¿Se enamoran más las personas con personalidades opuestas?

Polos opuestos

Casi todos nos enamoramos de quienes nos son afines tanto en el aspecto físico como en el de temperamento. Quizá por eso existe en lengua inglesa cierta canción tradicional que dice: "Quiero una muchacha como aquélla con la que se casó Papá", lo cual no significa que los hombres siempre estén en busca de mujeres que sean iguales a sus madres; lo que sucede es que la madre es la primera mujer que conoce el niño, y no es de extrañar que más tarde le agraden aquellas que se le parecen. Por lo demás, existen muchos indicios de que las relaciones son más sólidas cuando los miembros de la pareja se parecen en cuanto a edad, inteligencia, mentalidad, propósitos y atractivo físico.

Sin embargo, también es muy factible enamorarse del polo opuesto a uno mismo, aunque la pareja resultante estaría expuesta a pasar por momentos muy difíciles. Se ha sugerido que a veces nos atraen quienes representan algún aspecto que en nosotros no se ha desarrollado del todo, y por eso sentimos que la otra persona es nuestro complemento; incluso podemos estar dispuestos a cambiar de comportamiento para complacer a la otra persona. Pero a la larga es muy probable que reaparezca el verdadero modo de ser y que, tras algunos meses de salir juntos, la conclusión sea que en realidad no había casi nada en común: poco a poco ha vuelto a cobrar vigencia la personalidad que se tenía antes de iniciar la relación.

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