domingo, 23 de mayo de 2010

¿Es posible romper la barrera del sonido debajo del agua?

En teoría sí es posible, pero, por ahora, esta hazaña resulta impracticable. El sonido, que en la atmósfera se propaga a 340 m/s (1.200 km/h), viaja mucho más deprisa en el agua. Esto se debe a que las ondas sonoras se transmiten en un medio gracias a las vibraciones de sus partículas, que en el líquido interaccionan entre sí con más frecuencia que en el gas. Por eso la velocidad del sonido en el mar es de 1.500 m/s (5.400 km/h), superando en 1.000 km/h a los misiles militares más veloces.

Cuando un objeto se desplaza a través del agua muy rápidamente, en torno a él se forman burbujas de gas que implosionan –vuelven súbitamente al estado líquido– con gran violencia. Este fenómeno se llama cavitación y es un problema que la ingeniería naval trata de evitar porque daña y destruye las hélices y los timones de los barcos. Un submarino supersónico no escaparía a los efectos de la cavitación, por eso el récord de velocidad bajo el agua lo ostenta un torpedo ruso que sólo alcanza 400 km/h. Para lograrlo, la cabeza del aparato genera un gas que lo rodea como una cubierta de protección frente al rozamiento del agua.

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