendría que ser de unos 10.000° K. Hay muchas estrellas de ese tipo en el cielo. Las dos más brillantes de tales estrellas del tipo A son: Vega en la constelación de la Lira, y Sirio en el Can Mayor.

Pero si se las mira en el cielo, se las ve blancas, en lugar de verdes. Esta no es la misma secuencia de colores que se ve en el arco iris (rojo, naranja, amarillo, verde, azul), debido a que la distribución de la energía en la fuente luminosa es distinta, y en el caso del arcoíris, se añade la refracción óptica en las gotas de lluvia. Así pues, no hay estrellas genuinamente verdes debido a que las estrellas con la temperatura que corresponde emiten su luz de tal forma que nuestro ojo la combina bajo la percepción del blanco.

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