viernes, 17 de septiembre de 2010

El principio del fin

Todos los niños del mundo, menos uno, crecen. Y no sólo crecen, sino que en seguida saben que han de crecer. Wendy lo supo del modo que sigue:

Cierto día, cuando sólo contaba dos años, estaba jugando en un jardín; arrancó una flor y corrió a llevársela a su madre. Es de suponer que debía estar encantadora, pues Mrs. Gentle, poniéndose una mano sobre el corazón, exclamó: «¡Oh! ¿Por qué no habrías de quedarte así para siempre?» Nada más que esto sucedió entre las dos, pero, desde entonces, Wendy supo que crecería. Se sabe esto siempre después de cumplir los dos años. Los dos años son el principio del fin.

Sir James M. Barrie, Peter Pan and Wendy, 1911

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