La muerte equivocada

Hawthorne casi nunca había estado enfermo; ahora lo estaba, sin que se supiese exactamente de qué. Una especie de misterio flotaba alrededor de este hombre como alrededor de los personajes que había creado. Había renunciado definitivamente a escribir y se separaba de todo definitivamente. Un amigo, Ticknor, que además era su editor, decidió que necesitaba cambiar de aires y le llevó con él de viaje. Fueron a Nueva York, a Filadelfia, pero Hawthorne se debilitaba y a nada le sacaba gusto. Por amistad hacia Ticknor, a quien estaba apegado, obedecía, sin embargo, y se trasladaba con él de ciudad en ciudad. Sucedió entonces algo casi ridículo, tan cerca está lo trágico de la risa. Ticknor murió de repente. Hawthorne regresó a casa solo. «La muerte se ha equivocado» -dijo.

Julien Green, Hawthorne, puritano, hombre de letras, 1928

0 Comentarios:

Publicar un comentario

Debido a la gran cantidad de mensajes anónimos que no aportan nada, me he visto en la necesidad de pedir que sean usuarios registrados los que puedan dejar unas palabras en el sitio.

¿Quieres buscar algo en el sitio?