miércoles, 21 de julio de 2010

¿Por qué alzamos involuntariamente las cejas cuando estamos sorprendidos?

A los ojos y a la parte circundante del rostro les corresponde un papel muy destacado en la comunicación no verbal entre humanos. Por algo las señales emitidas con los ojos por la madre figuran entre las primeras percepciones del recién nacido tan pronto como abre los suyos. El bebé lee en los ojos de los progenitores mucho más de lo que ellos son capaces de expresar con palabras. Los músculos que rodean los ojos intervienen asimismo en ese lenguaje, por ejemplo para cubrir a medias el ojo con el párpado en una expresión de escepticismo.

También son muy significativos los movimientos de las cejas, que han sido clasificados por los científicos en combinación con las pautas de arrugas que aparecen en la frente. Se ha observado que estos visajes tienen los mismos significados en todo el mundo. Ese estudio data de los años treinta y para su realización, los científicos visitaron incluso comunidades aborígenes que (por aquel entonces) aún no habían tenido nunca contacto con el mundo civilizado. Pues bien, se descubrió que aun desconociendo el lenguaje, era posible transmitir sentimientos con bastante precisión por medio de la mímica y la gestualidad. Así la contracción de las cejas (ceño fruncido) en todas partes transmite la cólera o los estados de ánimo sombríos; las cejas levantadas, la sorpresa, el asombro y el interés, pero también el escepticismo y el moderado desacuerdo.