martes, 3 de agosto de 2010

¿Cómo comen los astronautas en el espacio?

Si hubieras hecho esa pregunta hace 50 años, de seguro la respuesta sería muy, pero muy diferente a la actual. En los primeros viajes espaciales tripulados, los astronautas utilizaban pajillas (popotes) para sorber alimentos deshidratados muy parecidos a una pasta. Dicha comida se almacenaba en unos tubos. Actualmente, los astronautas de la Estación Espacial Internacional comen de la misma manera que lo harían aquí en la Tierra. Bueno, más o menos igual.

En un entorno de baja gravedad, los alimentos y bebidas se alejan flotando si no se manipulan correctamente. Para resolver este problema, los alimentos que se llevan al espacio son cuidadosamente contenidos y envasados y las bebidas se llevan deshidratadas. Los astronautas tienen que agregarle el agua por medio de un tubo especial antes de beberlas.

Los alimentos sólidos son parcial o totalmente deshidratados para evitar que se deterioren. A la carne se le expone a radiación antes de embarcarla para que sea dure más tiempo.

Los viajeros comen tres veces al día, y además disfrutan de aperitivos entre comidas, tal como lo hacen en tierra. Las comidas se organizan en el orden en que serán ingeridas, y se almacenan en bandejas envueltas en una red para que la comida no se aleje flotando. Cuando se acerca la hora de la comida, los astronautas pasan por la “cocina” para preparar la rehidratación de la comida, para que esté lista a la hora que se reúnen a comer. En la nave hay una estación de hidratación, misma que dispensa tanto agua caliente como fría. Disponen de un horno para calentar la comida y por lo general tardan de 20 a 30 minutos tener listos los alimentos.

Los astronautas se adhieren las bandejas con la comida a sus cuerpos por medio de velcro, ganchos o cinturones, para que no se alejen mientras comen, e incluso ellos mismos se pegan a las paredes de la nave. Para comer, se ayudan de utensilios como el cuchillo, el tenedor, la cuchara y también de unas tijeras.

La comida es suficiente para durar durante toda la misión, e incluso disponen de más en caso de que se presente una emergencia que los haga permanecer por más tiempo o en caso de que tengan más hambre y consuman más de lo previsto. Todo se almacena en un lugar seguro y cada astronauta dispone de al menos 2,000 calorías extras al día.

Ahora bien, los viajeros pueden disponer de suficiente comida para satisfacer sus requerimientos biológicos, pero en el espacio se suele padecer de nariz tapada, lo que impide apreciar el aroma de la comida, aunado a ello, la ventilación de los compartimientos impide que los olores lleguen a la nariz. Se intenta contrarrestar esa deficiencia al proveer de suficiente sal, pimienta, cátsup, mostaza y mayonesa para mejorar el sabor. Pero incluso los condimentos no se ven igual que aquí, ya que la sal y la pimienta tienen que ser suspendidos en un líquido para que las partículas no se alejen flotando.

Así que, los astronautas son capaces de disfrutar sus alimentos de una forma relativamente normal con la ayuda de varios trucos. Pero ¿Qué sucede cuando algo se derrama o sale flotando y mancha su ropa o sus trajes espaciales?

Mantenerse limpio en el espacio

Los viajeros permanecen hacinados en espacios reducidos durante días, semanas o incluso meses. Y ese entorno se pude convertir en un sitio muy apestoso si no se llevan a cabo las medidas pertinentes en cuanto a higiene personal. Un entorno sucio es muy propicio para la proliferación de gérmenes; los cuales está muy comprobado que se reproducen muy rápido en esas condiciones de baja gravedad. Esa condición de insalubridad puede ocasionar que los humanos se enfermen.

Bañarse en el espacio es todo un desafío. Para mantenerse limpios, utilizan productos de higiene personal convencionales como el cepillo de dientes, pasta dental, hilo dental, peine, maquina de afeitar, entre otros. Lo curioso es la forma de tomar la ducha, misma que se lleva a cabo en un gran cilindro que evita que el agua utilizad se vaya flotando. Se utiliza un atomizador para dispensar el líquido y un tubo aspira el agua de la piel. Para lavarse el cabello se utiliza un champú que no requiere enjuague.

Los astronautas cambian sus playeras, calcetines y ropa interior cada dos días, y los pantalones una vez a la semana. Y como no hay lavadora disponible, la ropa es desechable; simplemente colocan la ropa sucia en bolsas de plástico y las tiran en contendores de basura.
Además de mantenerse limpios ellos mismos, también tienen que realizar labore de limpieza del hogar. Cada uno es responsable de una actividad y/o de un área para su cuidado. Rocían un liquido detergente y que rocían por todas lados y que limpian con paños, disponen de la basura y le dan mantenimiento a los filtros de aire.

Los restos de comida y utensilios desechables se colocan en un compactador de basura; los utensilios reutilizables y las bandejas se limpian con toallas húmedas.

Sin una fosa séptica en la cual guardar todos los deshechos humanos, los baños de abordo utilizan aire en vez de agua para alejar el excremento y la orina. El aire se filtra de bacterias y olores y se regresa a la cabina. Los residuos sólidos se almacenan a bordo hasta que regresan a tierra y los líquidos son arrojados al espacio.


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