domingo, 22 de agosto de 2010

¿Por qué no podemos andar en línea recta cuando cerramos los ojos?

En realidad, no es muy extraño que no podamos andar en línea recta cuando cerramos lo ojos; más sorprendente sería que pudiésemos hacerlo. 

Sólo de un modo podríamos andar en línea recta con los ojos cerrados: so los pasos que diésemos con ambas piernas fuesen iguales. Pero, aunque no lo advirtamos, nuestros pasos no tienen la misma longitud, y probablemente esto ocurre en todas la personas.
Por regla general, nuestras piernas son casi iguales; pero si las medimos con escrupulosidad, veremos que no tienen exactamente la misma longitud. Así, pues, los pasos que damos con una perna no son iguales a los que damos con la otra, y éste es el motivo de que, si andamos sin que nos guíe la vista o alguien, lo que hacemos es describir circunferencias de mayor o menor radio.

Sin embargo, no se crea que la causa de que con los ojos cerrados no podemos recorrer ni siquiera unos cuantos pasos en línea recta estribe únicamente en la desigual longitud de nuestras piernas, sino que también contribuye a ello la dificultad de guardar el equilibrio. Nuestros ojos no son gran utilidad para equilibrar el cuerpo; sin su auxilio, el peso de éste unas veces tiende a cargar demasiado a una parte y otra a otra, lo que nos obliga a echar el paso en la dirección conveniente para evitar una caída, y de este modo nos apartamos de la recta.

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