lunes, 2 de agosto de 2010

¿Qué pasaría si sólo consumieras un tipo de alimento durante el resto de tu vida?

Por ejemplo... la mantequilla de cacahuate. Aunque la mantequilla de cacahuete es bastante nutritiva, comer una sola cosa no resulta una buena idea. En primer lugar, debes comprender cómo funciona la alimentación en general para descubrir por qué el hombre sería incapaz de sobrevivir única y exclusivamente comiendo pan..., o en este caso, mantequilla de cacahuete.

El organismo utiliza los alimentos para mantenerse vivo. Piensa en lo que has comido hoy: una rosquilla, leche, zumo, jamón, queso, una manzana, patatas fritas, etc. Todos estos alimentos contienen siete componentes básicos, cada uno de los cuales actúa de una forma especial para mantener en funcionamiento el organismo:

Hidratos de carbono (simples y complejos).

Los hidratos de carbono simples y complejos proporcionan al cuerpo su combustible esencial. En efecto, el organismo utiliza los alimentos al igual que un automóvil utiliza la gasolina. La glucosa, el hidrato de carbono más simple, fluye en el torrente sanguíneo y está a disposición de todas las células, que lo absorben y transforman en energía.

Proteínas.

Una proteína es una cadena de aminoácidos. Un aminoácido es una pequeña molécula que actúa a modo de bloque de construcción de una célula. Los hidratos de carbono suministran energía a las células, mientras que los aminoácidos les facilitan el material de construcción necesario para crecer y conservar su estructura.

Vitaminas.

Las proteínas son moléculas que necesita el cuerpo para permanecer activo. El organismo produce su propia vitamina D, aunque en general, las vitaminas proceden de los alimentos. El cuerpo humano necesita trece vitaminas diferentes. Una dieta a base de alimentos frescos y naturales proporciona todas las vitaminas necesarias. El procesamiento de los alimentos suele destruir las vitaminas; de ahí que muchos productos procesados estén «fortificados» con vitaminas sintéticas.

Minerales.

Los minerales son elementos que necesita el organismo para crear moléculas específicas. La alimentación también suministra estos minerales. Una dieta baja en minerales puede provocar diversos problemas y enfermedades. El calcio es un mineral fundamental; sin él, los huesos no podrían desarrollarse.

Grasas.

Aunque a menudo habrás oído que no debes ingerir grasas, lo cierto es que son necesarias para el organismo. Algunas vitaminas son solubles en las grasas, tales como la vitamina A, D, E y K, y la única forma de obtenerlas es consumiendo grasas. Por otro lado, al igual que existen aminoácidos esenciales, también hay ácidos grasos esenciales, como por ejemplo el ácido linoleico, que utiliza el organismo para construir las membranas celulares. Los ácidos grasos proceden exclusivamente de la alimentación; no existe otra forma de obtenerlos.

Asimismo, las grasas constituyen una excelente fuente de energía. Contienen el doble de calorías por gramo que los hidratos de carbono o las proteínas, y cuando lo necesita, el organismo puede quemarlas como si de combustible se tratara.

Fibra.

Al ingerir fibra, ésta llega intacta a los intestinos sin haber sido procesada por el sistema digestivo. Aun así, es una parte importante de una buena nutrición. La ingesta de fibra se ha relacionado muy positivamente con la reducción de colesterol, el mejor funcionamiento de la función digestiva e incluso con la reducción del riesgo de contraer determinados tipos de cáncer.

Agua.

El cuerpo humano es agua en un 70 %. En estado de reposo, perdemos alrededor de 1.120 g de agua diarios a través de la orina, el aire que exhalamos, la evaporación a través de la piel, etc. Y al perder agua constantemente, es preciso sustituirla. Evidentemente, hay que tomar un mínimo de 1.120 g de agua al día en forma de alimentos suculentos y líquidos. Cuando hace calor y cuando hacemos ejercicio físico, el organismo puede necesitar el doble de esta cantidad.

Bien, ahora ya sabes cuáles son los componentes esenciales de una buena nutrición. Veamos a continuación qué cantidad de cada uno de ellos necesitas para que tu organismo funcione correctamente.

El VDR (Valor Diario de Referencia) recomendado para las proteínas es de 50 g. Así pues, deberías ingerir entre 12 y 14 cucharadas diarias de mantequilla de cacahuete. Sin embargo, si sólo comieras mantequilla de cacahuete, estarían ingiriendo mucho más que esto Tendrías que comer 21 cucharadas para alcanzar las 2.000 calorías al día, es decir, la cantidad mínima que se aconseja ingerir a diario, a menos que estés a régimen. Por lo tanto, si sólo te alimentaras a base de este producto, estarías consumiendo casi el doble del VDR de proteínas. Sí, desde luego, obtendrías un nivel más que suficiente de proteínas, pero ¿y qué hay de los demás elementos que necesita el organismo?

Como bien sabes, la mantequilla de cacahuete da sed. Supongamos pues que complementas tu singular dieta con 8 o 10 vasos de agua al día para no deshidratarte. Proteínas, ¡sí!, agua, ¡sí! Pero ¿obtienes algo más de la mantequilla de cacahuete? ¿Fibra, vitaminas, hidratos de carbono, minerales y grasas?

A decir verdad, tu dieta de mantequilla de cacahuete te aportaría 21 g de fibra —muy próximos al VDR de 25 g-. También te aportaría la suficiente vitamina E y más del doble de IDR (Ingesta Diaria de Referencia) de vitamina B3 (niacina), aunque obtendrías menos de un tercio del IDR de las vitaminas B1 y B2 (tiamina y riboflavina). Asimismo, sería necesario complementar la dieta con el IDR adecuado de vitaminas A, C, D y K, cuya deficiencia se ha asociado respectivamente a la ceguera nocturna, escorbuto, raquitismo y deficiente coagulación de la sangre o hemorragia interna. Tampoco dispondrías de los suficientes hidratos de carbono. El VDR de hidratos de carbono para una dieta de 2.000 calorías es de 300 g. La mantequilla de cacahuete sólo te suministraría 88 g, o lo que es lo mismo, menos de un tercio de la cantidad recomendada.

En relación con los minerales, mientras tu ingesta de cobre y magnesio estaría en línea con el VDR, no obtendrías el suficiente calcio, hierro o potasio. De acuerdo, podrías complementar la dieta con un complejo multivitamínico y problema resuelto. Pues no, no es tan simple como parece. Echa un vistazo a las grasas

El VDR de grasas para una dieta de 2.000 calorías diarias es de 65 g. En 21 cucharadas de mantequilla de cacahuete hay 168 g, es decir, más de dos veces y media el VDR. ¡Cuidado! Si bien es cierto que una dieta bien equilibrada requiere una determinada cantidad de grasas, existen numerosas patologías, tales como las enfermedades cardíacas y algunos cánceres, que se han asociado a un consumo excesivo de grasas. Como habrás comprobado, una dieta exclusiva de mantequilla de cacahuete no sería ni mucho menos ideal.

¿Y qué pasa en tu organismo si sólo consumes barras energéticas?

Un periodista freelance hizo la prueba durante una semana. Aquí sus resultados

Los sustitutos alimenticios son actualmente un verdadero negocio en todo el mundo. La vida rápida y la comodidad han hecho que productos como barras energéticas, malteadas, bebidas, comidas deshidratadas que están listas con sólo agregarles agua y un montón de otras alternativas, sean un verdadero éxito entre quienes no tienen tiempo para sentarse a comer "a la antigua", buscan bajar de peso o simplemente les da "lata" cocinar.

Pero, ¿son realmente una buena opción? El periodista freelance británico Nick Harding decidió ponerlos a prueba y durante siete días dejó su dieta "saludable" para reemplazarla sólo por sustitutos alimenticios.

"Por supuesto, las marcas a menudo incluyen en los paquetes avisos que indican que sus productos sólo deben ser 'parte de una dieta balanceada y saludable'. Pero quería saber si es que un hombre podía vivir sólo de ellos", explicó en un artículo que publicó en el Daily Mail.

Para que su experimento fuera serio, antes de comenzar Harding se sometió a exámenes de sangre en un hospital londinense, con los que confirmó que no presentaba ningún problema de salud. Asimismo, una nutricionista le recomendó que mientras se alimentara sólo de sustitutos, pusiera atención en eventuales trastornos intestinales, cambios de ánimo y posibles deficiencias en nutrientes. Esto porque -según le explicó la especialista- en general ese tipo de productos son bajos en calorías y fibra, y altos en proteínas, azúcar y sal.

El primer día de su prueba, el periodista reemplazó su desayuno tradicional -fruta, yogurt, granola, pan integral y té- por una bebida láctea de chocolate y cuatro galletas.

Al leer la información nutricional de los productos, le alarmó que la bebida tenía tantas proteínas como una pechuga de pollo, más fibra que un tazón de salvado y 44 gramos -o 10 cucharaditas- de azúcar.

"A las dos horas tenía hambre y comí una barra energética de 270 calorías, 20 gramos de proteínas y 30 gramos de carbohidratos", relató.

Su almuerzo, en tanto, consistió en una sopa instantánea y otra barra energética alta en proteínas.

Para la cena optó por una malteada que supuestamente contenía arroz integral, quínoa y linaza, entre otros ingredientes.

"Tenía un sabor similar al de un estanque. Terminé el día sintiéndome deprimido", reveló.

Para comenzar su segundo día de experimento, Harding eligió una bebida para el desayuno alta en fibra, pero también en azúcar (20 gramos o cinco cucharaditas).

Luego se fue al gimnasio, pero sólo pudo completar 30 minutos de rutina porque comenzó a sentirse débil y hambriento. Entonces se preparó una malteada con avena en polvo y otros ingredientes, a pesar de lo cual confesó que se sintió cansado y hambriento durante toda la mañana.

El día continuó con una sopa de pollo instantánea de 230 calorías al almuerzo y una comida deshidratada para la cena.

"Me desperté gruñón", dice el periodista sobre el inicio de su tercer día de prueba, en el cual desayunó una malteada de chocolate que tenía unos "asombrosos" 23 gramos de azúcar, por lo que tuvo que agregarle agua para bajarle un poco el dulzor.

Pero el mal genio no fue lo único que comenzó a afectar a Harding. También sufría de un persistente dolor de cabeza, temblores, debilidad, transpiración y problemas de concentración.

"Estaba obsesionado con la comida y me sentía miserable", reveló.

Sin embargo, siguió adelante hasta completar los siete días, durante los cuales sufrió problemas digestivos, en especial gases y flatulencias, que estima se debieron a que muchas malteadas y barras energéticas contenían inulina, un tipo de fibra.


¿Qué pasaría si sólo consumieras un tipo de alimento durante el resto de tu vida?


Los resultados

El periodista cuenta en su artículo que durante su experimento gastó 98 libras en los productos que consumió, mientras que cuando lleva una dieta normal sólo desembolsa 60 libras.

Pero consumir únicamente sustitutos de alimentos no sólo afectó a su bolsillo, sino que también a su salud, ya que sus niveles de fosfatos disminuyeron considerablemente, tal como revelaron los nuevos exámenes sanguíneos que se realizó.

"Phaedra Dihmis (la nutricionista) me explicó que bajos niveles (de fosfatos) usualmente son encontrados en pacientes con desnutrición, cuya dieta no contiene la cantidad adecuada de nutrientes para satisfacer las demandas del cuerpo", señaló.

Los exámenes también arrojaron una baja en los niveles de colesterol, pero ¡ojo! no del LDL o "malo", sino que del HDL o "bueno".

"Los productos me dejaron con sensación de insatisfacción, con niveles de energía bajos que, de acuerdo a lo que dijeron los especialistas, probablemente se debe a que a pesar de ofrecer una amplia gama de vitaminas y similares, son extremadamente azucarados", agregó Harding.

Así, su conclusión fue la siguiente: "Encontré la experiencia miserable y aunque los productos son convenientes, no hay nada conveniente en relación a los efectos de su consumo a largo plazo".

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