martes, 22 de junio de 2010

El país de ya merito

Ya merito me ganaba la lotería, ya merito termino la tarea, ya merito llegamos, ya merito le ganamos a Uruguay, pero no le ganamos… es más, ni se logró el empate. México, creo en ti, pero carajo, que difícil es. Se qué le echaron ganas, lo se, pero también me di cuenta que realmente no fueron muchas.

A continuación voy a escribir una generalización, que como toda generalización, sólo es una parte de una verdad, pero con esa es suficiente como para sonreír un momento. ¿Listos? Ahí va: Cuando eliminan al equipo de fútbol mexicano del mundial, todos los mexicanos nos volvemos brasileños. Ya lo dije, ríete, no critiques aún.

Nos emocionamos casi hasta el llanto durante las eliminatorias para obtener el pase al mundial; el cual se logra generalmente de panzazo. Por más mal que le vaya a nuestra selección, mágicamente, y con ayuda de los patrocinadores, se logra el tan deseado boleto. La gente de todo el país sale a la calle y se olvida que no se ganó por goles, sino por estadísticas, y por eso de los puntos, y por el valor de los goles de visitante y no se cuántas cosas más. El detalle es que si van a ir a la fiesta deportiva más grande a nivel planetario. (¿Qué tal? planetario suena más chingón, perdón... más rimbombante que mundial).

Y en el tiempo que pasa entre la calificación y la inauguración, nos gusta hacernos la ilusión de que México ganará en la final, o que al menos llegará a la semifinal. Es más, no dudo ni por un momento que alguien apueste a que México ganará la copa. Si, la mentira es cálida y acogedora. Qué bonito sería ver esa bola de oro en tierra chichimeca (Si chichimeca, yaqui, maya... este país NOOOOOOO está lleno de aztecas, aunque no lo crean).

Una vez que termina la inauguración, una cosas es seguro... México va a ganar un partido, va a empatar otro y perder uno más, no necesariamente en ese orden. Pasa a la siguiente ronda mientras que las televisoras se preparan para transmitir uno de dos anuncios comerciales, los denominados "YA GANAMOS" y los "NI MODO, AHÍ PA'LOTRA"... este último es el “Ya merito”.

Es entonces que TODOS los mexicanos le apostamos a Brasil, ya que, por alguna razón que desconozco, éste país de agachados y autodenominados jodidos, estamos genéticamente predispuestos a odiar a los colegas con alta autoestima del país sudamericano de franjas celestes y blancas. Entérense de esto, el típico mexicano fanfutbolero odia lo que creen que es la suerte de la selección argentina, cuando en realidad lo que deberían odiar, son a aquellos  futbolistas de medio pelo que juegan aquí, y que nunca, nunca ganarán un mundial. Ahora que, no digo que todos sean así, sólo los que van al mundial. Y como prueba de ello pongo a esos dos jugadores de los Rayados que no voy a mencionar, pero que se merecían ir a Sudáfrica.

Curiosamente, con Brasil no pasa lo mismo. Si de casualidad jugaran en una final los mexicas y los cariocas (termino mal empleado a propósito), los mexicanos no sabríamos a quien irle. Nos daría igual si golearan a México por 17 goles a cero. Igualmente nos sentiríamos satisfechos a pesar de la putiza recibida. Todo el mundo se emborracharía por tres días, faltaría al trabajo y, muy probablemente, los recién nacidos terminarían con los nombres de los jugadores de cualquier de las dos selecciones.

¡Oh triste y deprimente realidad! Sabemos que Argentina nos va a ganar en unos días más, y que nos eliminará del mundial. Flota en el ambiente un aire de pesimismo. Algo en el DNA nos dice desde dentro que México va a perder, y no hay una sola neurona que se atreva a decir: Apuesto a que México le va a ganar a Argentina. Es más, ni siquiera hacen el experimento mental de ... ¿y si si gana?
¡Nah! Mejor me voy aprendiendo la letra de Aquarela do Brasil

1 comentario:

  1. Este texto lo escribí hace ocho años (parece que fue ayer):

    DERROTADOS

    El ambiente es triste,
    lúgubre, hay “muerte”,
    las voces se acallan,
    los lamentos llegan.

    Todos cabizbajos,
    falta de vergüenza,
    la pena nos gana,
    ausencia de orgullo.

    Equipo vencido
    antes del partido,
    desorden, desastre,
    ruina deportiva.

    Las caras amargas,
    duele la derrota,
    otra vez lo mismo,
    no tiene remedio.

    Jugar como nunca,
    perder como siempre,
    maldito fracaso,
    puros “ya merito”.

    Vuelven los “fantasmas”,
    llegan los pretextos,
    falta de memoria,
    repetir la historia.

    Vamos agachados,
    pues no levantamos,
    el ánimo, el alma,
    no existe conciencia.

    El rival eterno,
    que todos tenemos,
    es el miedo propio,
    a ser triunfadores.

    Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
    México, D. F., mes de julio del 2006
    Reg. SEP Indautor No. (en trámite)

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