viernes, 14 de mayo de 2010

¿Por qué las planchas tienen forma triangular?




PlanchaMi suegra tiene una plancha de casi 100 años de antigüedad como adorno en la sala de su casa. Al observarla, no pude evitar compararla mentalmente con una de las modernas y, cualquiera puede notar que el paso del tiempo no ha hecho mella en el diseño de las planchas para alisar la ropa.

La plancha que conocemos es ahora un electrodoméstico; y digo  “ahora” porque antes se depositaba en las brasas para calentarse o, dependiendo del diseño, se le podían colocar también los carbones encendidos dentro de la misma, de tal modo duraba mucho tiempo más el calor. La plancha trabaja aflojando los vínculos entre las cadenas largas de moléculas de polímero que existen en las fibras del material. Las fibras se estiran y mantienen su nueva forma cuando se enfrían. Esto lo logra con el ya mencionado calor, ya que funciona como una Resistencia calentadora con peso. Algunos materiales como el algodón requieren el empleo de agua para aflojar los lazos intermoleculares. Es entonces que se volvió compañera inseparable de los atomizadores y, en la gran mayoría de los modelos actuales, dentro de la misma se almacena el agua que evapora poco a poco para facilitar el planchado.

Según la norma ISO 3758, en el etiquetado de los tejidos la temperatura ideal de planchado está indicada por uno, dos o tres puntos colocados dentro de un símbolo de plancha.

Regresando a la pregunta… ¿por qué tienen esa forma triangular? La respuesta es muy simple, para facilitar el planchado. La amplia superficie del instrumento permite recorrer grandes extensiones de telas y tejidos como sábanas y manteles. La punta triangular (ojo, no toda la plancha es un triángulo) facilita el trabajo detallado en prendas especiales, o secciones determinadas de ciertas prendas, como el cuello y los puños de una camisa, los pliegues de una falda cosidos a la cintura o el dobladillo de un pantalón.

En occidente, antes de usar este tipo de aparatos, se utilizaba un alisador de vidrio, mármol o madera, que se utilizaba en frío y se realizaba en la ropa el empleo de la goma de almidonar que no permitía trabajarse en caliente. Esto se empleó hasta alrededor del Siglo XV. Recién en el Siglo XVII aparece la cita del término plancha. Desde mucho tiempo antes, en China ya se usaba el método de calentar placas para alisar las telas.

No fue sino hasta el siglo XIX que aparecieron las planchas de lavandería que se calentaban sobre fogones, y no faltaban los ingeniosos que probaban otros métodos como el uso de agua caliente, gas o alcohol. Sin embargo y pese al desarrollo tecnológico del pasado siglo XX, la plancha conserva su función minimalista.

En 1882 apareció la primera plancha eléctrica, y al año siguiente (1883) la máquina de planchar, un artefacto voluminoso de uso comercial. El 6 de junio de 1882, el estadounidense Henry W. Seely inventó y patentó la primera plancha eléctrica, aunque en ese momento, todavía no estaban instaladas las redes eléctricas en los hogares. (¡DuH!) En 1924, Joseph W. Myers inventó la plancha eléctrica de termostato. Y en 1926, en Nueva York, la empresa Elder Co. sacó a la venta la plancha de uso doméstico a vapor.

En la actualidad, está ganando terreno los modelos que funcionan sólo a vapor; son mas voluminosos pero maltratan mucho menos la tela, ya que no aplican presión y ayudan a que el color se conserve por más tiempo

Si quieres conocer la patente de Henry W. Seely, en Google Patents está el documento original en PDF. ELECTRIC FLAT-IRON. Si observas bien, la parte de atrás de la plancha debió ser muy peligrosa al tener “a mano” los cables eléctricos.

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