domingo, 22 de agosto de 2010

¿Porqué no nos comemos a los perros?

El factor que determina que una mascota sea o no comida es su utilidad residual, es decir, si es más útil vivo que muerto. El perro, por ejemplo, se consume básicamente en Corea, China y Oceanía. En China, dónde la carne escasea, comer perro es habitual. Algunos restaurantes utilizan unos 30 perros diariamente para satisfacer la demanda de sus clientes.

La ingesta de su carne levante mucha polémica entre los países europeos y los Estados Unidos, contrarios a su consumo ya que, aseguran, no son adecuadas para el ser humano. Sin embargo, ésta es una creencia sin fundamento científico. La razón de que una sociedad no se coma una especie determinada y la convierta en mascota depende de cómo encaje en el sistema global de producción de alimentos y otros bienes y servicios de cada cultura.

Los occidentales no nos comemos a los perros porque disponemos de fuentes alternativas de alimentos de origen animal. Por su parte, prestan unos servicios que tienen más valor que la carne.