Como detectar y enfrentar a una persona violenta

¡Pero si no rompo un plato! Si, como no… La ira ante una situación estresante pude pasar de de una simple mueca a una actitud recurrente que no sólo daña a quien la padece, sino a están a su alrededor. Descubre si tú eres une persona violenta y de paso aprende a tratar y ayudar a quienes lo son. Y, por favor, no te enojes.

A partir de 1990, una de cada 10 personas en el mundo ha disparado un arma. En Estados Unidos cada día mueren tres niños víctimas de abuso; 82% de ellos son menores de cinco años. En Latinoamérica cada año seis millones de niños, niñas y adolescentes son objeto de agresiones físicas y 80 mil fallecen por la violencia que se desata en sus hogares. Venezuela, el segundo país más violento del continente americano (detrás de Colombia), estima que 46.9% de los niños ha sufrido maltrato físico y 40.2 % maltrato psicológico.

Si bien en México estamos lejos de alcanzar esas cifras, la violencia crece a pasos acelerados: el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) señala que en uno de cada tres hogares mexicanos existen indicios de algún tipo de maltrato y el hombre es el principal agresor, pues 33% de las veces es el responsable de los eventos. En busca de igualdad, la mujer reacciona de la misma forma que su pareja; ataca o responde con agresiones y esto ocasiona que los hijos hagan lo mismo que ven en sus casas o en las calles. Por consiguiente, es recomendable conocer todas las formas de comportamiento que tiene una persona y detectar a tiempo si éste puede llegar a representar una amenaza para ti.

La violencia intrafamiliar


¿QUIEN LO QUIERE A EL?

El que un menor observe actos agresivos de sus padres es un indicio de riesgo, posteriormente puede convertirse en una persona violenta. Las carencias afectivas, sobre todo en la niñez, son un factor para que una persona se vuelva violenta y continúe así en la etapa adulta. Después del periodo del romanticismo en la pareja, estas carencias salen a relucir y afectan la relación y a las personas más cercanas. Procurar dar muestras de afecto y mantener una comunicación siempre abierta.  Hay que ser pacientes, pero tener límites de tolerancia a todo. No permitir que alguien te haga sentir menospreciado.

CERO ÉTICA

El agresivo; aun cuando se trate de una persona culta, inteligente o brillante, no tiene interés por mostrar respeto hacia el medio en que se desenvuelve. Las personas violentas no están condicionadas a un estereotipo marginal. Existen individuos con mejor condición económica y moral que también son violentas. La violencia no es una patología de estatus social, es cultural. Se le conoce como trastorno antisocial y se extiende hacia todas las personas. Quien lo padece infringe cualquier norma. Desde muy pequeño a este sujeto le enseñan ciertos estereotipos y su conducta genera ciertos roles o patrones de conducta a futuro.

TRABAJO VIOLENTO

Un violento busca cómo generar violencia a su alrededor y ejemplifica en casa la tensión que vive en sus labores diarias. Se dice que los médicos y los abogados son los que más violencia producen contra la sociedad, por el estrés y la presión que viven y comparten con otras personas a las que tratan de manera cotidiana. Una vez que alguien en el trabajo se comporta de manera agresiva o prepotente, sin importar su sexo, la situación suele empeorar. No trates más con esa persona y busca a un superior para que éste le ponga un alto al problema, a las amenazas, malos tratos o conflictos.

POBRE, PERO DECENTE

Las personas de bajos recursos no son las más violentas. La clase media es más propensa a desencadenar violencia, porque sus metas materiales no están completas y esto genera frustración e irritabilidad. Alguien agresivo no es necesariamente de bajos recursos económicos, la pobreza puede ser un factor de riesgo que influye, mas no es determinante para desarrollar un trato o personalidad violenta. Antes de que comiencen los insultos o golpes, mantén el control de la situación; no la empeores. Uno no debe desesperarse ni ponerse a nivel del agresor, porque el problema será mucho mayor.

¿QUÉ TIENE DE MALO?

Una persona violenta bloquea su mente y pierde su capacidad de razonar y concientizar las consecuencias de sus actos. Para el iracundo, la agresión es tan común que lo hace perder el sentido de si es o no correcta. Porque desde siempre la ha vivido. Este fenómeno se conoce como 'naturalización de la violencia en la familia' y está más allá de su comprensión lógica. Seas hombre o mujer, cuando la situación se vuelva intolerable y si hay hijos de por medio, un primer movimiento para evitarla violencia es dejarla casa para ponerlos a salvo y, después, pedir asesoría legal. Cuando la violencia es extrema, lo más importante es garantizarla seguridad de la persona.

SE PONE VERDE

A un violento todo le provoca enojo y desquita su ira hasta con la pared. Si el agresivo es una persona depresiva, resulta más violenta y peligrosa. Tiene características impulsivas y reduce su tolerancia a la frustración. Es víctima de depresión que también se manifiesta como irritabilidad.

Si eres un marido maltratado por tu esposa o hijos muestra carácter sin provocar violencia; eso hará valer la autoridad perdida. Muévete a un sitio con salida a la calle, lejos de objetos que sirvan como arma; evita lugares como la cocina y baño y pide ayuda a vecinos que conozcas.

CON ESA BOQUITA...

Un ser furioso quiere dominar a las personas que tiene a su lado con intimidaciones y palabras altisonantes. Hablar en un tono elevado aterra a la víctima. La violencia se ejecuta de muchas formas, una de ellas es el ejercicio del poder y el control a través del lenguaje. La forma de violencia más simple es mediante el dominio de las personas cercanas a ti con palabras fuertes. Los modales que muestre una persona y su forma de expresarse serán suficientes para saber si el individuo está a punto de perderla paciencia y comenzará a proferir insultos y amenazas. Sobre este tipo de situaciones, hay que enseñarle al violento a ser educado; para ello se necesita de profesionales y sobre todo de disposición para querer ser ayudado por gente especializada.

LA VIOLENCIA SE MAMA

La educación y respeto en el entorno de un niño es esencial, determinará el temperamento y carácter de su personalidad futura. Se conoce como fenómeno cascada. Un esposo agrede a su pareja y ésta a sus hijos Los niños agredidos aplican la violencia en la escuela, luego en la adolescencia o la vida adulta. Hay que predicar con el ejemplo. La recomendación del doctor es: Si los padres son honestos, trabajadores y respetables, el menor será como ellos y es justo lo que debe intentar ser toda persona.

CUANDO VAYAS CONMIGO...

El celoso(a) genera ideas o escenas negativas de su pareja y esto llega a ser el punto más común para identificarlo como tal. Puede convertirse en un neurótico y su condición provoca pensamientos psicóticos que no van de acuerdo con la realidad. Los celos son sinónimo de inseguridad, algo que tanto la mujer como el hombre experimentan. La confianza y el compromiso de ambas partes es necesaria para evitar conflictos y tener armonía. De lo contrario, se debe acudir a terapias de pareja, con el deseo de que ambas partes mejoren la relación.

LOS CHICOS NO LLORAN

Un individuo violento no sufre resentimiento, piensa que lo hace porque es la única forma de tenerla razón. El hombre no cuenta con permiso social para llorar o expresar sus emociones, en cambio la mujer se expresa con palabras o llanto. Ese motivo basta para convertir la impotencia de comunicar un sentimiento en agresión. Es uno de los males que perjudica al varón y la mujer es la afectada, se deprime o angustia. Si la pareja o un hijo es el afectado, debe buscarse ayuda médica o judicial (en su caso), no remediar los problemas con más problemas.

¿VICIOSO YO?

No se puede generalizar el hecho de que siempre se dé esta situación, pero la mayoría de los viciosos resultan ser personas agresivas. El agresor no busca ayuda profesional, sabe que tiene problemas, pero prefiere resolverlos evadiendo la realidad con ayuda de sustancias como alcohol o drogas. Lo más recomendable es hacerle ver a la persona que necesita de ayuda profesional y las consiguientes terapias. La mala comunicación, las adicciones como el alcoholismo, desempleo e infidelidad son factores que generan violencia.

MIL MASCARAS

Sólo agrede a los más íntimos y vuelca sus frustraciones. Se comporta como persona normal en el trabajo y no tiene conflictos con nadie. En muchos casos esto provoca repentinos cambios de ánimo, por lo general ante sus más allegados. No hay que dar motivos para ser atacado; más bien demostrarle confianza y apoyo. Si el problema no cesa, un centro de salud puede auxiliar y en el peor de los casos se debe acudir a las autoridades. Hay que ser cauteloso, porque muchas veces la simple reacción ante un ataque puede desencadenar mayor daño.

¿POR QUE CHILLAS?

El iracundo reacciona con mecanismos inconscientes: la negación es un medio psicológico de defensa. El hombre culpa a la mujer por provocarlo y consigue ejercer una violencia 'justificada'. Se racionalizan eventos por respuesta: tú me hiciste, yo te hago. Debe evitarse la provocación y 'seguir el juego'. El control del patrimonio familiar por parte del hombre pone en sus manos la autoridad para tomar decisiones, pero ambos sexos deben poner de su parte.

YO TE ASEGURO QUE YO NO FUI

El violento tiende a olvidar los hechos y esto puede diagnosticarse en mayor o menor grado como un padecimiento mental. La persona violenta olvida, minimiza y reniega las agresiones contra los otros. Bloquea su mente para no participar del sufrimiento que provoca, y así no angustiarse o sentirse afectado. Procura no pasar mucho tiempo con esa persona. El otro escenario es alejarse. Seas hombre o mujer, si tienes hijos desarrolla un plan de seguridad para cuando no estés con ellos y tu pareja no encuentre forma de lastimarlos.

MACHO MAN

Establece una condición de superioridad mental, laboral y de respeto sobre su familia o pareja. Su fuerza física impera; la pareja lo permite para no contradecirlo y evitar el ataque. Hombre y mujer deben establecer la democracia de pareja desde un principio; de lo contrario, tener el valor de optar por la separación. Los hijos de un matrimonio donde impera un macho tenderán a rebelarse como una forma de venganza.