Mi ipod, mi precioso

Si ustedes supieran cuánto deseaba que el futuro llegara pronto. Durante mi niñez, uno de mis programas favoritos fue Star Trek… la original, porque no había entonces otra. Me gustaba el aparatito llamado “EL COMUNICADOR”. Teléfono celular surgido de la mente de Roddenberry, el creador de Viaje a las Estrellas. En realidad, el uso de dicho dispositivo surgió tras la necesidad de solucionar un problema: ¿Cómo diablos hacemos para que los que bajaron al planeta a explorar se comuniquen con la nave en orbita?. ¡Ah, pues muy fácil! Basta con darles un aparatito que parezca como del futuro, y que sirva como un teléfono sin cables.
Y no, no había necesidad que nos explicaran cómo funcionaba, del mismo modo que no sabemos como funciona el motor del auto, y sin embargo lo usamos todos los días. Dicho teléfono sin cables sólo servía para hablar, no tenía pantalla, no almacenaba archivos de Word y no tenía reproductor de MP3… y lo peor, no podías acceder a una interfaz con la que pudiera controlar las bases de datos de la nave o leer las noticias interplanetarias.
En el mundo real, a un tipo muy listo se le ocurrió que dicho telefonito podía existir, se puso a trabajar duro y así surgió la telefonía celular. En otro lugar, Internet crecía de forma exponencial, y no pasó mucho tiempo antes que ambas tecnologías se fusionaran. Es justo ahí cuando aparece Steve Jobs y nos dice: El futuro ya está aquí… y mostrándonos un cuadrito blanco que nos deja con los ojos cuadrados y con la tarjeta de crédito dispuesta, corremos a comprar primero el iPod y después a su hermano mayor: el iPhone.
¡Ah! pero no crean que fue, ni que es barato… no señor. El dichoso telefonito vale un chingo. Así que para los que no pudimos comprar uno de esos gadgets que están hasta arriba de la pirámide de Maslow, el señor de camisa negra y pantalón de mezclilla nos hizo el favor de vendernos el iPod touch. Que por cierto, es el que yo tengo. Mi iPod…. mi precioso.
Con lo que no contaban tampoco en Star Trek, es con la necesidad de respetar los derechos reservados, y es que sólo la compañía que te vende el iPod es la que te permite usar un programa que sirve de intermediario entre el dichoso aparato y la PC (o la Mac). El iTunes de porquería siempre ha sido lento y necio, consume muchos recursos y cada vez que se actualiza tiene que bajar megas y megas y megas de datos.
Y es aquí a donde quiero llegar. Por alguna extraña razón, no puedo instalarle el iOS 4 a mi iPod. Cada vez que intento actualizarlo, primero descarga más de 300 megas y después aparece un mensaje de error tan críptico que parece sacado de una película de espías. Digo yo… ¿porque cada vez que lo intento tengo que descargar TOOOOOODO' otra vez?. ¿No puedo descargarlo de alguna página oficial y hacerlo por mi cuenta sin necesidad de estar conectado a Internet?. Ya se que existen algunas páginas dedicadas a alabar a Apple y ponen a disposición el susodicho archivo de actualización para su descarga, pero…. ¿y si tiene virus?
Digo, yo quiero mucho a mi pinche nene consentido y no quiero que se dañe por andar haciendo experimentos con archivos que sepa de donde vengan. Así que le pido a Apple un poco de compasión. Por favor, contraten a un ingeniero que permita descargar sólo lo que necesitamos actualizar, y a un tipo de relaciones públicas que nos traduzca esos confusos e idiotas mensajes de error que aparecen y que no tengo idea que me quieran decir.
Esperen… ¡Ahhhh que wey estoy! Estoy haciendo click en el botón equivocado….. ejem… ejem… ooops… sorry.
Una hora despues…
¡Ahhh que rechulo se ve el iOS 4 en el iPod touch! ¡Pero cuántas funciones nuevas y que rápido funciona! ¡Wow! La batería dura mucho más…. Gracias Mister Jobs, muchas gracias por este producto tan maravilloso. Lero, lero, Capitán Kirk, mi iPod si puede reproducir podcast…. lero, lero…
Mi iPod… Mi precioso.

0 Comentarios:
Publicar un comentario